Una semana después de los atentados contra el aeropuerto y una estación de metro de Bruselas, la mayoría de los servicios de tren subterráneo volvían a funcionar bajo una estrecha seguridad.

Los trenes de metro de la capital belga eran menos frecuentes de lo habitual y sólo paraban en la mitad de las estaciones.

La estación de Maelbeek, que sufrió un atentado suicida en plena hora punta, permanecía cerrada.

En la siguiente parada, Franz Alderweireldt, de 82 años, dijo el martes a AP que toma el metro todos los días, pero que "creo que esto no ha terminado".

"Cuando los terroristas preparan un ataque, lo hacen pase lo que pase, aunque haya docenas o cientos de soldados o policías en la calle" afirmó.

Por su parte, Debaprasad Kar, empleado de una aseguradora, indicó que durante la última semana ha trabajado desde casa.

"Sigo un poco nervioso, me da miedo entrar en la estación de metro", comentó.

Fuente: AP

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