Imagen referencial. Los niños llegan a su primer día del año escolar en una escuela primaria en Taunusstein cerca de Wiesbaden, Alemania. (EFE/RONALD WITTEK).
Imagen referencial. Los niños llegan a su primer día del año escolar en una escuela primaria en Taunusstein cerca de Wiesbaden, Alemania. (EFE/RONALD WITTEK).
Redacción EC

Dos padres en Suecia encerraron a sus tres hijos en habitaciones separadas durante cuatro meses, e incluso cerraron la puerta de entrada, para protegerlos de contraer el temible coronavirus, . El caso fue llevado a la justicia y los menores de edad fueron colocados con una familia de acogida.

Las medidas extremas comenzaron en marzo, cuando el brote golpeó por primera vez al país. Fue en ese momento que los padres sacaron a sus hijos de la escuela. La pareja, originaria de Vietnam, mantuvo a sus hijas de 17 y 15 años, y a su hijo de 10, en aislamiento hasta el 9 de julio.

Fue entonces cuando las autoridades encontraron a los menores aislados en habitaciones separadas, donde continuaron con sus tareas escolares en línea. Los padres incluso clavaron tablones en la puerta de entrada e incluso hubo aislamiento dentro de la familia, donde los niños tuvieron que quedarse en sus habitaciones, incluso comer allí, dijo un tribunal civil en el sur de Suecia a cargo del caso.

El tribunal dictaminó la semana pasada que la “mala salud psicológica de los padres y el temor por el COVID-19 habían provocado graves deficiencias en el cuidado de sus hijos”.

Mikael Svegfors, abogado de los niños, dijo que los padres entraron en pánico cuando Suecia se negó a implementar un cierre oficial, y que el país enfatizó la responsabilidad personal de combatir el brote y optó por luchar por la inmunidad colectiva.

“Realmente no entendían sueco y más bien confiaban en los noticieros en Internet de su propio país”, dijo. “Allí cerraron ciudades enteras, se asustaron y dijeron: ‘Tenemos que proteger a nuestra familia’”.

Los niños quieren volver con sus padres

Svegfors expresó que los niños se mantuvieron en contacto con sus amigos y maestros en línea y tuvieron acceso a sus iPads y teléfonos. “Intentaron hablar con sus padres, pero no funcionó y, por supuesto, sabían que a todos sus amigos de la escuela se les permitía salir, explicó.

Los padres negaron tener a sus hijos bajo llave y dijeron que se les permitía irse si querían, una afirmación refutada por la hija mayor.

“Como resultado del miedo de los padres, los servicios sociales han tenido dificultades para cooperar con ellos”, informó el tribunal. “De la audiencia, parece que continúan teniendo una actitud ambivalente a dejar que los niños salgan de casa para ir, por ejemplo, a la escuela”.

Los niños fueron colocados con una familia de acogida y regresaron a la escuela a principios de este mes.

Svegfors dijo que los niños podrán ser visitados por sus padres y que en los próximos seis meses se tomará una decisión sobre su cuidado. “Todavía quieren estar con sus padres”, refutó. “Simplemente dijeron: ’Tenemos que concentrarnos en nuestro trabajo escolar y queremos poder jugar con nuestros amigos. Pero tan pronto como termine esta pandemia, queremos volver con nuestra familia ’”.

Suecia registró 51.405 muertes entre enero y junio, el mayor número de muertes en la primera mitad del año en el país desde 1869, cuando la nación sufrió de hambruna.

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