• El coronavirus que se expande por Italia, el tercer país del mundo más afectado, tiene una víctima colateral en el barrio chino de Milán, paralizado y casi desierto por elección propia de sus comerciantes. (EFE)
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    El coronavirus que se expande por Italia, el tercer país del mundo más afectado, tiene una víctima colateral en el barrio chino de Milán, paralizado y casi desierto por elección propia de sus comerciantes. (EFE) / PAOLO SALMOIRAGO

  • Los comerciantes chinos decidieron adelantarse e ir mucho más allá y cerrar sus puertas por voluntad propia y sin fecha de reapertura por el coronavirus. (EFE).
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    Los comerciantes chinos decidieron adelantarse e ir mucho más allá y cerrar sus puertas por voluntad propia y sin fecha de reapertura por el coronavirus. (EFE). / PAOLO SALMOIRAGO

  • Hay algunos pocos supermercados abiertos, y son los más grandes, los que no son propiamente negocios familiares, entre ellos el Iper Hu Market. (EFE).
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    Hay algunos pocos supermercados abiertos, y son los más grandes, los que no son propiamente negocios familiares, entre ellos el Iper Hu Market. (EFE). / PAOLO SALMOIRAGO

  • Una mujer con una mascarilla camina en la calle Paolo Sarpi, el centro de la comunidad china, 'Chinatown', en Milán, norte de Italia, el 24 de febrero de 2020.
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    Una mujer con una mascarilla camina en la calle Paolo Sarpi, el centro de la comunidad china, 'Chinatown', en Milán, norte de Italia, el 24 de febrero de 2020. / PAOLO SALMOIRAGO

  • “Aviso. Cierre temporal por epidemia, les rogamos consultar en la página de Facebook “Danny perfumería” para información sobre la apertura”, señala un cartel pegado en uno de los negocios. (EFE).
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    “Aviso. Cierre temporal por epidemia, les rogamos consultar en la página de Facebook “Danny perfumería” para información sobre la apertura”, señala un cartel pegado en uno de los negocios. (EFE). / PAOLO SALMOIRAGO

  • Un paseo a lo largo de la calle Paolo Sarpi de la capital lombarda, la principal de este Chinatown, arroja decenas de negocios cerrados. (EFE).
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    Un paseo a lo largo de la calle Paolo Sarpi de la capital lombarda, la principal de este Chinatown, arroja decenas de negocios cerrados. (EFE). / PAOLO SALMOIRAGO

  • Imagen de personas con mascarillas en la calle Paolo Sarpi, el centro de la comunidad china en Milán, norte de Italia. (EFE).
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    Imagen de personas con mascarillas en la calle Paolo Sarpi, el centro de la comunidad china en Milán, norte de Italia. (EFE). / PAOLO SALMOIRAGO

  • En las otras pocas tiendas que están abiertas, los dueños están aburridos en la puerta, también con mascarillas, pero ni uno solo de los ciudadanos chinos que nos encontramos en este barrio está dispuesto a compartir sus impresiones con periodistas. (EFE).
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    En las otras pocas tiendas que están abiertas, los dueños están aburridos en la puerta, también con mascarillas, pero ni uno solo de los ciudadanos chinos que nos encontramos en este barrio está dispuesto a compartir sus impresiones con periodistas. (EFE). / PAOLO SALMOIRAGO

  • Dos mujeres con mascarillas de protección empujan carritos de compras rojos en la calle Paolo Sarpi, el centro de la comunidad china. (EFE).
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    Dos mujeres con mascarillas de protección empujan carritos de compras rojos en la calle Paolo Sarpi, el centro de la comunidad china. (EFE). / PAOLO SALMOIRAGO

  • Fotografía de una mujer caminando con su máscara de protección por la calle Paolo Sarpi en Milán, al norte de Italia. La epidemia del coronavirus mantiene preocupados a los ciudadanos del país europeo. (EFE).
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    Fotografía de una mujer caminando con su máscara de protección por la calle Paolo Sarpi en Milán, al norte de Italia. La epidemia del coronavirus mantiene preocupados a los ciudadanos del país europeo. (EFE). / PAOLO SALMOIRAGO

Redacción EC

Milán. [EFE]. El que se expande por , el tercer país del mundo más afectado, tiene una víctima colateral en el barrio chino de , paralizado y casi desierto por elección propia de sus comerciantes, que decidieron cerrar por miedo a ser señalados como los culpables.

Un paseo a lo largo de la calle Paolo Sarpi de la capital lombarda, la principal de esta Chinatown, arroja decenas de negocios cerrados, desde restaurantes hasta peluquerías, pasando por manicuras, tiendas de reparación de móviles o de venta de ropa

Un hecho inaudito ante el conocido “estajanovismo” de los chinos y la habitual imagen de tiendas de ciudadanos de esta nacionalidad en cualquier parte del mundo abiertas los 365 días del año y a todas horas.

Milán está a unos 45 kilómetros del principal foco de la epidemia, la provincia de Lodi y el pueblo de Codogno y otros nueve que han sido puestos en cuarentena, y la región de Lombardía es de lejos la que cuenta con más casos de contagios, 258 de los 374 que hay en toda Italia, y donde se han registrado nueve de los doce fallecimientos.

Localización de las ciudades y regiones italianas en donde se detectaron casos del nuevo coronavirus. (Infografía: AFP)
Localización de las ciudades y regiones italianas en donde se detectaron casos del nuevo coronavirus. (Infografía: AFP)

La ordenanza emitida por el gobierno regional el pasado fin de semana, cuando comenzaron a dispararse los casos en Italia, solo obliga a cerrar bares o lugares de diversión entre las 18.00 y las 06.00 de la mañana, pero no dice nada de restaurantes, tiendas de alimentación o boutiques de ropa.

Pero los comerciantes chinos decidieron adelantarse e ir mucho más allá y cerrar sus puertas por voluntad propia y sin fecha de reapertura.

Aviso. Cierre temporal por epidemia, les rogamos consultar en la página de Facebook “Danny perfumería” para información sobre la apertura”, señala un cartel pegado en uno de los negocios.

Dadas las circunstancias actuales, el restaurante Yueninlou ha decidido suspender momentáneamente su actividad desde el 26 de febrero hasta una fecha por determinar. Lamentamos las molestias”, expresa otro.

Hay algunos pocos supermercados abiertos, y son los más grandes, los que no son propiamente negocios familiares, entre ellos el Iper Hu Market.

Está dentro de un centro comercial que, aunque iluminado y decorado, está desoladoramente vacío, pero este negocio ha colgado a la entrada principal un inaudito cartel: “Tenemos mascarillas 3M”.

Mientras las mascarillas están agotadas en todo Milán y no se encuentran en ninguna farmacia, en Iper Hu las vendían hoy por 5 euros, y además de las puramente protectoras se exponían otras variedades de mascarillas “fashion”.

El encargado, cubierto con esta protección, como las vendedoras, no permite que se grabe con la cámara y evita contestar a cualquier pregunta, solo constata lo que es evidente, que apenas hay clientela y que el negocio ha caído, aunque no quiere decir cuánto.

En las otras pocas tiendas que están abiertas, los dueños están aburridos en la puerta, también con mascarillas, pero ni uno solo de los ciudadanos chinos que nos encontramos en este barrio está dispuesto a compartir sus impresiones con periodistas.

“El barrio chino está cerrado por respeto a los italianos”, dice Luca, un trabajador del ayuntamiento que realiza alguna reparación en este lugar y que pide también que “no se tenga miedo de los italianos, porque el virus es mundial”, después de los primeros casos en España importados desde Italia.

El hecho es que el barrio chino decidió parar antes incluso de dispararse la crisis el pasado fin de semana, a raíz de varios episodios de racismo contra ciudadanos de ese país.

Y eso que entre los 374 contagiados en Italia solo dos son chinos, los dos turistas que dieron positivo hace ya tres semanas en Roma, a muchos kilómetros de Milán, y que hoy fueron declarados curados por el hospital Lazzaro Spallanzani donde estaban ingresados.

De nada sirvió que se presentaran a comer en uno de los restaurantes de este barrio el propio presidente de la región de Lombardía, Attilio Fontana, y el alcalde de Milán, Beppe Sala, cuando los ingresos habían caído ya entre el 60 y el 70 %.

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