El presidente portugués y candidato a la reelección, Marcelo Rebelo de Sousa, habla con los periodistas después de votar en un colegio electoral en Celorico de Basto, norte de Portugal. (Foto: AP / Luis Vieira).
El presidente portugués y candidato a la reelección, Marcelo Rebelo de Sousa, habla con los periodistas después de votar en un colegio electoral en Celorico de Basto, norte de Portugal. (Foto: AP / Luis Vieira).
Agencia AFP

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Los portugueses reeligieron este domingo a su presidente, el conservador en unos comicios marcados por el confinamiento impuesto en el país, duramente golpeado por la pandemia de .

El actual jefe del Estado, un exprofesor de Derecho de 72 años que se dio a conocer como tertuliano político en televisión, habría recabado entre el 61,3% de los votos, según los resultados parciales obtenidos tras el escrutinio del 98,8% de las circunscripciones.

Por su parte, la exeurodiputada socialista Ana Gomes obtuvo el 12,5% de los votos, quedando así en segunda posición, por delante del candidato de extrema derecha André Ventura, que recabó el 11,9% de los votos.

Por poco, el fundador del partido antisistema “Chega” (“Basta”) no logró su objetivo de quedar en segunda posición, pero su resultado confirma el avance de la extrema derecha en un país en el que esta tendencia todavía era algo excepcional.

La tasa de abstención se situó en el 61,6%, un nuevo récord histórico en unas presidenciales desde la instauración del régimen democrático, en 1974.

Votar en medio del confinamiento

Los analistas temían una abstención mayor, de incluso el 70%, por la explosión de casos de coronavirus en el país, de 10 millones de habitantes, sometido a un confinamiento general desde hace diez días.

Con 85.000 nuevos casos y casi 1.500 fallecidos durante la semana que se termina, Portugal ocupa el primer lugar mundial en número de contagiados con relación a la población, superado solo por el enclave británico de Gibraltar, según datos oficiales recabados por la AFP.

Tras los comercios y los restaurantes, el gobierno cerró los colegios durante quince días, mientras el domingo se registró un nuevo récord de casos y de fallecidos. Desde el inicio de la pandemia el número de muertes roza ya las 10.500.

Los votantes tuvieron que hacer fila frente a los colegios electorales, guardando las distancias y entrando uno por uno.

“Aunque es importante venir a votar pese a estar confinados, no tiene ningún sentido salir de casa y juntarse con miles de personas”, declaró Luis Araujo a AFPTV, delante de un colegio electoral de Lisboa.

Evitar la segunda vuelta

En su segundo discurso de campaña, el presidente saliente instó a los electores a votar por él para evitar una segunda vuelta prevista el 14 de febrero y }”la prolongación de la elección durante tres semanas cruciales” para frenar la epidemia.

Durante su primer mandato, Marcelo Rebelo de Sousa cohabitó sin complicaciones con el Ejecutivo del primer ministro Antonio Costa (socialista), que gobierna en minoría.

En Portugal, el jefe del Estado no tiene ningún poder ejecutivo pero juega un papel de árbitro cuando hay crisis políticas y puede disolver el Parlamento para convocar elecciones legislativas anticipadas.

Con todo, los comicios de este domingo sirvieron para tomar la temperatura del país respecto a la ultraderecha, cuyo candidato, André Ventura, quería “aplastar a la izquierda”. Este jurista de 38 años causó una gran sorpresa al conseguir un escaño en el Parlamento en las legislativas de 2019, cuando alcanzó el 1,3% de los votos.

No obstante, Ventura, aliado de la francesa Marine Le Pen y del italiano Matteo Salvini, no logró un mejor resultado que la socialista Ana Gomes, una diplomática de carrera de 66 años que hizo campaña sin el apoyo de su partido ni del primer ministro, presentándose como un baluarte contra la amenaza de la extrema derecha.

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