Palencia. La grave cornada sufrida por el torero Paco Ureña marcó este viernes el devenir de la primera corrida de toros de la Feria de San Antolín en Palencia, .

Ureña exhibió su excelsa tauromaquia frente al segundo, un toro de excelente condición, con clase y recorrido en la embestida. El de Lorca lo cuajó por ambos pitones, toreando por momentos a cámara lenta en tandas de cinco y seis muletazos de mano baja y trazo largo. 






Pero en el epílogo de la faena fue volteado feamente y sufrió una cornada en el muslo derecho.

Según el parte médico divulgado por "El País", el torero “presenta una herida por asta de toro en el tercio inferior de la cara interna del muslo derecho de 5 centímetros, con una trayectoria de 25 centímetros hacia arriba y afuera, que produce desgarro muscular y hemorragia de colaterales venosos con contusión del paquete vasculonervioso femoral, y otra trayectoria hacia dentro hasta plano óseo femoral. Es intervenido bajo anestesia general, practicándole hemostasia de colaterales y drenaje de las trayectorias. Pronóstico grave. Ha sido ingresado en la Unidad de Reanimación del Complejo Asistencial Universitario de Palencia”.

Se lo llevaron en volandas a la enfermería y no pudo continuar la lidia. Se enfrió sobremanera el ambiente, y ya nada en la tarde fue igual a pesar de los sendos trofeos que pasearon después Urdiales y Toñete.

Paco Ureña sufrió una impresionante cornada en la Feria de Palencia. (Foto: EFE)
Paco Ureña sufrió una impresionante cornada en la Feria de Palencia. (Foto: EFE)

Urdiales abrió su primera faena con unos toreros ayudados por bajo a un toro al que llevó después cosido a la muleta sobre la diestra a lo largo de un trasteo muy medido y que aunó suavidad, parsimonia, dosificando, además, con pausas entre tanda y tanda a un animal que acabó muy a menos.

Con el cuarto, un toro soso sin transmisión, Urdiales le cogió muy bien el pulso para acabar logrando pasajes de mucho sabor en el tramo final de faena. Cortó una oreja.

Toñete, que debutaba en Palencia, hizo un esfuerzo con el tercero, un toro áspero en los primeros tercios, al que el madrileño realizó una entregada faena, sin dudarle y bajando la mano a un astado que se acabó rajando.

Con el quinto, Toñete puso fibra en su labor ante un toro noble y de buena condición. Logró varias tandas estimables sobre la diestra, dejándole la muleta en la cara para lograr, así, un conjunto bien hilvanado y premiado con una oreja.

En el sexto hubo un gran desconcierto en la lidia durante el primer tercio. Este toro fue el de más romana y remate del encierro, con el que Toñete anduvo acelerado, intermitente y tan voluntarioso como vulgar.

Fuente: EFE

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