La modista que antes de morir vio un desfile por primera vez
La modista que antes de morir vio un desfile por primera vez

Dicen que cuando una persona se acerca a la fecha de su muerte se vuelve más sabia; dicen que en esos últimos días es más fácil comprender, disfrutar, sonreír; dicen que cuando el final se acerca el desorden se aclara y las prioridades se ordenan; dicen, aunque cueste creerlo, que se puede alcanzar un buen momento.


Dori García es española parece ser uno de esos ejemplos. Tiene 69 años y un tumor cerebral que ya le impidió caminar y hablar; y que la obliga a estar postrada en la cama insípida de un hospital de Madrid, , que nada tiene que ver con su hogar.

Antes de perder casi todo, Dori era modista: se pasaba las horas de sus días entre rasos, gasas, tules, hilos, pedales y máquinas. Sin embargo, los tiempos eran otros y a pesar del mucho tiempo que dedicó a la industria textil jamás había podido concurrir a un gran desfile de modas.

Ese era su asunto pendiente.

Por eso su hijo quiso tomar cartas en el asunto. Un día se levantó y se decidió: compró las entradas para la Pasarela Cibeles, la Semana de la moda de Madrid, el evento fashionista más importante del año y de España.

Pero el tumor lo volvió a arruinar todo. El estado de salud de Doris empeoró a días de poder concurrir al evento social y su sueño se opacaba. Por suerte, su hijo Óscar Checa no lo permitió.

Ahí fue cuando se le ocurrió contactarse con la Fundación 38 grados, que se describe a sí misma como "una entidad sin ánimo de lucro que ayuda a los enfermos al final de su vida a resolver sus temas pendientes de una forma única y personal".

Ahí fue que tuvieron una idea extraordinaria: que los pasillos del hospital dejen por unos minutos de servir de carreteras de transito para enfermos y se vistan de gala, y se llenen de glamour con el peso de los tacos de las modelos más bellas, de los trajes más exquisitos, de los diseños más exclusivos.

"Mi madre quería ir a un desfile de modelos porque estuvo toda la vida trabajando en un taller de moda. Me puse en contacto con la Fundación 38 grados y, en unas semanas, hicieron magia. Fue algo precioso porque se creó una energía positiva y, al día siguiente, mi madre se encontraba mejor", cuenta Óscar al diario español El Mundo.

La mirada de los especialistas

Parece que acercarse a la muerte con la satisfacción más plena posible no es cosa trivial. "Es importante ayudar a los enfermos a saber despedirse: qué necesidades tienen, cómo les gustaría irse, que querrían hacer... Estas medidas suponen un factor de protección frente al duelo", explica Yolanda López, psicóloga de la Unidad de Cuidados Paliativos del hospital madrileño San Camilo.

"Hay veces en que la cultura de la muerte está tan escondida que es difícil abordar el último momento. Pero es algo que se debería institucionalizar como parte del acompañamiento", asegura.

Fuente: La Nación, Argentina/GDA

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