La comunidad de musulmanes de ha homenajeado hoy a víctimas del doble atentado que costó la vida a 32 personas el 22 de marzo en , en una jornada en la que ha rechazado el extremismo pero también el racismo que teme que ahora se intensifique.

A lo largo del día se han celebrado varios actos públicos y privados para despedir a los fallecidos, tanto en la propia capital europea como en la localidad valona de Wavre o en la holandesa de Maastricht, en los que el dolor se ha mezclado con la incertidumbre y los recelos que han surgido tras la matanza.

Los musulmanes moderados belgas se sienten especialmente vulnerables tras unos ataques perpetrados en el nombre de su religión que consideran que ensucia su sentido verdadero.

"El islám es paz, tolerancia y acercarse al prójimo. Encuentro escandaloso lo que han hecho", dijo a Efe Ikram, una joven belga procedente de Tánger y que aunque prefiere no dar su nombre completo, al contrario de la mayoría de los fieles que acuden a la Gran Mezquita de Bruselas, sí quiere hablar a cámara "para lanzar un mensaje".

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Éste está cargado de repudia hacia la violencia y de apoyo a las familias de las víctimas, a las que desea "mucho coraje", en palabras de Ikram, que ha acudido hoy a la Gran Mezquita de Bruselas para la oración del viernes y el funeral de la belgo-marroquí Loubna Lafquiri, muerta en la explosión de la estación de Maelbeek.

El evento ha atraído a cientos de creyentes que han atestado las estancias de la mezquita, hasta el punto de tener que desplegar alfombras en pasillos, escaleras y los jardines de la entrada para los rezos mientras el imán recitaba que "la primera cosa que se juzgará entre los servidores serán los crímenes de sangre".

Por otra parte, ningún representante de la Gran Mezquita, que de manera recurrente se vincula con el salafismo y la expansión de ideas radicales en Bélgica, estaba entre los imanes que han acompañado al presidente de la asociación oficial de los musulmanes en Bélgica, Salah Echallaoui, y al gran rabino de Bruselas, Albert Guigui, en su homenaje conjunto a las víctimas.

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Ambos han posado una gran corona de flores a los pies de la antigua Bolsa de Bruselas, junto al manto de flores, velas y amuletos que han ido depositando ciudadanos anónimos tocados por la tragedia.

Echallaoiu ha hecho un llamamiento al Gobierno belga, al que pide que actúe contra la radicalización de los jóvenes, y al conjunto de los ciudadanos belgas, musulmanes o no, para que no atiendan a los cantos de sirena del extremismo religioso o antislámico.

"Los dos se alimentan el uno al otro, el extremismo alimenta al racismo y el racismo al extremismo", asegura.

En este sentido, todas las miradas están puestas una vez más en Molenbeek, el distrito por el que ha pasado buena parte de los implicados en los atentados en Bruselas y en París, debido a la manifestación de ultraderecha convocada para este sábado para "expulsar el islamismo" e iniciar la "reconquista" contra los musulmanes.

A pesar de que la concentración ha sido prohibida por las autoridades y desconvocada finalmente por sus organizadores, multitud de personas ha asegurado que mantendrá su asistencia pese al fuerte despliegue policial previsto para evitarla.

"Es como echar gasolina al fuego", lamentó Echallaoiu, quien temió que gestos como éste provoquen "reacciones inesperadas" entre jóvenes musulmanes radicalizados.

En opinión de la joven Ikram, estos "son delincuentes de la calle y no tienen nada que ver con el islám", mientras que expresa su preocupación porque ahora los musulmanes están "en la mirilla".

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"Nosotros somos los que vamos a pagar los platos rotos. Y esto (los atentados) no es la religión, no tiene nada que ver con la religión", lamenta.

A unos seiscientos metros de la Gran Mezquita de Bruselas se alza la Comisión Europea, cuya vicepresidenta Kristalina Georgieva ha acudido hoy a Wavre al funeral de otra de las víctimas de los ataques, la italiana Patricia Rizzo, funcionaria europea de 48 años.

Ya en Holanda, los hermanos holandeses Alexander y Sascha Pinczowski han sido despedidos hoy en Maastricht por sus amigos y familiares en un funeral conjunto, después de que ambos resultaran muertos en el ataque al aeropuerto qué dejó 16 de las 32 víctimas mortales.

Los trabajos en el aeródromo continúan con intensidad para tratar de reabrirlo a los vuelos de pasajeros, que se esperaba para el miércoles pero ha ido retrasándose por cuestiones de seguridad y ante la posible huelga de las fuerzas de seguridad encargados de las instalaciones.

Fuente: EFE

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