Rusia amenaza al Reino Unido: “Están jugando con fuego” por apoyar a Ucrania
La amenaza de Rusia contra el Reino Unido coincide con la visita sorpresiva del director de la CIA, John Ratcliffe, a Moscú. Analistas consultados por El Comercio advierten que el mayor riesgo está en una guerra híbrida y en un eventual intento ruso por poner a prueba a la OTAN
Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.
Rusia elevó la tensión con el Reino Unido al advertir que podría atacar objetivos militares británicos en respuesta al apoyo de Londres a Ucrania. La advertencia coincide con la sorpresiva visita a Moscú del director de la CIA, John Ratcliffe, quien, según reportes de medios estadounidenses, transmitió a funcionarios rusos un mensaje de Washington contra cualquier ataque a un país de la OTAN. Estos últimos cruces vuelven a poner sobre la mesa el riesgo de que la guerra en Ucrania termine derivando en una confrontación directa entre las fuerzas militares de Vladimir Putin y la alianza atlántica.
El pasado miércoles, la portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores ruso, María Zajárova, afirmó que el Reino Unido y Francia estaban “jugando con fuego” al proporcionar a Ucrania tecnología relacionada con misiles de largo alcance.
La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, María Zajárova. Foto: EFE/Sergei Ilnitsky/Archivo
Días antes, Reino Unido había autorizado la transferencia a Ucrania de información técnica clasificada de los componentes británicos del misil de crucero de largo alcance Storm Shadow, para que Kiev pueda fabricarlo.
El Storm Shadow es producido por Reino Unido y Francia. Antes de conocerse la decisión de Londres, París ya había dado luz verde a Ucrania para que los fabrique.
Reino Unido entregó a Ucrania misiles de largo alcance Storm Shadow para ser usados en la guerra contra Rusia. (MBDA).
Lo más grave de la advertencia de Zajárova fue cuando dijo que instalaciones y equipos militares británicos en Ucrania y fuera de ese país podrían convertirse en objetivos si continúan los ataques ucranianos contra territorio ruso con armas británicas.
No fue lo único. El 25 de agosto, el exviceministro de Exteriores ruso y asesor vinculado al Kremlin, Andrei Fedorov, advirtió que las fábricas británicas que producen drones para Ucrania podrían convertirse en blanco de una eventual acción “semi-militar” rusa.
Las advertencias de Rusia contra el Reino Unido coincidieron con otro movimiento mucho más discreto de Washington. El martes, el director de la CIA, John Ratcliffe, realizó una sorpresiva visita a Moscú.
El director de la CIA, John Ratcliffe, habla durante una reunión de gabinete con el presidente estadounidense Donald Trump, el 26 de agosto de 2025. (Foto de Mandel NGAN / AFP).
/ MANDEL NGAN
Según The Wall Street Journal, el viaje de Ratcliffe se produjo después de que la inteligencia estadounidense detectara indicios de que Rusia podría intentar poner a prueba la determinación de la OTAN mediante una acción militar limitada contra uno de sus miembros, probablemente un país báltico.
Ratcliffe habría viajado precisamente para transmitir a funcionarios rusos una advertencia contra cualquier ataque a un país de la alianza.
La actual escalada con el Reino Unido se produce en un contexto de señales nucleares rusas que se han repetido durante el 2026, pero sin afirmar que exista una amenaza rusa de ataque nuclear contra ese país europeo.
Además, la OTAN dijo el domingo que no observa una amenaza inminente de un ataque ruso directo, aunque sí un incremento de las actividades híbridas rusas en Europa.
Lo más probable es que Rusia recurra a una guerra híbrida contra el Reino Unido
El presidente de Rusia Vladimir Putin asiste a una reunión con el presidente bielorruso en la residencia estatal de Novo-Ogaryovo, en las afueras de Moscú, el 29 de agosto de 2026. (Foto de Anastasia Barashkova / AFP).
/ ANASTASIA BARASHKOVA
El analista internacional Francisco Belaunde Matossian cree que un ataque militar directo contra territorio británico o contra otro país occidental de la OTAN sigue siendo poco probable. Pero explica que Rusia sí podría optar por acciones de guerra híbrida, como sabotajes u operaciones encubiertas.
Menciona como ejemplos recientes operaciones atribuidas a Rusia en Europa, aunque subraya que este tipo de acciones serían más previsibles que un ataque militar abierto.
Sin embargo, Belaunde no descarta que Moscú pueda intentar poner a prueba a la OTAN en su flanco oriental.“Podría haber, como se está especulando, eventualmente un ataque a los países bálticos”, señala.
Para Belaunde, uno de los mayores riesgos no está únicamente en las capacidades militares rusas, sino en la posibilidad de que Putin tome decisiones difíciles de anticipar.
“Putin, como varios de estos dictadores, se aísla totalmente, recibe informaciones distorsionadas porque nadie se atreve a decirle la verdad... Van perdiendo una especie de relación con la verdad y pueden a veces convertirse en imprevisibles”, advierte.
Sobre la autorización británica para que Ucrania acceda a tecnología clasificada y pueda fabricar misiles Storm Shadow, Belaunde indica que es un nuevo nivel de compromiso de Londres con Kiev.
El misil Storm Shadow. (Imagen generada por IA, Chatgpt).
Para Andrés Gómez de la Torre, especialista en temas de defensa e inteligencia, la advertencia de Rusia al Reino Unido forma parte de una estrategia de “permanentes escaladas” de Moscú frente a la OTAN y, particularmente, frente a Londres.
“La rivalidad entre la OTAN y Rusia no es nueva y no es tan encubierta”, señala. Recuerda que el Reino Unido fue uno de los primeros países en respaldar militarmente aUcrania tras el inicio de la invasión rusa en febrero del 2002 y que, desde entonces, ha mantenido un apoyo sostenido al gobierno de Volodymyr Zelensky.
Gómez de la Torre indica que una de las principales preocupaciones de Moscú está relacionada con el alcance de los Storm Shadow.
“El problema del Storm Shadow es el alcance, porque puede penetrar el espacio aéreo y, como consecuencia, el territorio ruso en profundidad”, explica.
El analista considera significativa que la respuesta de Moscú no haya sido inicialmente del ministerio de Defensa, sino de la Cancillería.
El significado del viaje del director de la CIA a Moscú
El presidente estadounidense Donald Trump cede la palabra al director de la CIA, John Ratcliffe, mientras hablan sobre el conflicto en Irán en la Sala de Prensa James S. Brady de la Casa Blanca el 6 de abril de 2026 en Washington, D.C. Foto: Brendan SMIALOWSKI / AFP
En cuanto a la sorpresiva visita del director de la CIA John Ratcliff a Moscú, Gómez de la Torre dice que debe interpretarse en un contexto en el que los canales diplomáticos enfrentan mayores dificultades.
“Cuando la diplomacia y las cancillerías son sobrepasadas o fracasan, son los servicios de inteligencia los que coordinan y asumen la condición de interlocutores para conversar, resolver y poner en conocimiento las posiciones de las partes”, explica.
Según el analista, el viaje de Ratcliffe habría tenido dos objetivos principales: explorar vías para poner fin a la guerra en Ucrania y persuadir a Rusia de no realizar ningún ataque contra un país de la OTAN que pudiera activar los mecanismos de respuesta colectiva de la alianza.
“Cuando intervienen los servicios de inteligencia es porque las circunstancias, particularmente las militares, ya han sobrepasado a los ministerios de Relaciones Exteriores”, enfatiza.
Gómez de la Torre considera que la visita de Ratcliffe es un indicador que debe observarse con atención. Recuerda que su antecesor William Burns viajó a Rusia en noviembre del 2021, antes de la invasión a gran escala de Ucrania, en un último intento de Washington por disuadir a Moscú de emprender la operación militar.
Belaunde sostiene que el viaje del jefe de la principal agencia de inteligencia estadounidense es una señal que merece atención.
“No ocurre siempre. La última vez que un jefe de la CIA fue a Moscú fue poco antes de la invasión, del ataque del 2022”, recuerda.
Explica que este tipo de viajes pueden utilizarse para transmitir mensajes que no resultan conveniente enviar por los canales diplomáticos habituales.
Aunque el presidente Donald Trump y funcionarios rusos han restado importancia pública al viaje, Belaunde señala que diversos análisis apuntan a que Ratcliffe pudo haber llevado una advertencia a Putin para que no ataque a un país miembro de la OTAN.
“Se interpreta como una situación delicada, de todas maneras”, afirma.