Vladimir Putin: "Mis enemigos quieren que Rusia se desmiembre"
Vladimir Putin: "Mis enemigos quieren que Rusia se desmiembre"
Redacción EC

Moscú. El presidente ruso, Vladimir Putin, acusó el jueves a los enemigos de Rusia de querer socavar y destruir su economía para castigarla por crecer con fuerza, en un discurso anual sobre el estado de la unión que parecía superar incluso su propio nacionalismo estridente.

El líder del Kremlin proclamó su anexión de la península ucraniana de Crimea, alabó al pueblo ruso por su fortaleza, acusó a Occidente de "puro cinismo" en Ucrania y dijo que las sanciones económicas deben llevar a los rusos a desarrollar su propia economía.

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El rublo caía a medida que Putin hablaba en un salón decorado lleno de dirigentes, con un discurso que no mostró señales de dar marcha atrás en decisiones que han llevado a su país a una confrontación con Occidente no vista desde la Guerra Fría.

Los "enemigos de ayer" de Rusia deseaban para el país el mismo destino que Yugoslavia en la década de 1990, dijo en el discurso, que duró más de una hora y fue interrumpido repetidamente por aplausos.

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"No hay duda de que les habría encantado ver un escenario de Yugoslavia de caída y desmembramiento para nosotros, con todas las consecuencias trágicas que habría tenido para los pueblos de Rusia. Eso no ha ocurrido. No lo permitimos", agregó.

Tan decidido estaba Occidente en destruir Rusia, dijo, que las sanciones habrían sido impuestas incluso si no hubiera crisis en Ucrania.

"Estoy seguro de que si todo esto no hubiera ocurrido (...) habrían salido con otro motivo para frenar la capacidad de crecimiento de Rusia", dijo. "Cuando alguien cree que Rusia se ha hecho fuerte, recurren a este instrumento", añadió.

Aunque prometió mantener a Rusia abierta al mundo, adoptó una postura agresiva: "Nunca perseguiremos el camino del aislamiento, la xenofobia, la sospecha y la búsqueda de enemigos. Todo esto son manifestaciones de debilidad, y nosotros somos fuertes y estamos seguros de nosotros mismos".

PRESIÓN ECONÓMICA
El líder ruso está presionado por demostrar que tiene una respuesta para el empeoramiento de la economía rusa, con unas sanciones y una caída del precio de las exportaciones de la energía que envían al rublo a una caída en picada, lo que ha culminado en un reconocimiento del Gobierno de que el país se dirige a la recesión.

Putin prometió una amnistía para el capital que vuelva a Rusia, diciendo que los rusos que elijan volver con dinero al país no serían consultados sobre cómo lo ganaron. El dinero de un fondo nacional se usará para dar apoyo a los bancos nacionales.

Pero sus comentarios económicos quedaron eclipsados por la postura agresiva que tomó al inicio de su discurso, en el que describió que Rusia estaba en grave peligro, rodeada de enemigos que querían su destrucción.

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Añadió que Crimea, que Rusia se anexionó después de que un ex presidente de Ucrania prorruso fuera derrocado por protestas en Kiev, tenía un significado sagrado para los rusos.

Rusia justificó su intervención en Ucrania porque Occidente había apoyado un "golpe" en Kiev. La guerra que se ha producido en el sudeste del país, donde los separatistas respaldados por Moscú han tomado la región con armas y ahora la llaman "Nueva Rusia", demuestra que Moscú tenía razón, según Putin.

"¿Cómo se puede apoyar una toma de poder armada, la violencia, el asesinato? (...) ¿Cómo se puede apoyar el intento que siguió de suprimir, con la ayuda de las fuerzas armadas, a la gente del sureste que no estaba de acuerdo con esa ilegalidad? (...) Esto es puro cinismo", declaró.

La popularidad de Putin es todavía muy alta y no ha afrontado grandes protestas por el declive económico, pero se hacen preguntas sobre si tiene un plan para sacar de la crisis a una economía de 1,4 billones de dólares.

La estabilidad del rublo ha sido el logro económico de 14 años para Putin, de 62 años, que ascendió al Kremlin ante un derrumbe de la divisa y un cese de pagos que destruyó los ahorros de los rusos en 1998.

Debe gran parte de su popularidad a la comparación entre la estabilidad de su mandato y el caos en la década de 1990, cuando la economía post-Soviética fue dañada por la hiperinflación.

La divisa ya ha perdido un tercio de su valor este año, y la bajada del precio del petróleo ha supuesto un duro golpe para las finanzas públicas, mientras las empresas y bancos rusos pasan apuros para encontrar dólares para pagar a los acreedores extranjeros.

"El mayor peligro para el presidente es la economía, bajo la doble presión de las sanciones y la bajada de los precios del petróleo", escribió el analista Kirill Rogov en el diario Vedomosti, que dijo esta semana que la economía estaba gravemente enferma y que los líderes de Rusia se negaban a admitirlo o a hacer algo.

Fuente: Reuters

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