Redacción EC

Entraron a mi casa, ingresaron a mi cuarto y me apuntaron en la cabeza con una pistola”. El empresario peruano Racso Miro Quesada Vegas describe así los angustiantes momentos que le tocó vivir hace un mes, luego de que cuatro policías irrumpieran en su propiedad asegurando que lo investigaban por narcotráfico.

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Miro Quesada compró hace tres años un grupo de propiedades en la provincia brasileña de Paraty, al sur de Rio de Janeiro, que incluyen una isla en Saco do Mamamgua.

A las 10:00 a.m. del 17 de junio, un grupo de cuatro presuntos policías llegó hasta ahí a bordo de una lancha, desenfundó sus armas y apuntó a quienes se encontraban en el lugar, asegurando que buscaban a Miro Quesada, quien no se encontraba ahí.

Tras indicarles que el empresario alquilaba otras tres propiedades en la ciudad, las cuatro personas se dirigieron hacia allá. Al llegar, transcurrió la escena que describimos al inicio de este artículo, según narró Miro Quesada en comunicación con El Comercio.

Miro Quesada compró hace tres años un grupo de propiedades en la provincia brasileña de Paraty, al sur de Rio de Janeiro, que incluyen una isla en Saco do Mamamgua.
Miro Quesada compró hace tres años un grupo de propiedades en la provincia brasileña de Paraty, al sur de Rio de Janeiro, que incluyen una isla en Saco do Mamamgua.

En la tercer propiedad me encuentran, entran a la habitación, me apuntan y comienzan a revisar todo. Dijeron que eran miembros de la P2, una rama de la Policía Militar, pero iban vestidos de civil. Solo pude ver vagamente un carné policial que pasaron por delante mío”, detalla Miro Quesada. “Al inicio pensé que era un asalto, pero cuando me dicen que era un allanamiento en busca de drogas, comandado por la Policía Federal de la provincia de Angra, me tranquilicé porque sabía que no hallarían nada”.

La calma, sin embargo, le duró poco al empresario, quien había escuchado en el pasado que en muchas de estas operaciones algunos agentes siembran narcóticos para justificar la intervención. “Pero en ese sentido fueron muy serios. Realmente no buscaban un poco de droga sino una maleta o algo similar porque no me revisaron los bolsillos ni nada”, añade.

Al no encontrar nada, los agentes se disculparon y se retiraron de la propiedad. Antes de eso, Miro Quesada les preguntó si había alguna orden de allanamiento que autorice la operación.

El tipo se molestó mucho, prácticamente me gritó, me dijo que yo era peruano, que no era mi país y que me callara la boca”, asegura. “Me dijeron que me llegaría una citación posterior por la investigación, pero nunca me llegó nada. Pedí cuatro veces poder llamar a mi abogado pero no me dejaron hacerlo. Finalmente, pidieron disculpas, diciendo que les habían dado información equivocada”.

Superada la sorpresa, y tras confirmar que no habían requisado nada de su casa, el empresario se dirigió a la comisaria de la ciudad para preguntar qué había pasado y solicitar información sobre alguna investigación en su contra.

Fui y me encontré con el policía (que había participado del allanamiento). Efectivamente era el jefe de la P2, salió y me pidió nuevamente disculpas. Las explicaciones que me han dado hasta ahora es que poco tiempo antes detuvieron a un francés en un barco, con conexiones con Perú, como yo era peruano y había comprado una isla, ahí estaban apuntándome a la cabeza”, dice.

Me dijeron también que tenía una compañía en Sao Paulo que hace 7 años no pagaba impuestos. Les expliqué que la creé para comprar propiedades, pero que no he pagado impuestos porque no compré ni vendí nada. Pensé que el abogado se había olvidado de presentar una declaración jurada de renta cero, pero no me parecía que por eso se metieran en mi casa para apuntarme con una pistola en la cabeza”, añade. “Luego, hablando con mi abogado, me mandó los documentos que mostraban que la compañía estaba al día”.

Tras lo sucedido, Miro Quesada contrató a una abogada para indagar más sobre el incidente. “Habló con el abogado de la Policía de Paraty, buscaron y no encontraron ninguna investigación sobre mí o documento sobre la operación. Totalmente irregular porque la policía, entiendo, debe dejar un legajo documentario sobre lo que pasa”, asegura.

Los comentarios que ha podido recibir el empresario tras lo sucedido, provenientes de vecinos principalmente, es que esta sería una modalidad empleada por la policía brasileña para poder extorsionar a diferentes personas.

Los vecinos me dicen que algunas personas suelen darle un incentivo a la policía para que vaya y extorsione a alguien. Cayendo en las suposiciones, puede que no haya sido una operación formal sino que fueron buscando algo para poder extorsionarme luego, pero como digo no lo sé”, dice. “Probablemente fue una denuncia falsa de alguien malintencionado. Ellos venían convencidos de que agarraban a un narcotraficante. Y si efectivamente encontraban ya no habría sido una operación ilegal, nadie preguntaría eso”.

Según Miro Quesada, los agentes que llegaron hasta su casa le indicaron que luego llegaría una citación por la investigación en su contra. Hasta el momento, el empresario asegura no haber recibido ningún tipo de notificación.

Por otro lado, el 29 de junio, envió una primera carta a la Policía Federal solicitando información y una investigación sobre lo sucedido. El 16 de julio envió una segunda misiva, ahora dirigida a la Policía Civil.

Hasta ahora no me han contestado ninguna de las dos”, afirma.

Carta enviada por Racso Miro Quesada a la Policía Federal, el 29 de junio.
Carta enviada por Racso Miro Quesada a la Policía Federal, el 29 de junio.
Carta enviada por Racso Miro Quesada a la Policía Civil, el 16 de julio.
Carta enviada por Racso Miro Quesada a la Policía Civil, el 16 de julio.

Al ser consultado sobre si sospechaba de quién podría haber enviado la falsa alarma o si tenía algún enemigo que buscara causarle problemas, Miro Quesada señaló a este Diario que tiene “sospechas, pero ninguna prueba”.

Había una persona que vivía en mi casa que se fue finalmente y con quien aún tengo una disputa porque hay cosas que no dejó cuadradas, con el dinero que recibió para hacer pagos y cosas así. Es la misma persona que le dio la ubicación de dónde estaba. Pero tampoco tengo pruebas de él, salvo por su testimonio de que la policía fue a buscarme, lo que me contó cinco días más tarde. Los cuatro días previos no me contaba nada”, asegura.

Sobre si luego de la intervención irregular hubo otro incidente con la policía brasileña, Miro Quesada dice que “no hay ninguna denuncia que justifique el allanamiento”.

La persona que vivía en mi casa se ha ido a denunciarme de que tenía condiciones esclavistas, de que no le pagaba el sueldo mínimo y otras cosas. Todo eso lo he refutado con las transferencias bancarias y pagos que he realizado. Pero ese es un acontecimiento no relacionado con el allanamiento”, añade.

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