(Fotoilustración: Rolando Pinillos Romero)
(Fotoilustración: Rolando Pinillos Romero)
ÓSCAR BERMEO OCAÑA

Hace cinco meses, en Santos Lugares, la parroquia El Buen Pastor cobijó una peculiar graduación. En esta localidad de las afueras de la capital de  seis laicos creyentes se convirtieron en los primeros consultores exorcísticos del continente.

La locación de la celebración no fue casual. Ahí no solo habían recibido, durante tres años, la instrucción en Demonología, Angelología y Parapsicología. Desde el 2002, el templo también ha sido escenario de liberaciones demoníacas. “Cuando llegué a los 1.200 exorcismos dejé de contarlos”, manifiesta el padre Manuel Acuña, quien regenta el lugar. 





El religioso, obispo de la Asociación de Iglesias Luteranas Independientes, fundó la inusual escuela con el objetivo de armar un equipo de asistentes calificados en el combate del mal.

Al padre Acuña la práctica exorcística lo tomó por sorpresa. Diecisiete años atrás, mientras se preparaba para ofrecer una misa, unos gritos desde el vestíbulo interrumpieron su rutina. Una adolescente se sacudía en el piso, pese a ser sostenida por varios hombres, emitiendo dos voces al mismo tiempo. Apenas atinó a rezar.

Aquel día intercambié credenciales con el diablo. Sabía que desde ahí no iba a parar. Pero yo no estaba preparado, no tenía la orden obispal aún”, señala. Mientras atendía más casos de posesión, acompañaba el aprendizaje con lecturas y apreciaciones de especialistas de otras áreas.

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Así fue formándose el equipo docente que años después tendría la escuela. Psiquiatras, médicos y psicólogos acompañan en esta propuesta a Acuña, quien considera que no debe existir divorcio entre la ciencia y la fe. “La hoja clínica es el primer filtro para cualquier persona que llega en situación de agobio. El exorcismo viene a ser el paso final si la ciencia no puede solucionarlo”, asevera.

—Bienvenidos todos—

La Escuela de Exorcismo y Liberación Evagrio Póntico abrió sus puertas en el 2016, y es la primera en su naturaleza en Latinoamérica. Acudieron 36 alumnos –en su mayoría entre los 40 y 50 años– a la convocatoria. La procedencia fue variopinta: amas de casa, obreros, empleados de oficina y hasta un escritor. “No es necesario tener formación en un determinado campo. Basta con tener ganas de aprender y creer en Dios”, señala Acuña.

Solo un sexto de los inscritos concluyó la formación. El director de la carrera valora la perseverancia de quienes llegaron al final y aclara que “bucear en los misterios de los ángeles no es para todos”.

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Tiene que haber más consultores exorcísticos porque la lucha espiritual en la calle es una guerra”, reclamó Carlos, uno de los graduados, en aquella ceremonia de abril.

No hay evaluaciones clásicas en el currículo. Se evalúa la participación y los trabajos grupales. Pero hay un factor clave para terminar con éxito la formación: el miedo. “No debe haber temor. Eso te descalifica”, dice Acuña.

El programa de la escuela ya tiene réplicas en Colombia y Venezuela. En tanto, se alista una nueva convocatoria para la segunda promoción de consultores exorcísticos en Argentina. “Pueden venir de distintas tradiciones cristianas. El egresado va a estar preparado para distinguir un fenómeno paranormal de una manifestación espiritual, de un agobio psicológico o un caso de posesión”, sostiene el director.

—Mediática espiritualidad—

El obispo Manuel Acuña es una figura pública en Argentina desde hace años. Uno de sus exorcismos fue televisado en señal abierta y es columnista en medios radiales y escritos. Distintas cadenas extranjeras (History Channel, Discovery, Efe, entre otras) han reportado su trabajo y este año fue invitado a una mesa en el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum (Roma). “El Harvard de los exorcistas”, apunta.

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Atendió casos de EE.UU., Paraguay y Uruguay. Menciona que también liberó a una poseída peruana. “¿Sabe a quién aparté ahí? A Judas Iscariote. Fue un exorcismo poderoso”.

En su oficina, dentro de la parroquia, una foto con el cardenal Jorge Bergoglio (hoy papa Francisco) ocupa un lugar especial. Asegura que el Sumo Pontífice respeta el exorcismo. “Es el Papa que más ha hablado en los medios sobre el peligro del diablo. Es un creyente del poder de la liberación”, dice.

La imagen pública de Acuña tuvo un punto álgido el año pasado, cuando un documentalista británico grabó un cortometraje que ponía en duda su metodología y la eficacia de sus exorcismos. El religioso considera que quienes cuestionan la verosimilitud de los acontecimientos es por temor a lo sobrenatural.

Los que dicen que es una escenificación lo dicen por miedo. No comprenden cosas que salen de su pequeña concepción de la vida. El exorcismo bien hecho no hace que la persona retorne a ninguna circunstancia patológica. Entre varios profesionales hay analfabetos espirituales”, manifiesta.

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