Vista de una tienda al lado de la cual explotó una bomba en el municipio de Martakert, en Nagorno Karabaj. (Foto: EFE/ Pablo González).
Vista de una tienda al lado de la cual explotó una bomba en el municipio de Martakert, en Nagorno Karabaj. (Foto: EFE/ Pablo González).
Agencia AFP

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Stepanakert, la capital regional de  bajo control de los separatistas armenios, fue el blanco de bombardeos el sábado por la noche, pese a un alto el fuego, negociado en Moscú, que y se acusan mutuamente de haber vulnerado.

Hacia las 23H30 hora local se escucharon siete fuertes explosiones, que hicieron temblar el suelo en toda la ciudad. Inmediatamente después de esta salva, las sirenas de alarma sonaron durante varios minutos, llamando a los habitantes a resguardarse en sótanos y refugios.

La ciudad quedó después en un silencio y oscuridad completos.

Estos bombardeos se producen a pesar del alto el fuego acordado entre Armenia y Azerbaiyán, que teóricamente había entrado en vigor a mediodía, y auspiciado por Rusia tras dos semanas de intensos combates por la región separatista de Nagorno Karabaj.

Los beligerantes se acusaron el sábado de haber violado esta tregua en la línea de frente. Pero la situación había estado relativamente tranquila en Stepanakert, blanco de bombardeos regulares, en especial de disparos de cohetes, desde hace dos semanas.

Los jefes de la diplomacia armenia y azerbaiyana acordaron, con la mediación rusa, una tregua al cabo de unas negociaciones de más de diez horas en Moscú. Este alto el fuego debe permitir un intercambio de prisioneros de guerra y de cuerpos de las víctimas.

“Las partes reafirmaron su compromiso con el acuerdo de alto el fuego, indicó Moscú por la noche en un comunicado, en el que añade que el ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguéi Lavrov, habló por teléfono con sus dos homólogos.

Nagorno Karabaj, un territorio poblado mayoritariamente por armenios, se independizó de Azerbaiyán tras una guerra que causó 30.000 muertos en los años 1990. Desde entonces, Bakú acusa a Ereván de ocupar su territorio y suelen estallar brotes de violencia.

La robotización de la guerra llegó a Nagorno Karabaj: los drones han surcado los cielos de la zona del conflicto entre azerbaiyanos y armenios, sembrando destrucción y pánico en dos semanas de combates. En la imagen, restos de un dron caído en Stepanakert. (Foto: EFE/Pablo González).
La robotización de la guerra llegó a Nagorno Karabaj: los drones han surcado los cielos de la zona del conflicto entre azerbaiyanos y armenios, sembrando destrucción y pánico en dos semanas de combates. En la imagen, restos de un dron caído en Stepanakert. (Foto: EFE/Pablo González).

“Nos odia”

Los combates que desde el 27 de septiembre enfrentan a las tropas de Nagorno Karabaj, apoyadas por Armenia, y las fuerzas azerbaiyanas son los más mortíferos y ya han causado 450 muertos confirmados, incluido unos cincuenta civiles, un balance que podría ser mucho mayor en realidad.

Tras la entrada en vigor del alto el fuego, el ministerio armenio de Defensa había acusado a las fuerzas azerbaiyanas de haber “lanzado un ataque a las 12H05”, es decir cinco minutos después de la entrada en vigor de la tregua.

“Armenia viola de manera flagrante el alto el fuego”, replicó el ejército azerbaiyano, que acusó después a las fuerzas armenias de haber lanzado una ofensiva, que fue repelida.

Stepanakert había sido bombardeada el sábado por la mañana pero, después, la situación permaneció tranquila, salvo por algunas explosiones a lo lejos. En cambio, pocos creían en el éxito de una tregua.

“Ya conocemos a los azerbaiyanos, no se puede confiar en ellos. Pueden cambiar de opinión en cualquier momento”, explicó Livon, chófer de taxi que se atrevió a volver a circular.

“He vivido casi 20 años en Azerbaiyán, esa gente nos odia. No creemos en un alto el fuego, solo quieren ganar tiempo”, insistió Vladimir Barseghian, de 64 años, jubilado y voluntario en un taller de uniformes.

Muchos azerbaiyanos, incluso, se declaran contrarios a esta tregua. En Bakú, una estudiante azerbaiyana de veinte años, Sitara Mamedova, se manifestó “decepcionada” por la tregua.

“¡No al alto el fuego! El enemigo debe abandonar nuestras tierras o ser exterminado en nuestras tierras”, dijo.

En Barda, a 40 kilómetros del frente, Murat Asadov está de acuerdo: “Debemos continuar la guerra y recuperar nuestras tierras”.

Vista de una vivienda del municipio de Martakert, en Nagorno Karabaj, dañada por la artillería azerbaiyana. El frágil alto el fuego acordado por armenios y azerbaiyanos entró hoy en vigor en el enclave separatista de Nagorno Karabaj sin que parezca que las partes estén dispuestas a respetarlo por mucho tiempo. (Foto: EFE/ Pablo González).
Vista de una vivienda del municipio de Martakert, en Nagorno Karabaj, dañada por la artillería azerbaiyana. El frágil alto el fuego acordado por armenios y azerbaiyanos entró hoy en vigor en el enclave separatista de Nagorno Karabaj sin que parezca que las partes estén dispuestas a respetarlo por mucho tiempo. (Foto: EFE/ Pablo González).

“Temporal”

Según un alto responsable azerbaiyano, la calma solo era “temporal”. “Es un alto el fuego humanitario para intercambiar los cuerpos y los prisioneros, no es un [verdadero] alto el fuego”, indicó, afirmando que Bakú no tenía “la intención de retroceder”.

Con el anuncio de la tregua, el ministro ruso Serguéi Lavrov afirmó que ambos bandos se comprometieron a realizar “negociaciones sustanciales para lograr rápidamente una solución pacífica” del conflicto bajo la égida del grupo de Minsk (Rusia, Francia y Estados Unidos).

El alto el fuego es “un primer paso importante pero no sustituirá una solución permanente”, puntualizó no obstante este sábado el ministerio turco de Relaciones Exteriores, principal apoyo de Azerbaiyán.

Nagorno Karabaj es una región en la que rusos, turcos, iraníes y occidentales tienen intereses, por lo que se teme que el conflicto se internacionalice.

Turquía ya fue acusada de participar con hombres y armas en el conflicto, apoyando a Azerbaiyán, aunque Ankara lo niega.

El presidente ruso, Vladimir Putin, se entrevistó con su homólogo iraní, Hasan Rohani, para explicarle sus esfuerzos de mediación, según el Kremlin.

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