Por Roger Zuzunaga Ruiz

La abrogación de la Ley 1341 abrió un nuevo escenario político en Bolivia en medio de protestas y bloqueos que ya llevan más de tres semanas y mantienen bajo presión al Gobierno del presidente Rodrigo Paz. Aunque la medida no elimina ni crea la figura del estado de excepción —que ya está contemplada en la Constitución— sí retira una serie de procedimientos, límites y salvaguardas que regulaban su aplicación, lo que ha reactivado el debate sobre cuáles serán ahora las opciones del mandatario para intentar recuperar la circulación en las carreteras y contener una crisis que amenaza con profundizarse.

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