Aunque pidió disculpas, Roberto Alvim no escondió que su discurso fue “basado en un ideal nacionalista” anhelado para el arte brasileño. (Foto: AP)
Aunque pidió disculpas, Roberto Alvim no escondió que su discurso fue “basado en un ideal nacionalista” anhelado para el arte brasileño. (Foto: AP)
Redacción EC

Aunque el presidente de , , suele hacer oídos sordos de las críticas hacia él y sus funcionarios, esta vez el mandatario no pudo hacer lo mismo con el secretario de cultura Roberto Alvim y lo despidió apenas dos meses después de haberlo puesto en el cargo.

La destitución de Alvim de la Secretaría Especial de Cultura del Gobierno (entidad que ha sustituido al Ministerio de Cultura en la era Bolsonaro) ocurrió tras la difusión la noche del jueves de un video en el que el funcionario habló sobre el nuevo Premio Nacional de las Artes de Brasil. Pese a lo inofensivo del tema, la polémica se desató porque el entonces funcionario emuló al ministro de propaganda nazi Joseph Goebbels.

Son varias las frases similares a las de Goebbels usadas por Alvim. Por ejemplo, el ahora exsecretario brasileño señaló en su mensaje que el arte en Brasil “de la próxima década será heroico y será nacional”. Asimismo, afirmó que el arte del país estará profundamente ligado a su gente, “o no será nada”.

Además, el discurso cuenta con otros elementos que remiten a la propaganda nazi, como su estética (aparecen la bandera brasileña, un retrato de Bolsonaro y un crucifijo), la apariencia del secretario y el vocabulario. Hasta la banda sonora elegida levantó suspicacia, pues se trata de la ópera “Lohengrin”, del compositor Richard Wagner, una de las piezas favoritas de Hitler.

Joseph Goebbels, uno de los colaboradores más cercanos de Hitler, fue Ministro para la Ilustración Pública y Propaganda del Tercer Reich entre los años 1933 y 1945.

Aunque pidió disculpas, Alvim no escondió que su discurso fue “basado en un ideal nacionalista” anhelado para el arte brasileño.

Un dramaturgo conservador

Director de teatro y confieso ultraconservador, Roberto Alvim -nombre artístico de Roberto Rego Pinheiro- asumió la jefatura de la Secretaría Especial de Cultura del Gobierno en noviembre del 2019 y prometió lanzar una “guerra cultural” contra el progresismo y alinear las políticas públicas con los valores conservadores del gobierno de Bolsonaro.

Antes de asumir ese puesto, este dramaturgo nacido en Río de Janeiro en 1973 ocupaba el cargo de director del Centro de Artes Escénicas de la Funarte (Fundación Nacional de las Artes). También dirigió el Club Noir, un local de teatro de renombre en Sao Paulo hasta que el establecimiento cerró sus puertas.

Según la revista brasileña “Época” el punto de quiebre en la vida de Alvim llegó en el 2017 cuando descubrió que tenía cáncer luego de que se le detectara un tumor en el intestino. Sin embargo, el dramaturgo se recuperó de la enfermedad y entregó su vida a la religión.

Roberto Alvim, nombre artístico de Roberto Rego Pinheiro, es un director de teatro y confieso ultraconservador. (Foto: AFP)
Roberto Alvim, nombre artístico de Roberto Rego Pinheiro, es un director de teatro y confieso ultraconservador. (Foto: AFP)

Curado por lo que considera un acto divino, el ateo abrazó fervientemente el catolicismo y dijo que iba a misa hasta dos veces al día”, afirma la publicación.

El medio agrega que, según Alvim, la fe lo dirigió a las lecturas del ideólogo de extrema derecha Olavo de Carvalho, a quien el director ya ha declarado como “el filósofo brasileño vivo más grande”, y, en consecuencia, al bolsonarismo.

Y Bolsonaro lo apoyaba. Antes de despedirlo, el presidente brasileño había anunciado su respaldo a la iniciativa de Alvim de 4,9 millones de dólares, enfocada en nacionalismo y religión, para fomentar la producción de literatura, teatro, ópera, música y otras artes.

Aunque Alvim ya había causado controversia recientemente por afirmar que los artistas brasileños “difaman violentamente” a Bolsonaro, una de sus polémicas más comentadas ocurrió en setiembre del año pasado cuando se enfrentó públicamente con la actriz Fernanda Montenegro, un hecho que le valió ganarse la simpatía de Bolsonaro.

El dramaturgo atacó a la joven luego de que posara para la portada de la revista Quatro Cinco Um, donde Montenegro aparecía vestida de bruja atrás una hoguera de libros. Alvim dijo que sentía “desprecio” por ella y la acusó de ser una “mentirosa”.