(Ilustración: El Comercio / )
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Gisella López Lenci

o . El que pestañea pierde en las elecciones chilenas del 17 de diciembre, una de las más reñidas e inciertas desde el regreso de la democracia al país hace casi treinta años.


Y no es exageración. Si las encuestas durante casi todo el año habían vaticinado una segura segunda vuelta, lo que no dijeron –o dijeron mal– era que la diferencia entre ambos candidatos iba a ser tan ajustada.

El ex presidente y millonario empresario venció en la primera ronda con el 36,6% de los votos, cuando los sondeos señalaban que lo haría con alrededor del 44%. Alejandro Guillier, representante del oficialismo y uno de los periodistas más emblemáticos de la televisión chilena, sacó el 22%, también muy por debajo de lo esperado.

La principal sorpresa fue el voto que recibió la izquierda, representada por el Frente Amplio y su candidata, Beatriz Sánchez: 20%. Y acá está la clave de estas elecciones, de esta franja electoral que definitivamente no votará por Piñera y que, si acude a las urnas, lo hará por Guillier, aunque sea a regañadientes.

Podría decirse, para entenderlo mejor, que este escenario chileno se ‘peruanizó’: una elección en la que el voto no se definirá a favor de un candidato, sino en contra del otro. Se trata del voto ‘anti-Piñera’ que se está instalando con fuerza en Chile y que podría inclinar la balanza a favor de Guillier, un candidato con poca experiencia política, pero que ahora aglutina el sentir de los electores que no quieren ver al derechista nuevamente en el Palacio de la Moneda.

“Es algo similar a lo que pasó con Keiko Fujimori y PPK. La gente en Chile no es que prefiera a Guillier o que crea que es mejor que Piñera. Pero la sensación en la calle es de un cierto rechazo hacia Piñera porque no confían en él. Es un candidato con un doble discurso. Acá en Chile decimos que tiene ‘letra chica’, como en los contratos que uno firma donde en la letra chica está la trampa”, señala a El Comercio Marco Moreno, decano de la Facultad de Gobierno de la Universidad Central de Santiago.

Haciendo números, tras los resultados de la primera vuelta, si bien Piñera quedó en primer lugar, en realidad salió perdiendo. Los votos de la derecha sumaron casi 44% –incluidos los del ultraderechista José Antonio Kast–, pero los votos de la centroizquierda y la izquierda completaron un 55%. Si se mantiene la tendencia, aquellos en este espectro político definitivamente no votarán por Piñera por constituir todo aquello en lo que no creen.

“Este voto ‘anti-Piñera’ explica por qué esta segunda vuelta es tan competitiva. Guillier, con 22%, ha sido el candidato que pasó con peor votación a la segunda vuelta desde el retorno de la democracia. Guillier es un candidato muy débil y no debía ser competitivo en una segunda vuelta, pero ahora lo es debido al rechazo hacia Piñera”, explica a este Diario el analista chileno Patricio Navia.

“En estos casos no se puede sumar de manera lineal, pero la gente que quería votar por Piñera ya lo hizo en primera vuelta. No habrá gente nueva que lo haga. De hecho, los seguidores del Frente Amplio no confían en Guillier, pero preferirán votar por él”, acota Moreno. Por eso, el periodista tendría más probabilidades de crecer. Y si no se descuida, podría ser el próximo presidente de Chile.

—Una campaña de errores—

Para Moreno, dada la situación de incertidumbre sobre lo que puede pasar el próximo domingo, el postulante que gane será aquel que cometa menos errores. “Hay una máxima en política: las elecciones no se ganan, se pierden”, afirma.

Y hasta el momento, Piñera es quien más ha trastabillado en las últimas semanas. A sus continuas ‘piñericosas’ –sus deslices– se han sumado declaraciones polémicas que luego debe salir a corregir. Como cuando dijo que hubo votos marcados en la primera vuelta a favor de Guillier y Sánchez, esparciendo un halo de sospecha sobre el proceso electoral; o cuando expresó que los niños transgénero “se corrigen con la edad”.

Pero, sobre todo, en parte del electorado está el temor de dar marcha atrás a las reformas sociales impulsadas por Michelle Bachelet, y que han sido muy criticadas por Piñera en la campaña. Pese a que el candidato de derecha podría enfocarse en el aspecto técnico y de mejora de las reformas, así como en su experiencia como presidente, se ha enredado en declaraciones sobre despido de empleados públicos o, como lo hizo en el último debate, vinculando a Guillier con el venezolano Nicolás Maduro.

A una semana de la elección, nada está dicho. Las encuestas, que se equivocaron gruesamente en la primera vuelta, dan un empate técnico, con un promedio de dos puntos de diferencia a favor de Piñera. El resultado es incierto y cualquier error puede hacer la diferencia.