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Familiares de fallecidos por coronavirus (COVID-19) en La Paz, Bolivia, visitaron por primera vez, este miércoles, los nichos de sus difuntos, tras pasar meses de incertidumbre al no saber el lugar de su entierro.

Las puertas del Cementerio General de La Paz se llenaron de personas, la mayoría vestidas de negro, que esperaban ingresar al camposanto para reconocer el lugar donde estaban enterrados sus difuntos y llevarles por primera vez flores y rezarles.

El administrador del Cementerio General, Ariel Conitzer, explicó a Efe que se espera que cerca de 4.000 familiares lleguen al cementerio desde hoy hasta este domingo, tiempo determinado por la alcaldía para abrir las puertas exclusivamente al entorno de fallecidos por la COVID-19.

Al ingreso los dolientes pasaron por una desinfección y luego fueron asesorados para encontrar el pabellón donde se encuentra el nicho de su difunto, en otros casos las fosas comunes donde fueron enterrados.

Los familiares, cargando flores, fotos del difunto y floreros, buscaban entre los pabellones el nicho con el nombre de su familiar escrito sobre el yeso blanco junto a la fecha de su muerte, para limpiar ese espacio, rezar, llevarles un poco de música y llorar su pérdida.

Las puertas del Cementerio General de La Paz se llenaron de personas, la mayoría vestidas de negro, que esperaban ingresar al camposanto para reconocer el lugar donde estaban enterrados sus difuntos y llevarles por primera vez flores y rezarles.  (Foto: EFE/Martin Alipaz)
Las puertas del Cementerio General de La Paz se llenaron de personas, la mayoría vestidas de negro, que esperaban ingresar al camposanto para reconocer el lugar donde estaban enterrados sus difuntos y llevarles por primera vez flores y rezarles. (Foto: EFE/Martin Alipaz)

LAS VISITAS

Rubén Gutiérrez contó a Efe que el 16 de julio perdió a su madre, al día siguiente a su suegro y, en total, en su familia perdieron a ocho miembros, todos enfermos por el accionar del coronavirus SARS-CoV-2.

“Nos ha tocado vivir momentos que no quisiéramos que a nadie le pase (...), ha sido la peor pesadilla que hemos podido pasar como familia”, aseguró.

Este hombre y los suyos llegaron al cementerio con flores y con la incertidumbre de no encontrar los nombres de sus familiares, incluso con la duda de saber si realmente ese era el cuerpo de su difunto.

Gutiérrez confesó que se sintió aliviado al encontrar el nicho de su madre, para poderle llevar flores todas las veces que tenga acceso al camposanto.

De la misma forma, Ana Luisa Loza comentó a Efe que, en julio, falleció su padre, que luego de salir de una operación se contagió del patógeno causante de la COVID-19 y falleció, dejando en la orfandad a diez hijos y a su esposa, todos enfermos por el SARS-CoV-2.

“Es mi cumpleaños, abren el cementerio y encuentro a mi papá acá sin poderle haber dado un velorio, un entierro justo, como él se lo merecía”, manifestó Loza entre lágrimas.

La joven sostuvo que fueron días muy duros para la familia desde el momento en que su padre y su cuñada contrajeron el virus, porque no encontraban atención médica, oxígeno ni medicinas.

Luego de tres meses de su muerte, Loza junto a su madre pudieron despedirse y dejarle flores a su padre.

Al ingreso los dolientes pasaron por una desinfección y luego fueron asesorados para encontrar el pabellón donde se encuentra el nicho de su difunto, en otros casos las fosas comunes donde fueron enterrados. (Foto: EFE/Martin Alipaz)
Al ingreso los dolientes pasaron por una desinfección y luego fueron asesorados para encontrar el pabellón donde se encuentra el nicho de su difunto, en otros casos las fosas comunes donde fueron enterrados. (Foto: EFE/Martin Alipaz)

José Pacheco fue a visitar a su padre, quien falleció en agosto y fue enterrado en una fosa común. Le llevó flores y un par de cerámicas para identificar el lugar de su entierro.

“Mi papá se ha ido, se lo ha llevado esta maldita pandemia”, lamentó.

El hombre muy afectado comentó a Efe que fue él quien encontró a su padre muerto en su casa, aunque había hecho todo lo posible para que sanara y le pesa el no haberle podido dar un “buen entierro” como merecía.

En el Cementerio General se realizaron 1.233 inhumaciones de cadáveres con sospecha o confirmación de COVID-19, según datos de la Alcaldía.

De acuerdo con los últimos datos del Ministerio de Salud, hubo 7.693 decesos y 131.453 casos confirmados a nivel nacional, de los cuales 981 muertes y 34.067 corresponden a La Paz.

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