Renzo Giner Vásquez

Coordinador digital de la Zona General de El Comercio

renzo.giner@comercio.com.pe

El coronavirus no da tregua en , un país que ayer registró un récord con 1.938 casos nuevos y donde el COVID-19 ha impactado en las altas esferas del Gobierno como en ningún otro lado.

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Con la presidenta interina, Jeanine Áñez, aislada tras contraer la enfermedad, siete ministros de su Gabinete en la misma situación, la cabeza del Legislativo y otras autoridades también contagiadas, la nación altiplánica enfrenta hoy el reto de ser dirigida de forma remota. Una suerte de telegobierno, por ponerlo en términos de nuestra nueva normalidad.

De acuerdo a la Universidad Johns Hopkins, Bolivia es el octavo país con más fallecidos por cada 100 mil habitantes, alcanza el 17,48%; y posee la decimotercera tasa de mortalidad más alta del mundo, con el 3,75%.

El hecho de que autoridades estén infectadas e incluso hayan muerto genera zozobra por descubrir el tránsito que aún nos espera”, asegura a El Comercio el analista Gonzalo Mendieta.

A las alarmantes cifras se añade la incertidumbre sobre las próximas elecciones generales, reprogramadas del 21 de marzo al 6 de setiembre por la pandemia.

La variable del coronavirus ha modificado completamente el escenario, por lo que ahora tenemos un gobierno transitorio y una Asamblea Legislativa que están más tiempo de lo previsto y un contagio que nadie controla”, opina el politólogo Franklin Pareja.

Todo este descontento ha generado protestas, como la del martes pasado en La Paz, donde cerca de 4 mil manifestantes desafiaron la cuarentena para exigir mejores condiciones de salud, educación y trabajo.

Cerca de 4 mil desafiaron el martes la cuarentena establecida en La Paz para marchar exigiendo mejores políticas de salud, educación y trabajo en Bolivia. (Foto: David Mercado / Reuters)
Cerca de 4 mil desafiaron el martes la cuarentena establecida en La Paz para marchar exigiendo mejores políticas de salud, educación y trabajo en Bolivia. (Foto: David Mercado / Reuters)

Pareja considera que los comicios y el anuncio de Áñez de participar en ellos le han dado a la pandemia tintes políticos poco beneficiosos.

Pese a los esfuerzos de las instituciones públicas, los resultados no son halagüeños si afectan a las máximas autoridades. Eso genera una profunda preocupación en la población, crea un clima de moral baja, además por el momento electoral se ha producido una gran controversia en el país entre quienes quieren ir a elecciones y quienes consideran que hacerlo sería un suicidio”, señala Pareja.

Lista de funcionarios bolivianos contagiados de Covid-19. (El Comercio)
Lista de funcionarios bolivianos contagiados de Covid-19. (El Comercio)

—¿A las urnas?—

La pandemia se ha electoralizado y con ello se busca un rédito político. Los partidos se preocupan más en su cálculo que en la prevención del virus”, según Pareja.

Por un lado, los opositores acusan a Áñez de querer mantenerse en el poder. Por el otro, a los opositores se les sindica de querer poner en riesgo a la población.

Uno no sabe si hemos pasado el peor momento. Todo indica que no, y tampoco cuál será el sentimiento cuando lo hayamos superado”, añade Mendieta.

Ya sea en setiembre o dentro de un año, lo más probable es que las elecciones bolivianas se celebren con el virus aún en el ambiente.

Hay que tener un testeo masivo, información centralizada, un acuerdo de las fuerzas políticas para mitigar este riesgo y, lo más importante, el Tribunal Supremo Electoral debe conformar su propio comité científico que establezca los protocolos de organización y ejecución”, propone Pareja.

El escenario actual, sin embargo, es muy distinto al que se presentaba en marzo, con una Áñez entonces respaldada y el Movimiento al Socialismo (MAS) dividido y debilitado por la salida del país de Evo Morales.

Lo evidente es que hoy el panorama no está claro. Es muy difícil saber a quién beneficiará esta coyuntura. Hubo unas primeras semanas muy positivas para el Gobierno, pero le siguieron otras muy malas, llenas de cuestionamientos. Los pocos datos de encuestas que recién comenzarán a publicarse este fin de semana muestran eso”, señala Mendieta.

El 10 de julio, el médico personal de la presidenta transitoria de Bolivia, Jeanine Áñez, confirmó que dio positivo a la prueba de coronavirus y aunque es "asintomática" cumple con el aislamiento domiciliario. (Foto: Presidencia de Bolivia / Reuters)
El 10 de julio, el médico personal de la presidenta transitoria de Bolivia, Jeanine Áñez, confirmó que dio positivo a la prueba de coronavirus y aunque es "asintomática" cumple con el aislamiento domiciliario. (Foto: Presidencia de Bolivia / Reuters)

Bolivia tiene la tradición de ser un país muy compasivo y suele ponerse del lado del débil. Por ello, algunos opositores han especulado sobre la veracidad de los contagios en el Gobierno. Lo cierto es que, basándome más en la historia que en la coyuntura, en Bolivia tenemos una política cíclica, como en el Perú, y creo que estamos ante el fin de un ciclo”, acotó.

Pareja, por su parte, se inclina a pensar en que el golpe del Covid-19 ha impactado con mayor profundidad en el Gobierno de Áñez y que la extensión del calendario electoral podría beneficiar al MAS. “En estos tres meses la imagen del Gobierno se ha ido erosionando porque no dan una respuesta efectiva, se han lastrado con hechos de corrupción y al haber desvirtuado la transición la gente lo ve con malos ojos”, señala.

El MAS, por otro lado, estaba muy desmoralizado y atomizado, pero ahora está cohesionado nuevamente y con serias probabilidades de éxito. Recordemos que tienen el 66% de las alcaldías y desde la Asamblea Legislativa, donde tiene los dos tercios, inviabiliza los esfuerzos del Gobierno”, añade.

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