Foto: Fac
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Redacción EC

Gracias las fotos que subió a sus redes sociales, una mujer argentina se reencontró con su hija, a quien no veía desde que la pequeña fue secuestrada en 1995, cuando tenía solo cuatro años.

Tras un último mensaje en la página de que creó, llamada "Buscamos a Marina Fernanda Aragunde", logró terminar con la tan ansiada búsqueda de más de 20 años. "Hola, hija. Quiero que sepas que te sigo buscando. Le pido a Dios que me estés buscando", escribió la mujer, según un reportaje publicado por el diario "Clarín".




La historia comienza el de febrero de 1995, cuando un secuestro conmovió a la ciudad de Buenos Aires. Marina Fernanda, una niña de 4 años, fue plagiada a modo de "venganza" debido a una presunta relación entre su papá y su abuelo con narcotraficantes. 

Inicialmente se creyó que la niña pudo haber sido víctima de las redes de tráfico de menores, o de abuso familiar. Sin embargo, ninguna hipótesis se comprobó y el caso quedó en el olvido para los encargados de la investigación.

Hasta que su madre, Marina Beatriz Aragunde, hoy de 46 años, recurrió a las redes sociales en febrero pasado para buscar a su hija.

El mensaje que puso logró su objetivo cuando Marina Fernanda, ahora de 28 años, se reconoció en las fotos difundidas y decidió escribirle por privado a la mujer. Después de varios minutos conversando, comprobaron que eran madre e hija.

En una entrevista que tuvo con el Canal 13, Marina, quien pidió que taparan su rostro pues temía las represalias, contó que tiene recuerdos vagos del momento en el que se la llevaron mientras jugaba en su jardín.

"La primera vez que la vi fue demasiado fuerte. Estaba sentada en el bulevar Oroño (calle de la ciudad de Rosario). La veo venir caminando y es como que se completa el alma. Son recuerdos que vienen. No me acordaba de ella. Se me venían figuras de cuerpo, pero no las caras. Sí cuando le vi las manos, con el roce y con todo. Fue muy fuerte", contó la joven al hablar del reencuentro con su madre. 

En el 2015 fue adoptada por una pareja, que le cambiaron el nombre a Valeria. La joven sabía que no se trataba de una adopción "normal", pues su identidad pertenecía a la de una mujer que falleció en 1995, el mismo año en el que la arrebataron del lado de su madre.

Una vez que aceptó su situación, comenzó la búsqueda para hallar a sus verdaderos padres y no volvió a comunicarse con quienes la criaron todo ese tiempo. Fue durante esa búsqueda que dio con el Facebook de Marina Beatriz Aragunde.

Sin embargo, Marina Fernanda, que ya inició los trámites legales para recuperar su identidad, asegura que su historia aún continúa. Ambas mujeres cuentan que empezaron a recibir amenazas de personas vinculadas al mismo círculo que las separó casi un cuarto de siglo atrás.

"Tengo miedo. Mucho. Pero el miedo no me va a detener", aseguró la joven.