Bajo la lupa: De izquierda a derecha, los exmandatarios de México Carlos Salinas de Gortari, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.
Bajo la lupa: De izquierda a derecha, los exmandatarios de México Carlos Salinas de Gortari, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.
Juan Diego Rodriguez Bazalar

Quienes soñaban con una clase política unida para gobernar y, digamos, el sueño bolivariano de un continente cohesionado y encaminado hacia un mismo objetivo, jamás imaginaron que el consenso se podría dar por debajo de la mesa y que involucraría, incluso, a países ubicados más al norte. El poder de Odebrecht era inimaginable.

Perú, Colombia, Panamá y Brasil son algunos de los países en los que la constructora brasileña recaudó millones y se hizo de importantes concesiones públicas para engrosar sus arcas. ¿El modus operandi? Aceitar: dinero a cambio de favores. Una vez que se conoció que los tentáculos de la empresa llegaban hasta las cúpulas del poder, el escándalo estalló y los gobiernos y exgobernantes temblaron. Robar, pero hacer obra dejó de ser suficiente ante la impudicia de estos negocios.

Y el alboroto en Hispanoamérica parece no tener cuando acabar. Se acaba de filtrar la denuncia de Emilio Lozoya, exdirector de la estatal petrolera Pemex, quien ha señalado a 16 políticos que recibieron dinero de Odebrecht. El campanazo se dio cuando se conoció que tres expresidentes mexicanos -Enrique Peña Nieto (2012-2018), Felipe Calderón (2006-2012) y Carlos Salinas de Gortari (1988-1994)- serían parte de esta red de corrupción.

NADIE SE SALVA

Así como en el Perú, la posibilidad de tener a varios expresidentes involucrados con Odebrecht (Kuczynski, Toledo, Humala) ha causado un terremoto en México. Al respecto, el actual mandatario, Andrés Manuel López Obrador, señaló que se le debe consultar al pueblo si es que Peña Nieto, Calderón y Salinas de Gortari deben ser juzgados. “No quiero que se piense que soy el verdugo. En una democracia el pueblo manda [...] Si la gente dice sí, no puedo estar contra la voluntad del pueblo, pero sí convendría [una] si se va a llegar a los expresidentes”, expresó.

El que está bien con su conciencia no tiene nada que temer –agregó AMLO–. El tribunal que juzga es el de la conciencia de cada quién. El que nada debe, nada teme. Si no participaron y recibieron dinero, que no se preocupen”.

Andrés Manuel López Obrador se ha mostrado interesado en que se conozcan más detalles de la denuncia de Lozoya. (Foto: Bloomberg)
Andrés Manuel López Obrador se ha mostrado interesado en que se conozcan más detalles de la denuncia de Lozoya. (Foto: Bloomberg)

Así como las declaraciones del actual mandatario mexicano, el periplo y acusación de Emilio Lozoya parecen sacadas de una ficción. De ser el director de la petrolera estatal Pemex del 2012 al 2018 a convertirse en fugitivo y, luego, en un delator.

EL VIAJE DE LOZOYA

La Zagaleta es conocida por sus 900 hectáreas de bosque mediterráneo en las que descansan 200 mansiones. Algunos aseguran que desde las villas de la urbanización cercana a Marbella se pueden ver las costas africanas y Gibraltar, por lo que es una de las opciones favoritas de estrellas y empresarios millonarios. La privacidad y los lujos son siempre bien recibidos.

Allí se escondía Emilio Lozoya, quien habría adoptado una identidad falsa durante su estancia en España. El día que él decidió romper con su protocolo (jamás salía a la calle) fue cuando los agentes del Grupo de Localización de Fugitivos Internacionales y de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado lo detuvieron. Había caído el acusado de fraude a gran escala y corrupción, y la persecución a los involucrados en el escándalo con Odebrecht parecían estar dando frutos.

Emilio Lozoya aceptó cooperar con la Fiscalía General. (Reuters).
Emilio Lozoya aceptó cooperar con la Fiscalía General. (Reuters).

Lozoya, quien siempre negó los cargos en su contra, aterrizó en México en julio, dispuesto a convertirse en colaborador de la justicia. Desde entonces, viene ventilando información.

Sus denuncias fueron registradas en 63 folios que acaban de ver la luz ilegalmente. Allí, él no solo acusa de corrupción a dirigentes de su antiguo grupo, el Partido Revolucionario Institucional (PRI), sino que también señala a altos cargos del Partido Acción Nacional (PAN). El Partido de la Revolución Democrática (PRD) tampoco se salva: según “El País”, siete funcionarios habrían recibido millones para “trabajar a favor de la reforma energética” (que permitiría mayor inversión privada en el sector) de Peña Nieto.

La información brindada por Lozoya consigna los montos pagados y las fechas y lugares de entrega del dinero.

Luis Videgaray, el exsecretario de Relaciones Exteriores y mano derecha de Peña Nieto durante su gobierno (2012-2018), habría sido quien ordenó los pagos. Para el 2013, “la relación entre Odebrecht y el Estado mexicano no era una relación de contratos, sino de poder”, explicó Lozoya.

El vínculo entre Peña Nieto y la empresa brasileña, sin embargo, se habría gestado años antes. Según Lozoya, él pidió seis millones de dólares a Odebrecht para contratar a consultores y sumarlos a la campaña del 2012, pero que este dinero ya había sido pactado por Marcelo Odebrecht y el mismo Peña Nieto desde que este fuera gobernador del Estado de México.

El recordado "selfie de la Alianza del pacífico" tomado en Bogotá. Aparecen los expresidentes Felipe Calderón (primero), Álan García (tercero) y César Gaviria (cuarto).
El recordado "selfie de la Alianza del pacífico" tomado en Bogotá. Aparecen los expresidentes Felipe Calderón (primero), Álan García (tercero) y César Gaviria (cuarto).

Sobre el gobierno del expresidente Felipe Calderón (2006-2012), Lozoya apuntó que “se gestaron sólidos esquemas de corrupción con Odebrecht”, mientras que en el de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994) se presionó para lograr contratos de Pemex para su hijo.

Y las denuncias continúan. Al respecto, "El País" recoge:

En cuanto al excandidato presidencial de la derecha Ricardo Anaya, [se] habla directamente de ‘extorsión’ de este a cambio de apoyar la reforma energética y revela que los pagos se hicieron en el estacionamiento de la Cámara de Diputados. También se entregó dinero a los senadores Ernesto Cordero, Francisco Domínguez Servién, Jorge Luis Lavalle Maury, Salvador Vega Casillas y Francisco Javier García Cabeza de Vaca, actual gobernador de Tamaulipas. ‘Odebrecht sabía de su influencia y sometimiento, por lo que no la iba a perder —ni la quería perder—, ya que participaba de manera activa en la política energética del país’, señala Lozoya”.

La mayoría de los mencionados niegan las acusaciones. Algunos denuncian persecución política.

Ha llamado la atención, además, que los folios también hayan dado cuenta de la importancia de los regalos al hacer política. Se menciona, por ejemplo, una cartera Chanel para una periodista; un Ferrari que Javier Duarte, gobernador de Veracruz, regaló a Peña Nieto; entregas de vinos; o el proyecto para construir el Museo del Presidente que el dueño del Grupo Higa, Juan Armando Hinojosa, quiso entregar a AMLO.

EL PRESIDENTE CUESTIONADO

Las críticas contra AMLO parecían menguar desde que se apresó a Lozoya y este empezó a ventilar detalles de la red de corrupción. La suerte parecía estar de su lado: la mayoría de sus opositores fueron vinculados a Odebrecht, mientras que, en comparación con el resto de denuncias, la única que podía afectar la imagen del partido de gobierno, el Movimiento Regeneración Nacional (Morena), parecía insignificante (el gobernador de Puebla Miguel Barbosa pidió un favor personal para no oponerse a la reforma energética).

El pueblo se cansa de tanta pinche transa”, sostuvo AMLO.

Pero la tranquilidad del presidente se terminó con la reciente difusión de un video grabado en el 2018, en el que se ve a su hermano, Pío López Obrador, recibir dinero del funcionario público David León, quien entonces dirigía la Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC) y ahora se postulaba a la Secretaria de Salud.

Al respecto, el presidente mexicano señaló que eran “aportaciones para fortalecer el movimiento (partido)”. Además, en conferencia de prensa, sostuvo: “Esto lo explico como una reacción legítima de quienes están viendo afectados sus intereses por la decisión que tenemos de acabar con la corrupción en el país. Como se están ventilando casos muy graves de corrupción, como es el caso del señor Lozoya, quien ha involucrado a funcionarios públicos, [...] nuestros adversarios buscan equiparar las cosas y decir que todos son lo mismo. Pero no es así”.

LAS RAZONES DEL CANTO

Emilio Lozoya, el que ha hecho temblar a la política mexicana, primero fue prófugo de la justicia y, ahora, colaborador. El cambio obedecería a querer evitar la cárcel.

Lozoya fue acusado de corrupción y de tener relación con Zecapan S.A., una empresa offshore que habría servido para que Odebrecht moviera su dinero durante el gobierno de Enrique Peña Nieto. El exdirector de Petróleos Mexicanos (Pemex) negó los cargos.

Es con su testimonio que, además de conocer a más integrantes de la red, se quiere dar con el paradero de 10,5 millones de dólares perdidos en los paraísos fiscales.

Algunos ejecutivos del gigante brasileño afirmaron haberle dado 4,1 millones de dólares a Lozoya, entre abril y noviembre del 2012, para asegurar las buenas relaciones con Peña Nieto cuando este se volviera presidente. La buena fe entre las partes se habría concretado en el 2013, cuando el gobierno llamó a concurso público para modernizar una refinería en el Estado de Hidalgo.

“El País” recoge el testimonio que Luis Alberto Meneses Weyll, exdirector de Odebrecht en México, dio a la Fiscalía. “Conseguimos estar en una lista muy restringida, de la cual el consejo decidiría la contratación –dijo–. Entonces yo tomé la iniciativa de reconocer el apoyo de Emilio indicándole que, ganándose contrato, yo podría reconocer el pago de 6 millones de dólares de los cuales 2 millones... yo tomé la iniciativa para caracterizar el compromiso y 4 millones que estarían condicionados a que tuviéramos éxito en la contratación”.

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