Redacción EC

San Salvador. En un ambiente de consternación, el salvadoreñoy su hija Angie , ahogados en el en su intento por cruzar de a Estados Unidos, fueron sepultados este lunes en una ceremonia privada en un cementerio de la capital.

Los féretros de Martínez y la niña fueron sepultados en una fosa del área Monseñor Romero del cementerio La Bermeja, en el sur de , considerado el campo santo de los pobres.

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Unas 300 personas participaron en la ceremonia entonando cánticos y portando ramos de flores para despedir a los migrantes muertos.

La noche del domingo, padre e hija fueron velados por un reducido grupo de familiares y amigos en la funeraria municipal del cementerio. Allí se exhibió una selección de fotos para recordar diferentes momentos de sus vidas.

Los restos de Martínez, de 25 años, y de la niña, de casi dos, fueron trasladados desde México por vía terrestre y llegaron el domingo a la capital salvadoreña.

El viernes había llegado a San Salvador Tania Avalos, de 21 años, viuda de Martínez que hizo el recorrido migratorio con su esposo e hija que sobrevivió al no lanzarse a cruzar el río fronterizo río Bravo el 23 de junio.

La fotografía de sus cuerpos muertos boca abajo en la orilla del cauce conmocionó a la comunidad internacional y expuso con crudeza los peligros que impone la migración irregular alentada por la pobreza y la inseguridad.

Óscar Martínez y su hija Valeria, de 23 meses de edad, quien se ahogó al cruzar el Río Bravo en la frontera de México y Estados Unidos, son recordados durante una vigilia. (Foto: Reuters)
Óscar Martínez y su hija Valeria, de 23 meses de edad, quien se ahogó al cruzar el Río Bravo en la frontera de México y Estados Unidos, son recordados durante una vigilia. (Foto: Reuters)

—  El Salvador, de luto —

Para el coordinador de la ONG Comisión de Derechos Humanos (CDHES), Miguel Montenegro, "El Salvador está de luto". "La muerte de Óscar y su niña obliga a una reflexión sobre las causas que generan la salida de las personas", dice.

Las condiciones de pobreza y "la desesperación por superar su postración en sus vidas" es tal que las personas migrantes, aun a costa del riesgo de perder sus vidas, cruzan ríos a nado, navegan en pequeñas lanchas en el mar o se lanzan de lo alto del muro en frontera de México con Estados Unidos, enumera Montenegro.

Mientras se mantengan las causas que generan el éxodo, dice, el país seguirá "lamentando" tragedias en los más de 3.000 kilómetros que recorren los migrantes en busca del "sueño americano".

Tania Vanessa Avalos, viuda del migrante Oscar Martínez y madre de Valeria, llegó el viernes 28 de junio al aeropuerto de San Oscar Romero en San Salvador. (Foto: AFP)
Tania Vanessa Avalos, viuda del migrante Oscar Martínez y madre de Valeria, llegó el viernes 28 de junio al aeropuerto de San Oscar Romero en San Salvador. (Foto: AFP)

 — Tragedia repetida —

Las tragedias de los migrantes salvadoreños "en distintos momentos de la historia reciente es un drama recurrente", señala por su parte el profesor universitario de Historia y Economía en la Universidad Albert Einstein, Roberto Cañas.

Antes del caso más reciente de Óscar y Angie, Cañas recuerda un hecho dramático en 1980, cuando 13 salvadoreños murieron de sed en el desierto de Arizona.

En agosto de 2010, 11 salvadoreños formaron parte de una masacre de 72 emigrantes a manos del grupo criminal de los Zetas en San Fernando una comunidad del noreste de México ubicada a unos 150 kilómetros de la frontera con Estados Unidos.

"El tema central es que no se olvide esta desgracia que vive la población migrante del Triángulo Norte (Guatemala, El Salvador y Honduras)", pide Cañas. "Debe iniciarse un esfuerzo para superarla".

Fuente: AFP