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"Lula no terminará en prisión", pese a estar condenado a 12 años

El Comercio conversó con el analista político Thiago de Aragao, quien aseguró que en el Partido de los Trabajadores ya estaban preparados para un fallo judicial en contra de Lula da Silva

Lula da Silva

El ex mandatario de Brasil, Lula da Silva. (Foto: EFE).

La justicia confirmó la sentencia por corrupción en contra del ex presidente de Brasil y líder del Partido de los Trabajadores (PT), Lula da Silva, y aumentó la pena inicial que tenía a 12 años y un mes de prisión.

El fallo de la segunda instancia ha puesto en peligro la candidatura de Lula da Silva para las presidenciales de octubre y deja a su partido político sin un candidato claro para los comicios, quienes afirmaron en reiteradas ocasiones que el PT no poseía un ‘plan B’ si se daba una situación como el que vive actualmente el ex presidente de Brasil.

¿Cuál es el futuro político al que se enfrenta Lula da Silva? ¿Cuál será el siguiente movimiento que realzará el PT de cara a las presidenciales? ¿La posible ausencia del ex presidente cambiará el desarrollo de los comicios? El Comercio conversó con el analista brasileño de riesgo político Thiago de Aragao para que analice estos puntos.

ENTREVISTA

Thiago de Aragao
Analista brasileño de riesgo político y director de Arko Advice

—¿El fallo en contra de Lula da Silva aclara el futuro político del líder del Partido de los Trabajadores?

Si bien es una gran decisión, en perspectiva no es un fallo sorprendente. Muchos cercanos ya aguardaban un desenlace como este. La hipótesis de que Lula da Silva no iba a participar en las próximas elecciones era una que ya muchos estaban trabajando por largo tiempo e incluye al PT, un partido que se ha estado manejando con esta clara posibilidad con anterioridad. Esta decisión confirma la situación de Lula da Silva, pero hay siempre esa posibilidad de recursos por parte de los abogados y que utilizarán en los próximos días.

—Entonces aún le quedan opciones…

Más allá de las opciones, con el fallo ya tenemos ciertos indicativos de las cortes superiores de que ellos no van a modificar la decisión de esta condena.

—A estos indicativos que menciona se suma el aumento a doce años de cárcel que le dio la segunda instancia, ¿acaso esto no es una señal para pensar que Lula da Silva estaría destinado a pisar la cárcel?

Personalmente considero que Lula da Silva no termina en prisión porque esta es la decisión de una instancia, es muy probable que las cortes superiores vayan a decretar de que no hay necesidad de que vaya a la cárcel. Considero que, para él, la posición y futuro más trágico es de retirarse de la política por la puerta de atrás y caer por acciones de corrupción.

—¿Afectará el panorama político de cara a las presidenciales la ausencia de Lula da Silva en los comicios?

Sí, unas presidenciales sin Lula va a modificar el centro gravitacional de la elección. Con el líder del PT, este centro gravitacional sería únicamente él y donde tendríamos candidatos que lo atacarían frontalmente y otros que se posicionarían cerca de él. Sin Lula da Silva, esto pasará por una reorganización de estos candidatos.

—¿El PT se queda sin candidato en las presidenciales? Dilma Rousseff aseguró que no había ‘plan B’…

Ellos dicen que no hay un ‘plan B’ pero tan solo es una forma para transmitir esperanzas para su electorado. Es claro que existe un ‘plan B’. Desde hace unos meses han estado trabajando con dos nombres para sustituir a Lula da Silva en las próximas elecciones: Jaques Wagner, el ex gobernador del estado de Bahía y ex ministro de Lula y Rousseff, y el ex alcalde de Sao Paulo, Fernando Hadad.

—¿No es contraproducente que el PT afirme a su electorado que no hay plan B y luego se rectifique proponiendo a una de esas dos opciones que ha estado manejando? Tengamos en cuenta que, durante el juicio, muchos seguidores fieles a Lula salieron a las calles…

No, incluso el PT argumentaba que no existe un ‘plan B’ porque por un lado no querían aceptar la decisión que se estaba tomando contra Lula da Silva, pero también hay que tener en cuenta que se trata de un partido bien estructurado, un partido que sabe y tiene plena consciencia de la realidad a la que se enfrentan. Personalmente he conversado con diputados del PT, todos ellos sabían que Lula da Silva iba a perder hoy por 3 a 0, algunos otros por 2 a 1, pero claramente ya estaban trabajando con esta hipótesis. Hay una gran diferencia de lo que el partido trabaja internamente y lo que dan a conocer públicamente. Hacia afuera, el fortalecimiento de la imagen del ex presidente Lula da Silva como un ser casi mitológico con una fuerza sorprendente es lo que va a mantener a los electores del PT fuertes para apoyar al candidato que el partido decida que participará en las presidenciales.

—¿Alguna de esas dos opciones está más interesada en participar de las elecciones teniendo en cuenta que tiene la complicada tarea de reemplazar a Lula da Silva?

Los dos están interesados en estar en la contienda electoral, el problema es que ninguno tiene un poder de convocatoria llamativo. Mientras que Lula da Silva es un candidato que puede llegar a 30% o 35% y alcanzar participar en la segunda vuelta de las elecciones, los otros dos difícilmente pueden llegar a los 15%, lo que es un cambio muy grande. Lula da Silva se quedó mucho más grande que el PT, un ejemplo de esto es que el partido perdió el 60% de todos sus alcaldes hace dos años en las elecciones municipales. Las derrotas del PT son históricas a lo largo de la historia, son enormes y contundentes. Esto nos deja claro que no hay un candidato que se pueda posicionarse fuertemente para sustituir a Lula da Silva porque aún se necesita de varios años para eso.

—¿Esto significa que el PT visualiza una nueva derrota política en estas próximas presidenciales?

Sí, claro. Eso es muy posible. Incluso con Lula da Silva como candidato no se tenía una garantía de victoria. Era muy probable que pierda porque el rechazo a Lula es más del 50% de la población, este gran grupo ha afirmado reiteradamente que no votaría por el líder del PT en ningún escenario político. Además, hay que tener muy en cuenta un factor, el Partido de los Trabajadores ha estado perdiendo considerables números de electores cada año. En todos los comicios, desde la primera presidencial que ganó Lula da Silva en el 2002 hasta ahora, pasando por Dilma Rousseff, el número de votos siempre cayó. Con este escenario, sin Lula al frente de las presidenciales, el PT va a perder muchos electores e intenciones de voto.

—Teniendo en cuenta que las votaciones a favor del PT están cuesta abajo, ¿la caída de su carismático líder histórico por un caso de corrupción podría ser la estocada final política para el partido?

El daño a la imagen del partido es muy grande, pero considero que el termómetro no sería necesariamente este ya que en Brasil ya se contaba con su posible ausencia, ya se han estado preparando para enfrentar este escenario con los problemas judiciales. Lo que sí podría significar una gran estocada para el PT dependerá del número de diputados que el partido pueda lograr posicionar, aunque se estima que será mucho más pequeño que en años anteriores.


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