Río de Janeiro. Luego de que un francotirador abatiera al hombre que tomó rehenes en un autobús sobre el puente Río-Niteroi, el gobernador de , Wilson Witzel, un extremista defensor del uso de armas y de la acción letal de la policía en el combate al crimen, llegó en helicóptero a la zona y se bajó de la aeronave festejando, haciendo señales de victoria. 

“Agradezco a la policía por su trabajo”, dijo Witzel a TV Globo. Esta clase de situación “sucede en las poblaciones. Tienen fusiles en las poblaciones, provocan terror en las poblaciones”.




Un francotirador de la Policía de élite de Río de Janeiro abatió al secuestrador que mantuvo durante más de tres horas como rehenes a los ocupantes de un autobús.

Algunos rehenes contaron a las autoridades que el hombre arrojó gasolina en el interior y amenazó con prenderle fuego. Las autoridades dijeron que el hombre se identificó como policía, algo que no ha sido confirmado.

Hans Moreno, uno de los rehenes, dijo por TV Globo que el hombre no se mostró agresivo y se mantuvo “muy sereno”.

El hombre no hizo petición concreta alguna y aparentemente padece “problemas psicológicos”, dijo un vocero de la policía de tránsito a TV Globo.

Una fuerza policial de elite conocida como BOPE estuvo a cargo de las negociaciones. Un francotirador permaneció apostado en la cercanía. El tráfico fue cortado en ambas direcciones y cientos de vehículos esperaban en fila.

Sao Gonçalo es un suburbio violento y empobrecido separado de Río de Janeiro por la Bahía de Guanabara.

Fuente: AP / EFE