Un rastro de miles de desalojos precede a Río 2016 [VIDEO]

Montones de escombros, casas medio derruidas y apenas un puñado de modestas viviendas en pie, en las que grafitis de indignación decoran el ladrillo sin estuco, es lo que restó de Vila Autódromo, una de las favelas borradas del mapa casi por completo con motivo de

Vila Autódromo se convirtió en un icono de los desahucios ejecutados por los Juegos Olímpicos Río 2016, por encontrarse al lado del Parque Olímpico, pero según diversos investigadores, los "desalojos forzosos" han afectado a por lo menos 20.000 familias en decenas de barriadas pobres de Río desde 2009.

La asesora de derechos humanos de Amnistía Internacional Brasil Renata Neder advirtió que debido a la "falta de transparencia" de las autoridades es difícil cuantificar el número de personas perjudicadas por las obras hechas con ocasión de Río 2016.

Los desahucios afectaron principalmente a favelas que estaban cerca de estadios, como Metrô Mangueira, en los aledaños del Maracaná, o las que se situaban en el trazado de las líneas de autobús o de las avenidas que fueron construidas por los Juegos Olímpicos Río 2016.

Según el arquitecto Lucas Faulhaber, coautor del libro "SMH 2016: Remoções no Rio de Janeiro Olímpico", hubo desahucios en 170 favelas para Río 2016, que afectaron a unas 80.000 personas, aunque en la mayoría de los casos, las barriadas no fueron eliminadas por completo.

En el caso de Vila Autódromo, 20 familias han logrado permanecer en el terreno, después de que la Alcaldía anunciara un plan de urbanización el pasado marzo, después de que casi 600 familias hubieran aceptado las indemnizaciones o los apartamentos populares que se ofrecieron como compensación a los desalojados por Río 2016El Gobierno de Río cedió el suelo de Vila Autódromo a sus vecinos en 1993 por un plazo de 99 años en el marco de un plan de regularización de las favelas, pero el año pasado, la Alcaldía decretó que el terreno es de "utilidad pública", lo que permitió los desahucios.

Una de las vecinas que decidió quedarse en el terreno en el que echó "raíces", María da Penha Maceda, explicó a Efe que rechazó las indemnizaciones porque "los derechos no se venden". Da Penha, cuya casa fue la última a ser arrasada por las excavadoras el mismo día en que se anunció el plan de urbanización, cree que la culpa no es de los Juegos Olímpicos Río 2016, sino de la especulación inmobiliaria: "El real motivo es porque esto va a ser un barrio donde nuestros vecinos no van a querer pobres viviendo aquí dentro de la comunidad", dijo Da Penha.

Los vecinos de Vila Autódromo, separados por una valla del Parque Olímpico que será la principal sede de Río 2016, esperan que la Alcaldía comience en mayo la prometida urbanización, aunque una de las condiciones que impusieron es que no saldrán de la favela durante las obras, para supervisarlas.

Los investigadores y los propios vecinos denuncian que fueron sometidos a presiones "inhumanas" para forzarles a dejar sus hogares, lo que ha incluido marcar las casas que serían demolidas con el acrónimo SMH, de la secretaría municipal de vivienda, o cortes del suministro de luz. "Se niegan derechos, de consulta previa o de información. Se va minando la moral del individuo y los que resisten en ese escenario de guerra, comienzan a sufrir casos de enfermedades o inseguridad. Hubo hasta en algunos casos uso de violencia policial", relató Faulhaber.

A los desahuciados, en la mayoría de los casos se les ofreció apartamentos populares nuevos, ubicados a muchos kilómetros de distancia en la periferia de la ciudad, o una indemnización muy baja, de unos 30.000 reales (unos 8.000 dólares) en media.

La gran excepción fue precisamente Vila Autódromo, donde se llegó a ofrecer hasta 2,5 millones de reales (cerca de 700.000 dólares), porque la Alcaldía quería "limpiar esa área a cualquier costo", según Faulhaber.

Este urbanista aseguró que la Alcaldía encabezada por Eduardo Paes, en el cargo desde 2009, es "en números absolutos la gestión que quitó más favelas" en la historia de Río.

Uno de los factores que hicieron posible los desahucios fue el programa de construcción de viviendas que lidera el Gobierno brasileño, el Mi Casa Mi Vida, que por primera vez ofreció una "alternativa" habitacional.

No obstante, la lejanía de esos condominios, la mayoría de ellos en el extrarradio de Río, los convierte en una opción "poco adecuada", según Amnistía Internacional, porque las familias se ven obligadas a dejar sus barrios y cubrir largos trayectos para ir a sus trabajos.

La Alcaldía sí construyó algunas urbanizaciones populares cerca de las favelas, como el Parque Carioca, a un kilómetro de la Vila Autódromo, o el Barrio Carioca, en el barrio de Madureira, pero según los expertos, son casos aislados e insuficientes para atender a la gran cantidad de desahuciados. (EFE)