Venezuela: Heridos prefieren atención clandestina al arresto
Venezuela: Heridos prefieren atención clandestina al arresto
Redacción EC

Las barricadas del estado de Táchira no solo albergan a los opositores que protestan contra el régimen de Nicolás Maduro, sino también a los lesionados por la violencia con la que son reprimidos por la Guardia Nacional Bolivariana (GNB).

En medio de este contexto, los heridos en las revueltas prefieren ser atendidos en sus casas antes que en un centro médico autorizado, debido a que después de ser tratados son detenidos y procesados por la justicia, reveló el diario "El Universal".

Lo que se decía como rumor, hoy es corroborado con algunos testimonios como el de Jesús Ramírez, joven de 17 años que mientras acompañaba a unos vecinos en las barricadas de la urbanización Las Acacias fue atacado por la GNB con bombas lacrimógenas, perdigones y hasta con balas.

“¡Fue una bala! No solo hubo perdigones, lo que echaron fue tiros”, reclamó el padre de Jesús, quien se tranquilizó al saber que la bala que retenía en la pierna su hijo no perforó ni su hueso ni una arteria femoral.

El joven narra a "El Universal" que fue el médico que lo trató quien le contó sobre las delaciones: “El doctor me dijo que cuando uno va a un hospital lo procesan y entonces me atendió en su casa”.

MEDIDA OBLIGATORIA
Los nosocomios y clínicas en San Cristóbal, capital de Táchira, confirmaron a "El Universal" las sospechas de Jesús, ya que desde que iniciaron las protestas han recibido la orden de la Fiscalía para que reporten obligatoriamente sobre todos los heridos y lesionados que lleguen a atenderse después de las manifestaciones.

Si bien es normal que se den cuentas de los heridos de bala para que luego los atendidos rindan su manifestación en el Ministerio Público venezolano, a los médicos les parece inusual la desconfianza de la manifestantes al no querer atenderse en centros de salud autorizados.

Como el caso de Jesús Ramírez, otros pobladores en la urbanización de La Machirí, en San Cristóbal también han mostrado su preferencia a ser atendidos de forma clandestina.

Carlos Sánchez es otro de los jóvenes que recibió un perdigón en su ojo izquierdo. Él también prefirió ser atendido por un oftalmólogo de su localidad para no ser notificado en un hospital público, aseguró "El Universal".

Así, el conteo que maneja la Fiscalía de 261 heridos en Táchira hasta el momento podría aumentar debido a la cantidad de lesionados que por temor eligen ser atendidos de manera clandestina o en el centro de salud ambulatorio que ser delatados ante el Gobierno, pues podrían enfrentar cargos, como le sucedió a Marvina Jiménez.