Redacción EC

Al casarse con el nieto de Isabel II, pasó a integrar la familia real, una institución cuyas tradiciones dominan la vida de sus miembros, incluso en términos de ropa.

"El papel que ha asumido es muy austero, es muy serio", dijo a la BBC la diseñadora de moda Stella McCartney, quien hizo el vestido que Meghan llevaba en la recepción vespertina del día de su boda.

Pertenecer a la Casa de los Windsor significa representar a la monarquía en eventos públicos muy seguidos por los medios, lo que no permite ninguna extravagancia.

Su primer compromiso público el 22 de mayo, tres días después de su espléndido matrimonio, fue un ejemplo perfecto de las reglas de la familia.

En una fiesta de jardín en el palacio de Buckingham, Markle llevaba un largo vestido rosa pálido de Goat, un diseñador británico.

Sin embargo, algunos han observado que hay algunos destellos de originalidad que demuestran que no ha renunciado completamente a su independencia.

"Ocasionalmente pone a prueba los límites", dijo Vollman, poniendo como ejemplo el vestido sin mangas y con los hombros descubiertos de la diseñadora de origen venezolano Carolina Herrera que usó en el gran desfile militar que se celebra en junio.

También recurre con frecuencia a diseñadores franceses como Dior o Givenchy, un signo de que no piensa limitarse a diseñadores británicos.

Fuente: AFP

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