Una madrugada de abril de 1989, Claudia Mijangos, entonces de 33 años, mató a puñaladas a sus tres hijos, dos niñas y un niño, de 11, 9 y 6 años.
Una madrugada de abril de 1989, Claudia Mijangos, entonces de 33 años, mató a puñaladas a sus tres hijos, dos niñas y un niño, de 11, 9 y 6 años.
BBC News Mundo

Servicio de noticias

Su caso sacudió la tranquila vida del estado de Querétaro, al norte de la , hace 30 años.

Una madrugada de abril de 1989, Claudia Mijangos, entonces de 33 años, mató a puñaladas a sus tres hijos, dos niñas y un niño, de 11, 9 y 6 años.




Luego de ser detenida, le diagnosticaron lesiones cerebrales y esquizofrenia, por lo que fue declarada inimputable.

Dado su estado mental, la justicia de Querétaro decidió imponer a la mujer no una condena de cárcel, sino una "medida de seguridad" y enviarla 30 años al área psiquiátrica del penal de Tepepan, en la Ciudad de México.

Mijangos fue internada en setiembre de 1991 y este miércoles recuperó su libertad, confirmó la Secretaría de Gobernación de México a BBC Mundo.

El Tribunal Superior de Justicia (TSJ) del Estado de Querétaro dio por cerrado el caso.

Pero la historia de la mujer -a la que los medios apodaron como "hiena de Querétaro"- volvió a acaparar esta semana la atención de los mexicanos.

"Madre catequista"

Claudia Mijangos Arzac nació en Mazatlán, Sinaloa, en 1956, en una familia de clase alta que le dejó una herencia importante.

En su juventud, era descrita como una mujer muy guapa y ganó un concurso de belleza en su ciudad natal.

También es recordada como una católica muy devota.

Una vez casada, se mudó con su esposo, Alfredo Castaño, a Querétaro y abrió una tienda de ropa.

Mijangos pertenecía a un grupo de "madres catequistas", según el sacerdote Rigoberto Castellano, entonces director del colegio Fray Luis de León, donde estudiaban sus tres hijos.

Su casa estaba llena de imágenes religiosas, según contó el periodista Manuel Paredón, que cubrió la historia, en un documental de Discovery Channel sobre el caso.

La gente que la conocía pensaba que llevaba una vida familiar tranquila, pero en realidad tenía fuertes problemas conyugales.

Ella y su esposo probaron terapia de pareja, pero no funcionó y se separaron poco antes del crimen de Mijangos.

Por la misma época, empezó a mostrarse inestable psicológicamente, según personas que la conocían.

"(Decía que) veía cosas, decía cosas incoherentes", contó el sacerdote Castellano a Discovery Channel.

Inimputable

La noche en que apuñaló a sus hijos, Mijangos había discutido con su esposo, de acuerdo a la investigación, y la mujer quedó en un estado de crisis nerviosa.

En la madrugada, según el testimonio que ella misma dio a la fiscalía, empezó a escuchar voces que le ordenaron atacar a sus pequeños con unos cuchillos de cocina.

Aunque en otros momentos de la declaración también habló de sus hijos como si siguieran vivos.

Tras el ataque, los tres niños murieron por pérdida de sangre.

El psiquiatra que la evaluó, Armando Fonseca, concluyó que Mijangos tenía epilepsia en uno de los lóbulos temporales del cerebro, que son los que controlan las emociones.

Este tipo de epilepsia produce síntomas como ausencias y pérdida de la conciencia del entorno.

Además de esta lesión cerebral, Mijangos tenía esquizofrenia.

"Se pudo determinar que (en el momento del crimen) no estaba en sus cabales y se declaró inimputable", dijo el psiquiatra Fonseca a Discovery Channel.

Al salir del penal de Tepepan, un familiar recogió a Mijangos y, según el Diario de Querétaro, será internada en una clínica psiquiátrica.