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La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias ‘El Mencho’, jefe del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), podría abrir una nueva etapa en el mapa del crimen organizado en México. El grupo que durante años consolidó la mayor expansión territorial del país —con presencia en 29 estados y un portafolio criminal que va del narcotráfico a la extorsión y el robo de combustible— enfrenta ahora la prueba más delicada: sobrevivir sin su fundador.
La incógnita no es solo quién asumirá el mando, sino si la organización logrará una sucesión ordenada o si derivará en una fractura interna capaz de detonar violencia en múltiples regiones al mismo tiempo. De ese desenlace dependerá también la reconfiguración del poder entre cárteles rivales, desde las facciones del Cártel de Sinaloa hasta grupos regionales como La Nueva Familia Michoacana, que podrían intentar arrebatarle plazas estratégicas.
MIRA: “Existe alto riesgo de guerra interna en el Cártel Jalisco Nueva Generación tras la muerte de El Mencho”
Desde el domingo, México entró en un momento de alta incertidumbre: o el CJNG logra preservar su hegemonía bajo una nueva cúpula, o el país asistirá a una nueva fragmentación del crimen organizado, con consecuencias directas en la violencia local, las rutas del narcotráfico y la estabilidad en estados clave.

Los cárteles más fuertes
Actualmente, el CJNG es el más poderoso de México, con presencia en al menos 29 estados, especialmente en Jalisco, Nayarit, Colima, Veracruz y Guanajuato. Además, se ha detectado su presencia en Estados Unidos, Colombia, Ecuador, el Perú y también en Europa y Asia. En total, según la DEA, está en 40 países.
El CJNG mantiene una vasta operación de lavado de dinero a través de su rama financiera, Los Cuinis, liderada por Abigael Sánchez Valencia, cuñado de El Mencho.
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos incluyó en su lista negra a numerosas empresas de Los Cuinis, como complejos hoteleros, centros comerciales, constructoras, desarrollos inmobiliarios, boutiques, una empresa de promoción musical y una marca de tequila
La otra agrupación fuerte es el Cártel de Sinaloa. Su negocio principal es el tráfico de drogas, principalmente fentanilo, metanfetamina, cocaína, marihuana y heroína, que tienen como destino en su mayor parte Estados Unidos. Sin embargo, está debilitado tras el arresto de sus jefes históricos: Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán e Ismael ‘El Mayo’ Zambada.
El arresto de este último fue especialmente devastador para el Cártel de Sinaloa, pues fue producto de la traición de uno de los hijos de ‘El Chapo’. Desde el 2024 ‘El Mayo’ está en una prisión de Estados Unidos.
A raíz de esa traición, estalló una fuerte guerra interna entre dos facciones: Los Chapitos (hijos de ‘El Chapo’) y La Mayiza (que responde a ‘El Mayo’). Los enfrentamientos armados están concentrados en Sinaloa.
Otros grupos criminales con poder y territorio en México son el Cártel del Noreste, La Nueva Familia Michoacana, el Cártel del Golfo, entre otros.
Lo que podría pasar

¿Habrá una reconfiguración de la actividad criminal en México tras la muerte de ‘El Mencho’?
Víctor Manuel Sánchez Valdés, profesor investigador de la Universidad Autónoma de Coahuila y estudioso del crimen organizado, manifiesta a El Comercio que aún no es posible identificar una fractura visible dentro del CJNG ni un relevo claro en la cúpula.
Para Sánchez, existen tres escenarios posibles en el proceso sucesorio: el primero —que considera el menos probable— sería un traspaso de poder ordenado, con bajo nivel de violencia. El segundo, más factible, implicaría que la mayoría de los líderes internos respalden a un nuevo cabecilla, pero con una minoría que rechace el acuerdo, lo que generaría tensiones y violencia moderada. El tercer escenario, el más grave, supondría una fractura del CJNG si no se logra consenso interno.
“Podríamos ver que varios líderes pretendan el mismo espacio y que el Cártel Jalisco deje de existir como tal para dar paso a dos, tres o cuatro organizaciones más pequeñas y regionales”, explica.
Para el especialista, una eventual fragmentación del CJNG podría ser incluso más peligrosa que la actual disputa interna del Cártel de Sinaloa.
“La violencia del Cártel de Sinaloa se concentra sobre todo en el noroeste. En cambio, el CJNG tiene presencia mucho más dispersa. Si estalla una guerra interna, podría hacerlo en muchas regiones al mismo tiempo”, advierte.
Raúl Benítez-Manaut, experto en seguridad y crimen organizado de la UNAM, coincide en que hay incertidumbre en torno al liderazgo del CJNG.
Sostiene que a diferencia de lo ocurrido con el Cártel de Sinaloa, donde la entrega de ‘El Mayo’ Zambada por parte de Joaquín Guzmán López detonó una fractura irreconciliable, en el caso del CJNG no habría mediado una traición interna directa.
Sin embargo, considera que la ausencia del jefe máximo abre inevitablemente una disputa por el mando. “Estas organizaciones concentran el poder en una persona. Cuando esa persona muere o es capturada, viene una división sobre cómo se reorganiza el mando. Esa es la incógnita que está por despejarse”, señala a El Comercio.
Los que ganan si hay guerra interna

¿Qué organizaciones podrían aprovechar un escenario de guerra interna en el CJNG?
Sánchez subraya que, en el escenario de la guerra interna, la reconfiguración del mapa criminal no se limitaría al CJNG. “El cártel de Jalisco pelea territorios con decenas de organizaciones criminales. Si se debilita, otras buscarán adueñarse de las zonas que hoy controla. Eso cambiaría los mapas locales y, en consecuencia, el mapa nacional”, sostiene.
El especialista advierte que estos procesos no necesariamente son inmediatos. Como antecedente, menciona la crisis interna del Cártel de Sinaloa, donde “la violencia no empezó al día siguiente. Tardó 46 días en detonar”, recuerda.
En caso de fractura del CJNG, Sánchez identifica a los principales actores que podrían capitalizar el vacío de poder. En primer lugar, menciona a La Mayiza, la facción del Cártel de Sinaloa que está enfrentada con Los Chapitos, quienes a su vez mantenían una alianza con el CJNG.
También señala a la La Nueva Familia Michoacana, que disputa territorios en Guerrero, Michoacán y el Estado de México. Otros posibles beneficiarios serían el Cártel Santa Rosa de Lima en Guanajuato; el Cártel del Noreste en Tamaulipas y Veracruz; y la facción de Los Ciclones del Cártel del Golfo, enfrentada a Los Metros, estos últimos aliados previos del CJNG.

Benítez-Manaut remarca que el CJNG no está concentrado solo en el narcotráfico, sino también en extorsión, secuestro, el robo de combustible y el tráfico de migrantes. Esa diversificación le ha dado fortaleza territorial, enfatiza.
“Si no hay guerra interna, será difícil que otros grupos desafíen su hegemonía”, sostiene el analista.
Indica que el foco de preocupación inmediata es Guadalajara, bastión histórico del CJNG y una de las sedes del Mundial de Fútbol que comienza el 6 de junio. “Al gobierno le urge pacificar Jalisco en el corto plazo”, subraya.
Benítez-Manaut considera que alguna facción del Cártel de Sinaloa podría intentar sacar ventaja si hay fractura en el CJNG, aunque su propia guerra interna limita su capacidad.
“La disputa de Sinaloa está concentrada en Culiacán y en algunos puertos. No tiene expansión militar en el país como la tiene el CJNG”, afirma.
La fragmentación: una tendencia que se acelera

Más allá del caso específico del CJNG, Sánchez observa una tendencia estructural que se viene profundizando en México desde el 2007: la fragmentación del crimen organizado, algo que podría mantenerse en los próximos años.
“Pasamos de tener siete grandes cárteles a más de 150 entre pequeñas y medianas organizaciones criminales. Y ese proceso se ha ido acelerando".
En el mediano plazo, Sánchez prevé la proliferación de grupos cada vez más locales, con alianzas frágiles y cambiantes. Recalca que aunque en teoría las organizaciones más pequeñas podrían más fáciles de combatir para las fuerzas de seguridad, la experiencia muestra lo contrario.
“Tienden a ser más peligrosas porque dependen del control de pocos municipios. Si un alcalde no coopera, lo amenazan o lo asesinan. De su dominio territorial depende su subsistencia”, explica.
La respuesta del Estado

Ante una eventual guerra interna, Benítez-Manaut enfatiza que la clave será la inteligencia.
“México necesita mucha inteligencia y ahí Estados Unidos ayuda con tecnología y sistemas de detección. Parte importante de las ganancias de los narcos proviene de Estados Unidos y ellos monitorean flujos financieros, remesas y operaciones sospechosas”, señala.
Recuerda que Washington ha golpeado instituciones financieras vinculadas a lavado de dinero y que la cooperación militar —especialmente con el Comando Norte— es estrecha.
Sánchez recomienda que el gobierno federal realice un seguimiento puntual de líderes inconformes dentro de la estructura del CJNG, pues las zonas que dominan serían las primeras en registrar brotes de violencia.
“El Estado tendría que contener la violencia en lo local, pero no es una tarea sencilla”, finaliza.
En conclusión, el futuro del CJNG dependerá de si logra una sucesión ordenada o cae en una fractura interna. De ello dependerá también si México enfrenta una reconfiguración controlada del mapa criminal o una nueva ola de violencia de alcance nacional.
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