La fotografía tomada por la profesora Cormier llegó a manos del geólogo y paleontólogo John Calder, quien de inmediato organizó una misión para desenterrar y resguardar el valioso fósil.
La fotografía tomada por la profesora Cormier llegó a manos del geólogo y paleontólogo John Calder, quien de inmediato organizó una misión para desenterrar y resguardar el valioso fósil.
Redacción EC

Un rutinario paseo junto a su perro por la playa terminó conduciendo a Lisa St. Coeur Cormier, una profesora de secundaria en , a uno de los descubrimientos más sorprendentes que podría haberse imaginado.

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La docente de 36 años se encontraba caminando junto a su mascota Sammy cerca de su casa en la Isla del Príncipe Eduardo, en Canadá, cuando vio una extraña forma asomada a pocos metros de distancia.

“Vi algo de unos 60 centímetros de largo con una forma extraña (...) Cuando miré más de cerca, me di cuenta de que había una caja torácica. Y alrededor de eso, una columna vertebral y un cráneo”, .

Se trataba de un fósil, pero lo más sorprendente estaría por llegar.

La profesora Lisa St. Coeur Cormier paseaba junto a su perro cuando encontró los restos de un animal que habría existido 100 millones de años antes que los dinosaurios.
La profesora Lisa St. Coeur Cormier paseaba junto a su perro cuando encontró los restos de un animal que habría existido 100 millones de años antes que los dinosaurios.

Esta profesora podría haber descubierto los restos de una criatura que existió hace 300 millones de años, más de 100 millones de años antes que los dinosaurios, y cuya especie ya no existe en nuestro planeta, según dijo al Post el geólogo y paleontólogo John Calder.

El experto tuvo conocimiento sobre este hallazgo luego de que Cormier regresara a casa con una fotografía. De inmediato, su familia comenzó a buscar especialistas para reportar el casual descubrimiento.

“HAY QUE ACTUAR”

La fotografía no tardó en llegar a manos de Calder, quien estimó que se trataban de restos correspondientes al periodo Carbonífero o el periodo Pérmico.

El experto supo que no había tiempo que perder, pues el fósil tendría poco tiempo de contacto con los elementos de la superficie y corría el riesgo de verse dañado o perderse para siempre si era alcanzado por la marea.

Por ello, empacó su equipo, viajó hasta la isla y comenzó a ejecutar un plan de rescate que elaboró cuidadosamente junto a colegas del Parks Canada, detalla The Washington Post.

“Pensar que este fósil podría haber estado aquí entre 60 y 100 millones de años antes de la llegada de los dinosaurios era tan emocionante que no podía dormir”, narró al medio estadounidense.

Una vez en el lugar, Calder pidió ayuda a la accidental descubridora. Cormier acudió junto a su esposo, Gabriel, y su suegro, Aubrey. Además, junto al experto viajó Laura MacNeil, geóloga a cargo de la empresa Prehistoric Island Tours.

El grupo tardó más de cinco horas en desenterrar los tres pedazos de roca que contenía el fósil. Posteriormente, fueron trasladados a un depósito de Parks Canada en Greenwich, donde se mantendrá hasta que pueda ser enviado a un laboratorio de paleontología en Nueva Escocia.

En este último recinto se realizará una tomografía computarizada que permitirá saber cuál es la mejor forma de retirar los restos de la roca sin dañarlo, detalló Calder al Post.

Calder, la familia de Cormier y los expertos de Parks Canada comenzaron una carrera contrarreloj para desenterrar el fósil.
Calder, la familia de Cormier y los expertos de Parks Canada comenzaron una carrera contrarreloj para desenterrar el fósil.

¿QUÉ HAY AHÍ?

Luego de los procedimientos explicados, el fósil será trasladado al Museo Nacional Smithsonian de Historia Natural en Washington DC o al Museo Canadiense de la Naturaleza en Ottawa para poder ser limpiado y estudiado a profundidad por los expertos.

Se estima que los científicos tarde cerca de un año en poder determinar qué es lo que están estudiando; pero Calder tendría una idea inicial sobre el fósil.

Según el experto, la criatura habría tenido una apariencia similar a un lagarto venenoso mexicano conocido como monstruo de Gila, explicó al Post. Pero, fue cuidadoso en asegurar que “no estamos 100% seguros de que sea un reptil”.

Un Heloderma suspectum, conocido como monstruo de Gila, es un lagarto venenoso mexicano. Calder considera que el fósil encontrado podría pertenecer a un ancestro de esta criatura.
Un Heloderma suspectum, conocido como monstruo de Gila, es un lagarto venenoso mexicano. Calder considera que el fósil encontrado podría pertenecer a un ancestro de esta criatura.

La profesora Cormier, por su parte, se declaró impaciente por iniciar sus clases la próxima semana y poder compartir con sus alumnos el maravilloso descubrimiento.

“¿Cuáles eran las probabilidades de que saliera a caminar y me encontrara con este fósil en el momento preciso en que estaba expuesto y nada lo cubría? (...) Estoy asombrada”, dijo al medio estadounidense.

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