ColombiaEl gobierno israelí anunció el miércoles 18 la muerte del ministro de Inteligencia de Irán, Esmail Jatib, ahondando el conflicto entre la república islámica, Israel y Estados Unidos que ha causado caos en el Medio Oriente desde su inicio el 28 de febrero.
El gobierno israelí anunció el miércoles 18 la muerte del ministro de Inteligencia de Irán, Esmail Jatib, ahondando el conflicto entre la república islámica, Israel y Estados Unidos que ha causado caos en el Medio Oriente desde su inicio el 28 de febrero.
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La muerte de Jatib fue anunciada por el ministro de Defensa israeli, Israel Katz, y confirmada poco después en por el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, quién calificó el incidente como un “cobarde asesinato” en la red social X (antes Twitter).
Según fuentes israelíes, en su rol como ministro de Inteligencia, Esmail Jatib dirigió operaciones de “vigilancia, espionaje y acciones encubiertas en todo el mundo”, aunque particularmente contra Israel y Estados Unidos. También estuvo involucrado en la brutal represión de las protestas antigubernamentales que sacudieron a Irán a inicios del 2026 y las protestas contra el uso obligatorio del hiyab que afloraron entre el 2022 y el 2023.

En el 2022 Jabit fue sancionado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos por la “participación del Ministerio de Inteligencia en actividades cibernéticas contra Estados Unidos y sus aliados”.
“Hablamos de una figura que no solo cumplía un rol fundamental en el aparato de seguridad e inteligencia, pero venía del ala religiosa, siendo un clérigo chiita que recibió formación en jurisprudencia islámica de mano del líder supremo Alí Jamenei”, señaló en conversación con El Comercio el experto en relaciones internacionales Jorge Antonio Chávez Mazuelos.
“Es una figura que después de realizar labores de inteligencia desde los 80 para la Guardia Revolucionaria entró como ministro en esa área durante el gobierno de Ebrahim Raisi en el 2021 y perduró con Masoud Pezeshkian, un puesto de alta importancia que solo puede mantener con la aprobación del ayatolá, quien fue su maestro”.
El abatimiento de Jatib es solo uno en una larga lista de altos cargos iraníes que han fallecido desde el comienzo de la guerra con Israel y Estados Unidos, que vio la muerte del líder supremo Alí Jamenei en el ataque inicial del 28 de febrero.
Desde entonces también han perdido la vida el jefe de seguridad, Ali Larijani, y el jefe de la fuerza voluntaria Basij de la Guardia Revolucionaria, Gholam Reza Soleimani, entre otros cargos importantes.
Una política que parece continuará, ya que durante el anuncio de la muerte de Jatib el ministro israelí de Defensa, Israel Katz, explicó que él y el primer ministro, Benjamín Netanyahu, han dado ‘carta blanca’ al ejército para atacar “a cualquier alto funcionario iraní para el que se haya cerrado el círculo de inteligencia y operativos, sin necesidad de aprobación adicional”.
Decapitación, no negociación
Para el internacionalista Roberto Heimovits, la decisión israelí de realizar una estrategia de decapitación y abatir indiscriminadamente a altos mandos iraníes parte de una premisa clara.
“Lo que está tratando de hacer Israel es eliminar a la mayor cantidad de líderes posibles de este régimen al que consideran extremadamente hostil”, afirmó. “Lo que se está buscando es paralizar la cadena de toma de decisiones, eliminar a líderes capaces y quizás desatar una lucha por el poder entre los líderes que queden”.
El experto mencionó que la estrategia israelí se asemeja a la Operación Antropoide que tuvo lugar durante la Segunda Guerra Mundial, cuando en 1942 los Aliados mandaron a un comando de gente de Checoslovaquia para matar a Reinhard Heydrich, el número 3 del régimen nazi, quien era percibido como un líder nazi extremadamente capaz y despiadado.
En esa línea, la decisión del gobierno israelí de darle carta blanca a sus militares para tomar decisiones sin aprobación adicional se explica como un intento de descentralizar las decisiones y aumentar la rapidez operativa para lograr ese objetivo.

“Se han definido como objetivos militares a altos funcionarios del régimen iraní y los comandantes”, resaltó Chávez Mazuelos, quien también enseña en la Academia Diplomática del Perú. “Si es que alguno de estos objetivos, por cuestiones de inteligencia, estén dentro de su alcance podrán eliminarlos sin tener que pedir una autorización adicional”.
Es una estrategia que no está libre de riesgos, entre ellos cerrar la posibilidad de que se llegue a un acuerdo entre Irán, Washington e Israel o el deseo repetidamente expresado del presidente estadounidense, Donald Trump, de reemplazar a la cúpula de Teherán con interlocutores más sumisos siguiendo el modelo venezolano. Sin embargo, en opinión de Heimovits, esta posibilidad era extremadamente remota.
“Irán tenía tanto la intención de destruir Israel y estaba buscando la capacidad para hacerlo”, consideró. “Por lo tanto Israel evaluó que no hay líderes moderados en Irán y que no hay ningún líder iraní con el cual se podría llegar a un acuerdo”.
Bajo esta lógica, la eliminación de figuras clave no implicaría perder interlocutores viables, sino acelerar un desenlace militar que degrade las capacidades de Irán de lograr su objetivo de eliminar a Israel.
¿Cuánto más puede resistir Irán?
Más allá de la estrategia israelí, la gran incógnita es cuánto puede soportar el régimen iraní la pérdida sostenida de sus altos mandos, una pregunta que Heimovits considera difícil de responder, aunque resalta que los ataques israelíes contra la cúpula de Irán han tenido un impacto innegable.
“El asesinato de tanta gente tan importante y con tanta experiencia en el gobierno de Irán definitivamente golpea el esfuerzo iraní y hace más lenta su capacidad de toma de decisiones”, resaltó. “Lo que no se sabe es si Teherán tiene a alguien con la capacidad de dar un paso adelante y hacerse cargo”.

Para Chávez Mazuelos, parte de las dificultades de la estrategia israelí recaen en que los iraníes se han estado preparando desde hace mucho tiempo para un ataque similar y han creado un sistema político extremadamente resiliencia sustentado en estructuras como la Guardia Revolucionaria.
“Hay figuras de recambio que están asumiendo esas posiciones vacantes (así como sus riesgos), por lo que vemos que el régimen ha decidido enarbolar una bandera de resistencia porque entiende que negociar en estas circunstancias sería una capitulación”, remarcó.
Para el experto, esta “épica de la resistencia” se ha convertido en una narrativa que se ha vuelto central para la supervivencia del régimen y le ha permitido desestimar a los opositores internos, a los que caracteriza de lacayos de presiones externas, ignorando llamados de mayor apertura política, social y religiosa, entre otras cosas.
Sin embargo, esto no significa que los que reemplacen a los líderes iraníes caídos tengan las mismas capacidades, con Heimovits dando como ejemplo el caso del comandante de la Guardia Revolucionaria Qasem Soleimani, quien tras su muerte en el 2020 en un ataque de drones nunca fue reemplazado por alguien de equivalente competencia.

Sobrevivir ya es victoria
Frente a su desventaja militar, Irán estaría apostando por una estrategia indirecta para sobrevivir, centrada en elevar los costos para sus adversarios.
“Van a depender de su capacidad de seguir infligiendo costos a Estados Unidos y sus aliados a través del bloqueo parcial del Estrecho de Ormuz y atacando estructuras críticas en la región”, Chávez Mazuelos. “La apuesta de Irán es a escalar los costos que se puedan infligir sobre la economía mundial, sobre los países del Golfo para generar presión, y la presión que se pueda generar sobre el propio Estados Unidos para que recule”.
Mientras tanto, ambos especialistas coincidieron en que un cambio de régimen no parece probable sin intervención directa.
“No hay manera de garantizar una caída del régimen sin una operación terrestre”, advierte Chávez Mazuelos.
Algo que el experto considera un escenario poco viable, ya que Estados Unidos no quiere pagar los costos económicos y políticos de poner ‘botas en el suelo’, mientras que Israel, a pesar de su supremacía tecnológica, carece de la capacidad militar para ocupar un país de 1.648 millones de kilómetros cuadrados y más de 90 millones de habitantes.
Es esta situación la que Irán planea aprovechar, donde si bien no sale intacto previene a que sus rivales puedan declarar la victoria.
“El objetivo político en una guerra no se debe confundir con un objetivo táctico como es el atacar un cuartel”, explicó Chávez Mazuelos. “Si uno pone una valla muy alta y dice que el objetivo político es que caiga el régimen y no se consigue, no se gana. Aunque en este tema Trump es muy flexible (para declarar victoria).”
NoticiasInformación basada en hechos y verificada de primera mano por el reportero, o reportada y verificada por fuentes expertas.

















