Por Roger Zuzunaga Ruiz

El anuncio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de imponer un bloqueo naval en el estrecho de Ormuz marca un nuevo punto de tensión con Irán. La medida, orientada a asfixiar los ingresos petroleros de Teherán, abre una interrogante clave en el escenario internacional: si se trata de una jugada de presión destinada a forzar una negociación o del inicio de una escalada que podría endurecer aún más la postura iraní y desestabilizar una de las rutas energéticas más sensibles, por donde pasa el 20% del petróleo mundial.

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