Por Roger Zuzunaga Ruiz

La posibilidad de que Estados Unidos despliegue un segundo portaaviones en el Golfo Pérsico incrementa la tensión a las ya frágiles conversaciones con Irán para entablar una negociación. El presidente Donald Trump dejó abierta esa opción como medida de presión si el diálogo fracasa, en un gesto que combina diplomacia y disuasión militar. El anuncio coincidió con la visita del primer ministro de Israel Benjamin Netanyahu a la Casa Blanca, que tiene el objetivo de influir directamente en el rumbo de las conversaciones y ampliar la agenda más allá del programa nuclear.

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