Por Roger Zuzunaga Ruiz

Mientras Estados Unidos e Irán intentan mantener abiertas las negociaciones para firmar un acuerdo que lleve al fin de la guerra, el principal obstáculo parece concentrarse en una pregunta: ¿qué ocurrirá con el uranio enriquecido que Teherán ya posee? El presidente Donald Trump sostuvo lunes que las reservas iraníes deberían ser entregadas a Estados Unidos para su destrucción o, preferentemente, eliminadas bajo supervisión internacional, mientras Teherán mantiene una posición distinta: insiste en que su programa nuclear tiene fines civiles y rechaza desprenderse de uno de los activos más sensibles de su capacidad estratégica.

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