Por Roger Zuzunaga Ruiz

Los duros ataques de Israel contra instalaciones de la industria petrolera de Irán han abierto una inesperada fricción con la Casa Blanca. Según reportes de medios estadounidenses e israelíes, el presidente Donald Trump habría expresado su molestia por los bombardeos unilaterales israelíes contra objetivos energéticos iraníes, al considerar que ese tipo de operaciones podría desencadenar represalias contra el petróleo del Golfo y agravar la crisis en los mercados globales de energía, entre otras razones. ¿Por qué el mandatario prefiere evitar, por ahora, una escalada masiva contra una industria que es vital para un régimen que quere derrocar?

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