Oriente MedioLa estrategia contra Irán podría estar entrando en una nueva fase. Según reportes difundidos por medios estadounidenses, la CIA y el Mossad estarían coordinando contactos y apoyo para armar a grupos kurdos opositores al régimen, en un intento por abrir un frente interno que complemente la presión militar externa y debilite a Teherán desde dentro, incluso con levantamientos populares. Esas mismas milicas serían las encargadas de una invasión terrestre y suplirían por ahora la necesidad de Estados Unidos e Israel de poner tropas en tierra. El presidente Donald Trump ya adelantó que respaldaría esa ofensiva.
La estrategia contra Irán podría estar entrando en una nueva fase. Según reportes difundidos por medios estadounidenses, la CIA y el Mossad estarían coordinando contactos y apoyo para armar a grupos kurdos opositores al régimen, en un intento por abrir un frente interno que complemente la presión militar externa y debilite a Teherán desde dentro, incluso con levantamientos populares. Esas mismas milicas serían las encargadas de una invasión terrestre y suplirían por ahora la necesidad de Estados Unidos e Israel de poner tropas en tierra. El presidente Donald Trump ya adelantó que respaldaría esa ofensiva.
De acuerdo con la cadena de noticias CNN, el Gobierno de Trump ha estado en discusiones con grupos de oposición iraníes y líderes kurdos en Irak sobre la posibilidad de brindarles apoyo militar.
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Por su parte, el portal Axios informó que seis días antes de que comenzara la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán (28 de febrero), varios grupos kurdos iraníes disidentes refugiados en Irak anunciaron la formación de la Coalición de Fuerzas Políticas del Kurdistán Iraní para luchar contra el régimen de Irán.
Trump fue preguntado el jueves por Reuters sobre el tema. “Es estupendo que quieran hace eso, yo estaría totalmente a favor”, señaló. Sin embargo, declinó señalar si su país proporcionaría apoyo aéreo a combatientes kurdos.
Las informaciones mencionan a milicias kurdas como el Partido Democrático del Kurdistán de Irán (KDPI), Kurdistan Freedom Party (PAK), Komala y PJAK.
Estos grupos tienen miles de combatientes armados cerca de la frontera iraní y muchos de ellos experiencia militar en conflictos anteriores, como la guerra contra el ISIS.
Dos funcionarios estadounidenses consultados por Axios dijeron que las milicias kurdas iraníes cuentan con el respaldo del Mossad y la CIA.
El objetivo es intentar apoderarse de un territorio específico en la región kurda dentro de Irán para desafiar al régimen e inspirar un levantamiento más amplio, dijo un funcionario estadounidense.
Así, la idea es que una vez neutralizadas las fuerzas de seguridad iraníes, los levantamientos populares ya no serían aplastados a sangre y fuego por el régimen, como sucedió durante los disturbios de enero.

El jueves, Irán afirmó haber atacado a grupos kurdos en la región autónoma del Kurdistán iraquí, que acoge a tropas estadounidenses.
“Hemos atacado con tres misiles los cuarteles generales de los grupos kurdos opuestos a la revolución en el Kurdistán iraquí”, indicó la Guardia Revolucionaria en un comunicado.

El secretario de Estado, Marco Rubio, fue interrogado en el Congreso sobre el tema del apoyo a los kurdos iraníes y este respondió que Estados Unidos “no está armando a los kurdos. Pero con los israelíes nunca se sabe”.
Mientras que el miércoles, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, dijo a los periodistas que el presidente Trump no ha aceptado ningún plan para apoyar una ofensiva de las milicias kurdas iraníes contra el régimen.
CNN había reportado el martes que Trump habló con el presidente del Partido Democrático del Kurdistán de Irán, Mustafa Hijri.
Axios informó que Trump también llamó a líderes kurdos iraquíes el domingo para discutir la operación militar estadounidense en Irán y cómo Estados Unidos y los kurdos podrían trabajar juntos a medida que avanza la misión.
La idea de apoyar a las facciones kurdas iraníes y usarlas para una ofensiva terrestre desde Irak hacia Irán surgió del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu y del Mossad, y la CIA se unió al esfuerzo en una etapa posterior, dijo a Axios un funcionario estadounidense.
Ese funcionario agregó que Israel ha prometido a las facciones kurdas iraníes no sólo apoyo militar sino también apoyo político para establecer una región autónoma kurda en un futuro Irán si el régimen termina colapsando.
El miércoles, las facciones kurdas iraníes negaron haber iniciado una ofensiva terrestre, como se había informado ese día. De acuerdo con Axios, una fuente kurda afirmó que dicha ofensiva podría comenzar a finales de esta semana, pero añadió que las diferentes facciones esperan la luz verde de Estados Unidos para su entrada.
Los riesgos de armar a los kurdos contra Irán

El analista internacional Roberto Heimovits advirtió que la idea de que milicias kurdas lideren una nueva fase de la guerra contra Irán genera serias dudas sobre su viabilidad y podría incluso complicar aún más el conflicto.
Antes de evaluar ese escenario, Heimovits recuerda que los kurdos constituyen uno de los pueblos más numerosos del mundo sin un Estado propio. Se estima que entre 30 y 40 millones de kurdos viven repartidos principalmente entre Irak, Siria, Turquía e Irán. Sin embargo, convertirlos en la principal fuerza terrestre contra el régimen iraní no sería una tarea sencilla.
“El número de combatientes kurdos iraníes con entrenamiento militar es relativamente limitado y muchos de ellos se encuentran actualmente en bases en Irak”, explica. Por ello, armar a miles de combatientes adicionales implicaría un proceso complejo: “No se puede convertir a civiles en soldados en cuestión de una o dos semanas”.
El analista también advierte que si a cambio de su participación se les prometió a los kurdos iraníes autonomía o independencia, ello podría generar efectos políticos inesperados dentro del país. Según señala, una parte importante de la oposición al régimen está compuesta por persas que rechazan al gobierno de los ayatolas, pero que podrían cerrar filas si perciben que la intervención extranjera busca fragmentar el país.
“Irán es como un mini imperio multiétnico”, sostiene. Además de los persas —grupo dominante— "conviven comunidades kurdas, azeríes, baluches, árabes y turcomanas. Si los kurdos obtuvieran autonomía o independencia, otros grupos también podrían reclamar lo mismo, lo que podría dividir a la oposición actual”.
Heimovits considera que la estrategia de armar milicias kurdas incluso podría prolongar la guerra. Si el conflicto entrara en una fase de negociación —por ejemplo, si Teherán aceptara limitar o eliminar su programa nuclear o de misiles a cambio de un alto el fuego— Estados Unidos e Israel enfrentarían un dilema: abandonar a los kurdos que se hubieran levantado contra el régimen o rechazar un eventual acuerdo con Irán.
“Si los abandonan, quedarían expuestos a una represalia brutal”, advierte.
Otro factor que complica el escenario es la desconfianza histórica de algunos kurdos hacia Estados Unidos. El analista recuerda que en 1946 existió un efímero Estado kurdo en el noroeste de Irán, la llamada República de Mahabad, que desapareció tras la retirada del apoyo soviético y la recuperación del territorio por parte de Teherán.
Además, una insurgencia kurda dentro de Irán podría tener consecuencias regionales, incluida la posibilidad de desestabilizar a la región autónoma del Kurdistán iraquí, uno de los pocos espacios donde los kurdos han logrado cierto nivel de autogobierno.
“No nos olvidemos que Estados Unidos acaba de abandonar a su suerte a los kurdos de Siria, que pelearon a su lado contra el Estado Islámico, los acaba de abandonar frente al nuevo gobierno de Ahmed al-Sharah”, remarca.

Para Heimovits, el plan de recurrir a milicias kurdas también reflejaría el intento de evitar el despliegue de tropas estadounidenses sobre el terreno. Sin embargo, advierte que si Washington realmente busca alterar el equilibrio militar en Irán, probablemente tendría que considerar operaciones propias en puntos estratégicos, como zonas costeras o instalaciones clave para el comercio petrolero como la Isla de Kharg.
“Armar a los kurdos tuvo sentido en Irak contra Saddam Hussein o contra el Estado Islámico, porque existía una gran fuerza entrenada que solo necesitaba armas modernas”, explica. “Pero en el caso de Irán, el número de combatientes con experiencia es mucho menor”.
Por todo ello, el analista concluye que apostar por una insurgencia kurda como sustituto de una intervención directa parece una estrategia poco realista. “Los kurdos merecen autonomía y mayores derechos”, señala. “Pero involucrarlos de inmediato en esta guerra, sin una base militar suficiente, no parece una idea practicable y podría terminar alargando el conflicto”.
¿Quiénes son los kurdos?

Los kurdos son uno de los pueblos más antiguos del Medio Oriente y, al mismo tiempo, el mayor grupo étnico del mundo sin un Estado propio. Se calcula que entre 30 y 40 millones de personas pertenecen a esta comunidad, unida por su lengua —el kurdo—, su cultura y una identidad histórica común. La mayoría profesa el islam suní, aunque también existen minorías religiosas como los yazidíes.
Históricamente, los kurdos habitan una extensa región montañosa conocida como Kurdistán, situada entre los montes Tauro y los montes Zagros, en el corazón de Oriente Próximo (las regiones más cercanas a Europa oriental y al Mediterráneo). Este territorio se extiende principalmente por Turquía, Irak, Irán y Siria, aunque también hay comunidades kurdas en Armenia y otros países. La presencia kurda en esta zona se remonta a más de tres mil años.
A comienzos del siglo XX, tras la caída del Imperio Otomano al final de la Primera Guerra Mundial, surgió la posibilidad de crear un Estado kurdo independiente. Sin embargo, los acuerdos internacionales que rediseñaron el mapa del Medio Oriente terminaron dividiendo el Kurdistán entre varios países. Desde entonces, los kurdos han protagonizado movimientos políticos, rebeliones y luchas por autonomía o independencia en los distintos Estados donde viven.
En las últimas décadas, los kurdos han tenido un papel relevante en varios conflictos regionales. En Irak, por ejemplo, existe una región autónoma kurda con su propio gobierno y fuerzas armadas, mientras que en Siria milicias kurdas fueron actores clave en la lucha contra el Estado Islámico. A pesar de estos avances parciales de autogobierno, el proyecto de un Estado kurdo unificado sigue siendo difícil debido a la oposición de los países donde se encuentra su territorio histórico.
En Irán viven entre 8 y 10 millones de kurdos, concentrados sobre todo en las provincias occidentales cercanas a Irak. La relación con el Estado iraní ha sido históricamente tensa: distintos movimientos kurdos han reclamado mayor autonomía política y derechos culturales, lo que ha generado enfrentamientos con el gobierno central.
Un episodio clave fue la breve República de Mahabad en 1946, un intento de Estado kurdo en territorio iraní que fue rápidamente aplastado por Teherán. Desde entonces han existido rebeliones y movimientos opositores kurdos, aunque muchos kurdos también participan en la vida política iraní. Durante décadas, el país estuvo dirigido por el líder supremo Alí Jamenei, cuyo régimen mantuvo un control firme sobre las regiones kurdas y reprimió a los grupos insurgentes que buscan autonomía o independencia.
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