Por Roger Zuzunaga Ruiz

Mientras Teherán asegura estar dispuesto a continuar el diálogo con Estados Unidos, el mensaje que envía hacia afuera es que no hará concesiones. El fin de semana, Irán dejó en claro que mantiene sus líneas rojas: no renunciará al derecho al enriquecimiento de uranio, y tampoco eliminará su programa de misiles balísticos. En paralelo a esas definiciones políticas, imágenes satelitales y reportes de inteligencia muestran que la República Islámica avanza en la reconstrucción de los sitios de fabricación y despliegue de misiles dañados durante la guerra de los 12 días con Israel y Estados Unidos, mientras la recuperación de sus instalaciones nucleares avanza con mayor cautela. La combinación de discurso diplomático y refuerzo militar revela una estrategia doble: negociar sin ceder lo que considera vital para su supervivencia y, al mismo tiempo, recomponer su capacidad de disuasión frente a futuros escenarios de confrontación.

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