Por Renzo Giner Vásquez

Cada vez que Claudio Román, médico aeronáutico de la Fuerza Aérea del Perú, tenía que ir a la base aérea de Las Palmas, el pequeño Gino se apuraba en alistarse con la esperanza de que lo lleve con él. No siempre tenía suerte, pero cuando la tenía era un día feliz: a esa edad, todos queremos ser un poco como papá. El niño se quedaba obnubilado viendo aquellas enormes naves aterrizar y despegar incesantemente. Hacía el movimiento con las manos, que simulaba tener alas.“Yo voy a ser piloto”, le repetía a su padre, quien durante años intentó sin mayor éxito de convencerlo que era mejor estudiar odontología, como su hermana mayor, hasta que entendió que el futuro de su hijo estaba en los cielos. Hoy, más de tres décadas después, Gino Román no solo puede decir que ha cumplido con creces su sueño sino que además es uno de los encargados de formar a las futuras generaciones de pilotos en Estados Unidos de la mano de Airbus, una de las empresas más importantes en el rubro.

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