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La conductora de TV que viaja por el mundo probando los platos más exóticos

Conversamos con Verónica Zuamalacárregui, conductora del programa "Me voy a comer el mundo" que hace unas semanas aterrizó en Iquitos para explorar su gastronomía  

Verónica Zumalacárregui

“Si me das a elegir entre una ciudad rara y nueva o una capital gastronómica, escogeré la ciudad rara. Yo como donde sea, no necesito un restaurante de lujo”, dice Verónica antes de probar un suri por primera vez. (Diego Miranda)

Desde pescar en un lago congelado al norte de Finlandia hasta pasear por callejones repletos de las comidas más extrañas en China, Verónica Zumalacárregui vive ‘traviajando’ por el mundo y probando los platos típicos de cada ciudad. Es la conductora de “Me voy a comer el mundo”, un programa de El Gourmet que hace unas semanas aterrizó en Iquitos.

— ¡Qué difícil debe ser sorprenderla en la mesa!
[Risas] Eso me lo dice mucha gente. Los novios que he tenido me preguntaban a dónde me podían llevar si ya lo había visto todo, pero para nada. A mí me gusta mucho comer. Así como me gusta probar platos nuevos, me gusta ir a un bar de Madrid para comer un pincho con anchoa. Disfruto de la gastronomía en toda su variedad.

— Conocer tanto le hace apreciar lo básico…
Claro. Una cosa es conocer y tener el paladar abierto a nuevos sabores, pero otra cosa es que me guste lo de toda la vida. Nunca me va a aburrir un bocadillo de jamón.

— O el cordero.
Bueno, cuando grabamos en Jordania me dieron a probar un cordero muy viejo que habían cocinado en su propia leche. Lo probé porque me lo invitaron en una casa y no iba a ser maleducada. Pero el sabor fue tan fuerte que pasé un año y medio sin comer el cordero, que me encanta. Ahora al menos puedo comerlo de vez en cuando.

— Aunque ese no ha sido su plato más fuerte…
No, los que menos me han gustado fueron los tacos de ojo de res que me dieron a probar en el mercado de Coyoacán, en Ciudad de México, y el escorpión que probé en el callejón de Wangfujing, en China. El escorpión sabía a cloaca y el callejón creo que ya lo cerraron. Era como el callejón de los horrores: encontrabas gusanos, escorpiones, codornices, grillos vivos trinchados.

— Qué valiente...
Viajar tanto te enseña a liberarte de los prejuicios. Así como no puedes juzgar a una cultura o una religión que no es la tuya, pasa lo mismo con la gastronomía. Se trata de llegar y abrir la mente. Te puede gustar o no pero siempre debes ir dispuesta a darle una oportunidad a las cosas.

— Este programa nació como un sueño. ¿Cuándo se convirtió en realidad?
Hasta el momento sigo viviendo un sueño. Siempre me ha encantado viajar y el periodismo es mi vocación. Recuerdo que todo lo que ahorraba de pequeña lo invertía en viajes y encontraba la forma para hacerlo de manera económica. Eso es porque para mí viajar no es ir al monumento de la ciudad...

— ¿Entonces?
Yo busco descubrir cada cultura a través de su gente y su comida. No sé cuándo acabará, imagino que en un momento me agotará viajar tanto, pero por ahora tengo una rutina superequilibrada.

— ¿Cómo es?
Paso 15 días en Madrid y una semana o dos de rodaje . Y eso es fantástico porque no puedo pasar un mes en Madrid sin que el cuerpo me pida viajar [risas].

— ¿Cuántos países conoce?
Diría que unos 55.

— ¿Y en cuál de esos lugares nunca imaginó estar?
En Laponia [región al norte de Finlandia que limita con Suecia y Rusia]. Otro es Jamaica, es un destino super-exótico, sabía que era un paraíso pero nunca me había parado a pensar que me gustaría ir y resultó siendo uno de mis top 5.

— Es complicado que un extraño te abra las puertas de su casa, a usted le abren las de sus refrigeradoras…
[Risas] Depende mucho de la sociedad. Hay unas que son muy abiertas, nada celosas de su intimidad. Pero también hay otras en las que nos ha costado mucho, como Dubái. La gente es muy reservada, entrar a sus casas significa que tienes un grado de amistad muy potente. Me costó horrores poder ingresar y encima con una cámara, pero lo conseguimos.

— Si mañana le regalo un boleto a cualquier destino, ¿cuál elige?
[Piensa] Tengo ganas de ir al desierto de Ulán Bator, en Mongolia, y a África profunda como Kenia, Botsuana o Sierra Leona. Me apetece conocer esos lugares y poder comer ahí.

***
Ficha del personaje

Verónica Zumalacárregui
Conductora de TV
Nací hace 29 años en Madrid. Estudié en la Universidad Francisco de Vitoria, luego hice Erasmus en Francia y viví un año en Dublín. He trabajado con “El País”, “The Huffington Post”, revista “GQ” y la TVE. Esquiar es una de mis pasiones, la otra es el yoga.

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