Redacción EC

Me ha echado la pandemia”, afirma en la carta que presentó durante una sesión extraordinaria del Senado uruguayo en la que anunció que renuncia a su escaño actual, el cuál ocupa desde noviembre del año pasado.

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En aquella misiva, el expresidente (2010 - 2015) reafirmó que esta decisión no implica abandonar por completo la vida política, sino dejar “la primera fila por entender que un dirigente es el que deja gente que lo supera con ventaja”.

Me voy agradecido, con muchos recuerdos y honda nostalgia”, añade en su texto. “No voy a ser un viejo jubilado que se pone en un rincón a escribir las memorias. Yo no voy a escribir nada, no tengo tiempo, tengo cosas para hacer”.

Fueron 64 los años que el “presidente más pobre del mundo” le otorgó a la política. Su trayectoria se ha caracterizado por sus decisiones polémicas, su humildad y una personalidad poco convencional que lo aleja de lo tradicional.

‘Pepe’ nació en Uruguay en el año 1935. Su padre, Demetrio Mujica Terra, falleció cuando él estaba en el tercer año de la escuela. Su madre, Lucy Cordano, quien trabajaba como agricultora y vendedora de flores, se quedó a cargo de él cuando tenía 7 años y su hermana apenas uno.

Pasado guerrillero

En el año 1956 comenzó oficialmente en el mundo de la política cuando se unió al Partido Nacional. Mujica llegó a trabajar ahí por influencia del diputado Enrique Erro, quién dos años más tarde se convertiría en ministro de Trabajo. En 1962, ambos formaron su propio partido bautizándolo como Unión Popular.

Su carrera política iba viento en popa cuando decidió unirse a las filas del Movimiento de Liberación Nacional – Tupamaros, una guerrilla izquierdista que estuvo activa entre las décadas de 1960 y 1970 en Uruguay. Esto llevó a que Mujica sea perseguido por las autoridades, llegando incluso a protagonizar enfrentamientos armados donde resultó herido de seis balazos.

El entonces guerrillero, además, fue apresado en cuatro oportunidades y pese a haber logrado escapar de la cárcel en dos de ellas terminó purgando 14 años tras las rejas.

‘El Pepe’, como le gusta que lo llamen, narró alguna vez que fueron 4.500 días los que pasó en completo silencio, comunicándose con sus colegas por códigos basados en golpecitos en las paredes, siendo torturado y compartiendo migajas de pan con sus verdaderas amigas, las ratas. “Como no pudimos matarlos, los vamos a volver locos” era la orden militar. “Y sí, puede que nos quedáramos medio locos”, en el 2018.

El presidente pobre

El gobierno de José Mujica se caracterizó por ser atípico y opuesto a otros mandatos. Pese al poder que adquirió al ser nombrado presidente en el 2010, nunca se le vio rodeado de lujos o extravagancias y sus acertadas decisiones fueron reconocidas cuando la prestigiosa revista británica The Economist .

Vive en la misma casita de campo desde hace varias décadas, la que comparte con su esposa la también senadora Lucía Topolansky y en la que también los acompañó su perrita de tres patas ‘Manuela’, hasta la muerte de su mascota en el 2018. Mujica donó el 90% de su sueldo como presidente, equivalente a US$12.500, porque afirmaba que “le alcanzaba y sobraba”.

Eso sí, siempre acompañado de su adorado Volkswagen Fusca 1987 de segunda mano, un auto de color celeste que adquirió en el 2004. Su adorado ‘vocho’ se convirtió en su sello personal y alcanzó tal nivel de fama que en una oportunidad un jeque árabe le ofreció un millón de dólares por él. Mujica, como era de esperarse, no aceptó la oferta.

Sus cinco años como jefe de estado le dieron la oportunidad de decidir sobre algunos de los temas más controversiales en América Latina: la despenalización del aborto, el matrimonio homosexual y la legalización de la marihuana.

Las frases célebres

Tan famosas como su ‘vocho’, su casa o su peculiar estilo, son las frases que Mujica ha dejado a lo largo de sus años como político. Frases que en más de una ocasión han representado un dolor de cabeza para su equipo de asesores.

Por ejemplo, en abril del 2013, mientras esperaba a que una rueda de prensa inicie le dijo al alcalde de la localidad uruguaya de Florida, Carlos Enciso, que “esa vieja es peor que el tuerto. El tuerto era más político, esta es más terca”. En referencia a la entonces presidenta de Argentina, Cristina Fernández, y a su fallecido esposo y exmandatario Nestor Kirchner.

Incluso en algún momento se llegó a enemistar con sus propios compatriotas al decir durante un evento en Madrid que todos los uruguayos, incluyéndose, eran “medio atorrantes, no nos gusta tanto trabajar”. Pero que “no es un país corrupto, somos un país decente”.

La más célebre de todas es la expresión que soltó cuando se le preguntó sobre su estilo de vida. “No soy pobre, soy sobrio, liviano de equipaje, vivir con lo justo para que las cosas no me roben la libertad”, durante una entrevista para la cadena CNN en Español.

En otra ocasión, no dudó en afirmar que el mundo estaba “loco” si les sorprendía lo normal. “¿Qué es lo que le llama la atención al mundo? ¿Qué vivo con poca cosa, una casa simple, que ando en un autito viejo, esas son las novedades? Entonces este mundo está loco porque le sorprende lo normal”, .

Su época como guerrillero también ha inspirado otra de sus célebres frases. “Me comí 14 años en cana (…) La noche que me ponían un colchón me sentía confortable, aprendí que si no puedes ser feliz con pocas cosas no vas a ser feliz con muchas cosas. La soledad de la prisión me hizo valorar muchas cosas”, dijo en otra oportunidad.

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