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¿Por qué el 71,8% de peruanos aprueba la captura de Maduro por EE.UU.? Las razones del respaldo, un derecho internacional en crisis y un Trump pragmático
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El sorprendente operativo Resolución Absoluta, en el que fuerzas armadas de Estados Unidos capturaron al líder chavista Nicolás Maduro y lo trasladaron hasta una cárcel federal en Nueva York, ha transformado de manera abrupta el escenario político de Latinoamérica. La incursión militar, lanzada en la madrugada del 3 de enero y ejecutada con apoyo de unidades de élite y más de 150 aeronaves sobre Caracas y otros estados, no solo culminó con la detención de Maduro y su esposa, Cilia Flores, acusados por narcoterrorismo, sino que dio paso a una transición de poder en Venezuela bajo la vicepresidenta interina Delcy Rodríguez.
El Perú es uno de los países de la región que más ha sentido de forma directa los efectos del colapso venezolano, al convertirse en uno de los principales destinos de la migración masiva provocada por la crisis política, económica y humanitaria del régimen. En ese contexto, el 71,8% de peruanos aprueba la captura y extracción de Maduro del país sudamericano por parte de fuerzas estadounidenses, según una encuesta de Datum Internacional para El Comercio que se publicará el domingo 11 de enero.
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Solo un 19.8% de los encuestados se declara en desacuerdo con lo actuado por la administración del presidente estadounidense Donald Trump, mientras el 8,4% no sabe o no opina. El respaldo mayoritario refleja un rechazo arraigado hacia el régimen chavista y sus consecuencias, tanto dentro de Venezuela como en los países que han recibido el impacto de su crisis.
Para Carlos Novoa, internacionalista y catedrático de la Universidad de Lima, el respaldo mayoritario que muestra la encuesta no es un fenómeno excepcional ni exclusivamente peruano, sino parte de una percepción extendida en América Latina. A su juicio, lo que aprueban los ciudadanos no es tanto la operación militar estadounidense en sí, sino el resultado político que produjo. “Lo que se mira es que Maduro ya no está en el poder. Era la cabeza visible de un régimen autoritario, violador de derechos humanos y de libertades fundamentales, y su salida se logra gracias a la operación”, sostiene.
Francisco Belaunde Matossian, internacionalista y profesor de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales, tiene una lectura similar y explica que el apoyo ciudadano está fuertemente marcado por el daño regional provocado por el chavismo, que siempre fue impopular, pero que se agravó con el éxodo migratorio.
“Se trata de una dictadura terrible que no solo causó un desastre en Venezuela, sino también en la región, especialmente por la inmigración masiva”, señala. En ese sentido, agrega que para la gran mayoría de la población la captura de Maduro es vista como el mejor desenlace posible, incluso por encima de las discusiones legales que ha abierto la intervención.
Límites en la región
El operativo estadounidense que terminó con la captura y traslado de Nicolás Maduro ha abierto un intenso debate en el plano jurídico internacional. Más allá de su desenlace político, la intervención plantea interrogantes sobre el uso de la fuerza, la soberanía de los Estados y los límites del derecho internacional vigente. La acción de Washington se sitúa en una zona de abierta controversia legal.
Belaunde Matossian es enfático al señalar que, estrictamente desde el derecho internacional, la operación resulta “ilegal”. A su juicio, se trata de una intervención que vulnera principios básicos como la no injerencia y la integridad territorial, y que se inscribe dentro de una política exterior estadounidense de corte “imperialista” hacia América Latina. “Estados Unidos está marcando límites y enviando un mensaje claro de poder a la región, más allá de las normas internacionales”, asegura el internacionalista.

No obstante, el académico también entiende que este sistema de normas y principios que regula las relaciones entre Estados y otros actores internacionales está “desarmado” frente a dictaduras como la de Venezuela. “Creo que hay que revisar bien todo. Habría que buscar nuevos acuerdos porque el derecho internacional como qué está fallando en el sentido que no tiene mecanismos para ser referente en una situación como la de Venezuela”, puntualiza.
Novoa coincide en que el derecho internacional debería ser respetado y que este tipo de acciones no pueden analizarse solo desde sus resultados políticos. Sin embargo, introduce un matiz clave: el contexto global actual. Para el catedrático de la Universidad de Lima, el mundo atraviesa un proceso de reconfiguración del orden internacional, en el que las grandes potencias actúan cada vez más al margen de los marcos normativos tradicionales cuando consideran que sus intereses estratégicos están en juego.
“Estamos asistiendo a un cambio de patrones mundiales”, advierte el especialista, quien considera que casos como el de Maduro obligan a replantear cuál es el verdadero alcance y la capacidad del derecho internacional en la práctica. En ese escenario, explica, la percepción ciudadana —reflejada en la encuesta de Datum Internacional— tiende a priorizar los resultados concretos, como la salida de un régimen autoritario, por encima de debates jurídicos que hoy parecen lejanos para buena parte de la opinión pública.
La mano dura de Trump
Más allá del respaldo mayoritario a la salida de Nicolás Maduro, los analistas alertan que la operación en Venezuela también podría incidir en la percepción que existe en el Perú —y en la región— sobre el liderazgo de Donald Trump. De acuerdo a Francisco Belaunde Matossian, la intervención refuerza una imagen de ejercicio abusivo del poder, en la que los intereses estratégicos de Estados Unidos se imponen sobre los principios democráticos.
“Lo que finalmente le interesa es el petróleo; la democracia pasó a un segundo plano”, manifiesta. A ello se suma los conflictos internos que enfrenta el propio Trump en su país, lo que, a su juicio, podría estar llevando incluso a antiguos simpatizantes a replantear su apoyo.

Carlos Novoa, por su parte, considera que aún es temprano para medir con claridad el impacto político de la operación en la imagen del mandatario estadounidense. “Trump recién cumple un año en el gobierno y todavía tiene tres más”, apunta. En ese sentido, explica que la política exterior del republicano combina varios frentes que influyen en la percepción ciudadana: una estrategia de control de recursos en países considerados inamistosos, el respaldo a gobiernos afines ideológicamente —como el de Argentina de Javier Milei— y una línea dura contra la inmigración, marcada por deportaciones masivas de latinoamericanos.
Para Novoa, será la evolución de ese conjunto de factores la que termine definiendo cómo se consolida —o se erosiona— la imagen de Trump en la opinión pública regional. Por ahora, concluye, la encuesta refleja que, al menos en el caso venezolano, buena parte de los peruanos separa el juicio sobre el mandatario estadounidense del resultado concreto de la operación: la salida de un régimen autoritario que marcó a toda la región y al mundo.
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Licenciado en Comunicación y Multimedios por la Universidad Mayor de Chile. Inicié mi carrera en 2014, en Publimetro. He sido redactor en Zona Deportiva del Grupo El Comercio, Jefe Print Otras Marcas, Jefe de Contenido Calificado y editor en Depor. Hoy en Deporte Total, Mundo y Mesa Central de El Comercio.










