El vacío de información confiable ha dejado a familias de todo México y Centroamérica angustiadas mientras esperan noticias de sus seres queridos.
El vacío de información confiable ha dejado a familias de todo México y Centroamérica angustiadas mientras esperan noticias de sus seres queridos. / Eric Gay / AP
Agencia Reuters

Una semana después de la muerte de 53 migrantes en un sofocante tráiler en , algunas de su nacionalidades aún no están claras, evidenciando las dificultades que enfrentan al menos cuatro países para identificar a las víctimas de la tragedia de contrabando de personas más letal registrada en .

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La información entregada por gobiernos se ha enfrentado a confusión y discrepancias, mientras funcionarios se esfuerzan por identificar a las víctimas utilizando documentos de identidad, pasaportes y papeles encontrados en el tráiler, huellas dactilares y fotos proporcionadas por posibles familiares.

Los gobiernos de México, Guatemala y Honduras afirman que ya han identificado al menos a 49 inmigrantes que iban en el camión encontrado en San Antonio, Texas.

Pero según el condado de Bexar, donde ocurrió la tragedia, sólo se han identificado de forma definitiva a 35 víctimas. Hasta el martes había reconocido de forma concluyente a 20 mexicanos, 10 guatemaltecos y cinco hondureños, según el portavoz Tom Peine, quien añadió que los criterios de identificación forense suelen ser más estrictos que los de otros gobiernos.

Los migrantes que mueren en las zonas fronterizas a menudo no llevan identificación, dijo César Ortigoza, presidente de Armadillos Ni un Migrante Menos, una organización binacional de voluntarios que buscan a migrantes desaparecidos a lo largo de la frontera entre México y Estados Unidos. A veces el proceso de reconocimiento tarda meses o años, estimó.

Los traficantes de personas “suelen decir a los migrantes: ‘¿Sabes qué? Mira, si traes algo de identificación tírala, porque si te agarra la policía, pues te van a encerrar y van a saber quien eres’”, dijo Ortigoza a Reuters. “Por eso también es difícil encontrar identidad,” subrayó.

En algunos casos, los funcionarios también han tenido dificultades para encontrar y comunicarse con los familiares de las víctimas de San Antonio que viven en zonas remotas o hablan lenguas indígenas, dijeron defensores y funcionarios.

CONFUSIÓN Y DISCREPANCIAS

Gran parte de la confusión sobre las nacionalidades se debe a una conferencia de prensa reciente en la que el director del Instituto Nacional de Migración de México (INM), Francisco Garduño, dijo que habían muerto 27 mexicanos junto con 14 hondureños, siete guatemaltecos y dos salvadoreños.

Los gobiernos hondureño y salvadoreño han dicho que esas cifras son inexactas.

Autoridades hondureñas dieron a conocer los nombres de seis hondureños encontrados en el tráiler y dijeron que desconocen la procedencia de la cifra de Garduño. La cancillería de El Salvador dijo el lunes a Reuters que no conocen ninguna víctima salvadoreña. En tanto, Guatemala ha divulgado los nombres de 16 guatemaltecos identificados a través de sus huellas dactilares.

Un portavoz de la cancillería mexicana no aclaró la fuente de la información de Garduño, pero dijo que el número de mexicanos que murieron en el tráiler no ha cambiado.

El forense del condado de Bexar ha tardado en publicar sus conclusiones sobre las nacionalidades de las víctimas.

“No hay nada peor que una identificación errónea”, dijo el portavoz Peine.

Ya han circulado varias identificaciones falsas.

Al día siguiente de la tragedia, el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, publicó en Twitter una foto de dos credenciales de elector mexicanas encontradas en el camión. Una de las personas identificadas en el tuit, Haneydi Yasmin Antonio, del sur de México, no tardó en publicar en Facebook que estaba bien. Dijo que le habían robado su identificación el año anterior.

Mientras tanto, dos niñas guatemaltecas identificadas en redes sociales como posibles víctimas, de hecho se habían ahogado en el Río Grande, dijo Karla Samayoa, portavoz de la cancillería de Guatemala.

El vacío de información confiable ha dejado a familias de todo México y Centroamérica angustiadas mientras esperan noticias de sus seres queridos.

La familia de Álvaro Enrique Ojeda supo de él por última vez el 23 de junio, cuando les dijo que estaba esperando en una casa en Texas para subir a un camión con otras 50 personas, dijo su hermana María Guadalupe Ojeda en un vídeo de Facebook.

Sin noticias por parte del gobierno mexicano, mantuvo la esperanza de que pudiera estar hospitalizado o detenido, incluso mientras los dolientes de Texas montaban una cruz de madera con el nombre de Ojeda cerca de donde se descubrió el camión.

El lunes, una semana después de la tragedia, las autoridades mexicanas se pusieron en contacto con la familia de Ojeda para que hicieran una identificación fotográfica del cuerpo de Ojeda, dijo Omar Hernández, un defensor de migrantes que ha apoyado a la familia.

“Ya por lo menos saben donde se encuentra”, dijo Hernández a Reuters. “Ya no tienen incertidumbre”, añadió.

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