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El presidente de , , instó hoy a poner fin a cualquier forma de votación "ilegal" ante la primera reunión de la Comisión de Integridad Electoral, creada al hilo de sus denuncias sin pruebas de un supuesto fraude en su contra en los comicios de noviembre pasado.

"Cualquier forma de votación ilegal o fraudulenta, ya sea de no ciudadanos o fallecidos, y cualquier forma de supresión o intimidación de votantes debe ser detenida", subrayó Trump en la Casa Blanca ante la comisión, encabezada por el vicepresidente Mike Pence y que presentará un informe con conclusiones durante 2018.

Trump sostuvo que este asunto es "muy importante" para él, ya que durante la campaña electoral "e incluso después" ha escuchado preocupaciones de los ciudadanos sobre "inconsistencias o irregularidades" en el voto que, en algunos casos, tenían que ver con "grandes cantidades de personas en ciertos estados".

La comisión ha estado bajo escrutinio antes de empezar a operar porque su creación responde a las denuncias de Trump de un supuesto fraude electoral, consideradas completamente infundadas por los expertos y de las que ni el mandatario ni la Casa Blanca han ofrecido hasta ahora ninguna prueba.

Trump ganó en noviembre a su rival, Hillary Clinton, en el sistema del colegio electoral por 304 votos frente a 232, pero la demócrata logró cerca de tres millones de votos populares más que el ahora presidente.

El magnate llegó a decir que en las elecciones votaron de 3 a 5 millones de inmigrantes indocumentados, razón por la que, a su juicio, la ex secretaria de Estado ganó en voto popular.

Hoy Trump no entró en detalles, pero sí afirmó que "proteger la integridad" del voto "no es un asunto demócrata o republicano", sino "estadounidense".

Recientemente la comisión solicitó a los 50 estados del país información detallada sobre el registro de votantes, que incluye nombres, fechas de nacimiento y antecedentes electorales, con el objetivo de analizar el alcance de un posible fraude en noviembre.

Según la comisión, toda la información solicitada es de dominio público, pero casi una veintena de estados se han negado a la petición porque afirman que incluye datos privados como los últimos números del seguro social.

Si un estado "no quiere compartir esta información, uno tiene que preguntarse sobre qué les preocupa (...) ¿Qué les preocupa? Hay algo. Siempre hay", cuestionó hoy Trump.

Al asegurar que el proceso de revisión del sistema electoral que llevará a cabo la comisión será "muy transparente" y que sus integrantes "seguirán de manera imparcial y objetiva los hechos dondequiera que puedan llevar", Trump instó a todos los estados a dar "pleno apoyo" a su labor.

Uno de los aspectos más cuestionados de la comisión es el perfil de su vicepresidente, el republicano Kris Kobach, secretario de estado de Kansas y partidario de leyes más estrictas para la identificación de los votantes que, en la práctica, suponen trabas al derecho al voto de las minorías y otros grupos que tienden a respaldar a los demócratas.

En un artículo publicado hoy en la revista Time, el presidente del Comité Nacional Demócrata (DNC), Tom Pérez, denunció que la comisión es realmente "una fábrica de propaganda para justificar los esfuerzos más amplios del Partido Republicano de supresión de votantes".

Pérez recordó que, según el Centro Brennan para la Justicia, de la Universidad de Nueva York, un total de 14 estados, todos ellos controlados por gobernadores republicanos, añadieron restricciones al derecho al voto antes de las elecciones de 2016.

Mientras, cuatro legisladores demócratas de alto perfil de la Cámara de Representantes han enviado una carta a Pence, como presidente de la comisión, en la que piden la renuncia de Kobach, al que acusan de violar leyes federales de transparencia y privacidad.

Por su parte, Kobach ha negado que el objetivo de la comisión sea restringir el derecho al voto a través de un mayor control federal de los sistemas electorales locales y estatales.