Militantes y políticos que simpatizan con el dirigente Bernabé Gutiérrez, del partido opositor venezolano Acción Democrática (AD), permanecen dentro de las instalaciones del partido en Caracas (Venezuela). (Foto: EFE/ Miguel Gutiérrez).
Militantes y políticos que simpatizan con el dirigente Bernabé Gutiérrez, del partido opositor venezolano Acción Democrática (AD), permanecen dentro de las instalaciones del partido en Caracas (Venezuela). (Foto: EFE/ Miguel Gutiérrez).
Redacción EC

El Comercio

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Directivas paralelas controlan organizaciones políticas enemigas del chavismo, anunciando una paradoja en las elecciones legislativas del 6 de diciembre: el partido de y otras agrupaciones opositoras postularán candidatos pese a que sus líderes, incluido el propio Guaidó, impulsan un boicot.

En lo que el grueso de la oposición denuncia como “un robo” para legitimar votaciones que califican de “farsa”, el partido de Guaidó y su mentor Leopoldo López, Voluntad Popular, fue blanco de una sentencia del oficialista Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) que designó una directiva alterna dispuesta a participar en el proceso.

Y ocurrió lo mismo con otros dos emblemáticos partidos opositores, Primero Justicia (centro) y Acción Democrática (socialdemócrata).

El lapso para la postulación de candidatos empezó a correr este lunes, un día después de que Acción Democrática denunciara la toma por la fuerza de dos de sus sedes en Caracas con apoyo de funcionarios policiales.

¿Qué impacto tendrán estos ‘doppelgängers’?

“Dividir” rivales

Al frente del Parlamento, único poder en manos opositoras, Guaidó encabeza una ofensiva contra Maduro desde que reclamó la presidencia encargada de Venezuela en 2019 con respaldo de Estados Unidos y medio centenar de países.

Con 107 partidos habilitados para presentar candidatos a diputados, entre los cuales están los ‘dobles’ de las organizaciones afectadas por los fallos del TSJ, Maduro busca “estimular a actores” a que “dividan” a la oposición, dice a la AFP Luis Vicente León, director de la encuestadora Datanálisis.

El control de Voluntad Popular y Primero Justicia fue entregado por el TSJ a los diputados José Gregorio Noriega y José Brito, fichas de Luis Parra, quien rompió con Guaidó y en enero pasado se proclamó presidente del congreso, con apoyo chavista, en paralelo a la reelección del dirigente opositor.

Ello en una sesión sin quorum y sin Guaidó, quien, bloqueado por militares a las puertas del Palacio Legislativo, debió juramentarse en la sede de un periódico.

La ruptura ocurrió después de que Parra fuese acusado de corrupción vinculada con un programa alimentario del gobierno de Maduro.

El mando en Acción Democrática, partido fundado en 1941 que dominó en Venezuela antes de la irrupción del chavismo, se le dio a Bernabé Gutiérrez, competidor del secretario general de la organización, Henry Ramos Allup, expresidente del opositor Parlamento (2016-2017) y aliado de Guaidó.

Varios partidos opositores condenaron el domingo lo que la oficina de Guaidó tildó de “asalto armado” a las casas de AD, que este lunes continuó con cohetones y bombas lacrimógenas lanzadas en la sede principal en Caracas a militantes que intentaban entrar.

”Sigan pensando que con un sainete electoral que nadie reconocerá ganarán algo”, reaccionó Ramos Allup refiriéndose a los comicios del 6 de diciembre.

 Vista exterior de un edificio del partido opositor venezolano Acción Democrática (AD) hoy, en Caracas (Venezuela). (Foto: EFE/ Miguel Gutiérrez).
Vista exterior de un edificio del partido opositor venezolano Acción Democrática (AD) hoy, en Caracas (Venezuela). (Foto: EFE/ Miguel Gutiérrez).

Militancia a prueba

La situación, dice a la AFP el politólogo Luis Salamanca, pondrá a prueba la fidelidad de las “bases sociales” de los partidos opositores.

”Les puedes quitar sus siglas, sus nombres, su casa incluso, pero la militancia va a responder a sus líderes naturales”, asevera.

En contraste, el director del Centro de Estudios Políticos de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), Benigno Alarcón, cree que “una parte” de los votos tradicionalmente opositores irá a las tarjetas de esos partidos.

”Una porción (...) va a decir: ‘bueno, yo de todas maneras voy a ir a votar’”, dice Alarcón a la AFP.

La disposición a votar se ubica en 46,6%, según una encuesta de la UCAB. Si Guaidó y sus aliados decidieran reconsiderar el boicot, el porcentaje subiría a 60,3%.

“Comparsa”

Aupando la fractura, partidos opositores minoritarios apuntan a curules y ello, dice León, le sirve al gobierno de Maduro para “colorear” la elección sin arriesgar su triunfo.

Son “partidos de comparsa”, sostiene Salamanca.

Muchos de sus dirigentes participan en un diálogo con el gobierno instalado tras el fracaso de conversaciones entre delegados de Guaidó y Maduro, mediadas por Noruega, en 2019.

Entre ellos figura Henry Falcón, excandidato presidencial de las cuestionadas elecciones presidenciales de 2018, en las que rompió otro boicot de la mayoría de la oposición, que denunciaba igualmente un fraude. Tras esos comicios decenas de países, entre ellos Estados Unidos, denunciaron como fraudulenta la reelección de Maduro.

“No existe una propuesta alterna al voto”, justifica Falcón.

Fuente: AFP

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