(Ilustración: Giovanni Tazza)
(Ilustración: Giovanni Tazza)
Redacción EC
(Ilustración: Víctor Aguilar Rúa).
(Ilustración: Víctor Aguilar Rúa).

El intermedio está resultando muchísimo más largo -¡dos días!- que la sesión del Pleno interrumpida. Valga la demora si sirve para llegar siquiera a 66 votos. Entre las fórmulas de texto sustitutorio a reconsiderar apareció una que plantea que el próximo periodo presidencial y congresal sea complementario, es decir, no de cinco años, sino entre 2024 y julio del 2026. Ello condenaría al próximo presidente a un mandato de dos años (vaya desincentivo para los mejores candidatos) y permitiría la reelección congresal, lo que no es ningún real problema pues valga la legitimidad de que postule el que quiera y la hazaña de que gane el que pueda; pero generaría resistencia ante una opinión pública ávida de triturar al elenco actual. Ojalá lleguen a una mejor fórmula.

La indecisión congresal ha servido para que, por unos días, el foco mediático deje de alumbrar a Palacio y se pose sobre el Parlamento. Ojalá ello vuelva a las cabezas de la protesta más advertidas de lo que implicaría que la presidencia caiga en el Congreso (anarquía al intentar cambiar a la mesa directiva, endurecimiento de la represión, indefinición de los plazos para convocar elecciones); pero lo más probable es que se mantengan las mismas banderas maximalistas: que se vayan todos cuanto antes. Los invito a ver mi videocolumna y a leer mi columna de hoy y otros artículos de mis colegas.