WUF¿Qué medidas se deberían priorizar para prevenir mayores desastres naturales?
En los últimos días han sido muy preocupantes los reportes sobre lluvias intensas y desbordes en distintas zonas del país. Con este panorama, ¿qué medidas debería priorizar el Ejecutivo para prevenir desastres por los fenómenos naturales? Giacomo Puccio y Juvenal Medina opinan al respecto.
Planificar antes que lamentar
Giacomo Puccio
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La gestión del riesgo en el contexto electoral
Juvenal Medina Rengifo
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Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

El fenómeno de El Niño costero ya no es una amenaza futura, es una realidad que está causando daños importantes en regiones como Arequipa, Piura, Lambayeque e Ica. Este fenómeno y los desastres asociados al clima –como los desbordes de ríos, deslizamientos e inundaciones– no constituyen hechos aislados para el país. Según datos del programa de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR), entre el 2000 y 2022 el Perú fue el tercer país de toda América Latina con más personas afectadas por inundaciones.
El problema es que, pese al carácter recurrente de estos desastres, no hacemos lo suficiente por prevenir. En el 2023, el presupuesto para la reducción de vulnerabilidad y atención de emergencias por desastres era de poco más de S/2.000 millones, similar al del año anterior. Luego vinieron El Niño costero y el ciclón Yaku, y el gobierno reaccionó aumentando el presupuesto en 72% durante el año. Este incremento, sin embargo, se destinó a lidiar con los daños y no a prevenirlos.
Lamentablemente, este presupuesto ha venido cayendo y el 2026 empezó ligeramente por debajo del 2023. Aunque es probable que los recursos en esta partida aumenten durante el año, la lógica detrás de estas decisiones es la misma: reaccionar antes que prevenir.
Hacia adelante, la ruta es clara: hay que planificar e invertir en prevención. Ello implica inversión en infraestructura de mitigación –como defensas ribereñas y drenajes pluviales–, utilizando indicadores de riesgo y vulnerabilidad para priorizar intervenciones donde el impacto pueda ser mayor. Asimismo, se deben fortalecer los sistemas de alerta temprana, actualizar los mapas de riesgo y planes de ordenamiento territorial, y capacitar a la población en protocolos de evacuación y resiliencia. Las medidas de prevención, implementadas a tiempo, pueden reducir significativamente las pérdidas: según la UNDRR, por cada dólar invertido en prevención se pueden ahorrar hasta 15 en recuperación.
La coyuntura política se ha matizado con las emergencias y desastres asociados a las lluvias intensas propias de la variabilidad climática que corresponde a la estación, con una creciente influencia por la intensificación del fenómeno El Niño costero, según los comunicados del Enfen.
Compleja tarea la que le toca al reciente gobierno de José María Balcázar para manejar la crisis y brindar una adecuada atención humanitaria a las familias damnificadas y, al mismo tiempo, corregir el riesgo creciente que se construye por la falta de una adecuada planificación de las ciudades y la infraestructura basada en el conocimiento del riesgo en el territorio, así como sentar las bases o dejar las pautas para orientar el desarrollo basado en la prevención.
Cabe señalar que estas emergencias que vivimos hoy nos enrostran lo poco o nada que hemos hecho en materia de prevención y reducción del riesgo de desastres, a pesar de haber sufrido el ciclón Yaku, en el 2023, o El Niño costero, en el 2017, entre otros eventos que afectaron la economía y el desarrollo del país.
Las elecciones generales del 12 de abril serán una oportunidad que la población tendrá para elegir al gobernante y legisladores que regirán el destino del país. El contexto de emergencias y desastres que estamos viviendo ya en diferentes regiones no pueden pasar desapercibidos como sucesos accidentales. Forman parte del escenario del riesgo de desastres que tiene el país, por lo que es necesario y oportuno que los electores analicemos y escudriñemos lo que los candidatos traen y descubramos cuán conscientes son del riesgo de desastres y cuánto valoran los daños y pérdidas que sufre la nación (a nivel de población, sus medios de vida, la infraestructura, servicios, etc.) cada vez que ocurren desastres.
Todo esto es posible conocer revisando los planes de gobierno y analizando cuántas propuestas de prevención y reducción del riesgo de desastres incluyen, y qué prioridad tienen para ser implementadas como parte de su gestión. El reto está planteado, todos estamos notificados.












