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Afianzando lazos, por Guillermo Ferreyros Cannock

La India se perfila como la China del futuro; es decir, una nueva potencia mundial con la que debemos estrechar lazos.

Afianzando lazos, por Guillermo Ferreyros Cannock

Afianzando lazos, por Guillermo Ferreyros Cannock

Con una población de 1.230 millones de habitantes y una creciente clase media, que hacia el 2030 superaría los 475 millones de personas, la India ofrece un gran mercado para diversos productos y servicios de diversas partes del mundo, a tal punto de que sus compras del exterior superan los US$450.000 millones. Asimismo, con una importante reforma en infraestructura anunciada por el nuevo gobierno, la India se perfila como la China del futuro; es decir, una nueva potencia económica mundial con la que debemos estrechar lazos a la brevedad posible.

La India se viene consolidando como un país altamente competitivo y es líder en su oferta no solo de bienes, sino también de servicios y tecnologías de la información. Se ha convertido en un ícono de la industria de los servicios de ‘outsourcing’ y ‘offshoring’, así como de la generación de nuevas tecnologías de información y comunicaciones, sectores impulsados por las ventajas competitivas de su fuerza laboral.

Sin embargo, la India presenta aún grandes desafíos en materia de reducción de la pobreza, la que pasó de 37% a 21% en tan solo ocho años, gracias al crecimiento económico alcanzado en los últimos años, en promedio por encima del 7% anual. Efectivamente, si la India continúa esta tendencia, el ingreso promedio por hogar se triplicaría en las siguientes dos décadas, convirtiéndola en la quinta mayor economía de consumo hacia el 2025.

No obstante, los aranceles que aplica la India se mantienen muy elevados. El arancel promedio para los productos agrícolas es de 33,5%; y para los productos no agrícolas es de 10,4%. Sus principales socios comerciales son los Emiratos Árabes Unidos, China, Estados Unidos y Suiza, mientras que el comercio con América Latina representó apenas el 6% del total y el Perú solo le exporta US$600 millones, mayormente oro y cobre. Las posibilidades de crecer son inmensas.

En ese contexto, un TLC Perú–India sería más que beneficioso, ya que abriría una serie de posibilidades para colocar otros productos, como los de la agroindustria (cereales, frutas y hortalizas) y del sector pesquero, con arancel cero, logrando una posición competitiva de ingreso a este gran mercado frente a nuestros competidores. Pero más allá del importante acceso de bienes, existen grandes oportunidades para las sinergias en la exportación de servicios  –software, soporte técnico, administración, animación digital–, lo cual representa un gran potencial para la diversificación y sofisticación de la oferta exportable del Perú. Asimismo, el TLC será de suma importancia para atraer nuevas inversiones a nuestro país, principalmente interesantes inversiones vinculadas a la industria tecnológica que tanta falta nos hace.

Esta semana, en Brasil, se celebra la Sexta Cumbre de Mandatarios del grupo BRICS. Esta es una oportunidad inmejorable para que el presidente Humala se reúna con el recientemente elegido presidente de la India, Narendra Modi, para estrechar relaciones entre ambos países y así definir el inicio de las negociaciones para un tratado de libre comercio con su país. Chile ya cuenta con un acuerdo de alcance parcial con la India y hoy es uno de sus principales socios comerciales latinoamericanos. ¡El Perú no se puede quedar atrás! Ojalá el presidente Humala regrese con buenas noticias.

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