“La propuesta seguramente tiene muy buena voluntad, pero no respondería a la realidad de todos los distritos”.
Si nos detenemos a evaluar cuáles son las verdaderas competencias de las municipalidades para la lucha contra la inseguridad ciudadana, podemos observar que estas son la de proveer al vecino de acciones preventivas y disuasivas. Sin embargo, en los últimos años, los gobiernos locales, mediante sus serenazgos municipales, han asumido roles que le corresponden a la Policía Nacional del Perú (PNP).
Es cierto que muchos planes de seguridad ciudadana no están dando resultados como, por ejemplo, el plan de patrullaje integrado que implica que el serenazgo junto con la PNP realice un trabajo en los diferentes distritos de la capital. Considero que no han funcionado adecuadamente, básicamente, porque existe ausencia de policías y un bajo interés por fortalecer las competencias de estos.
Considero, además, que el hecho de tener la posibilidad de contratar guardaespaldas privados para los miembros de serenazgo no sería una solución al problema de inseguridad ciudadana, toda vez que la seguridad privada no tiene la capacidad de realizar un control de identidad, no puede detener a los sospechosos, no puede realizar operativos, no disuade; y son estas justamente las acciones necesarias e indispensables para luchar contra la delincuencia.
Es imperativo salvaguardar la vida de todos los seres humanos; sin embargo, si analizamos cuál es el porcentaje de miembros de serenazgo que perdieron la vida en operativos de seguridad ciudadana, vamos a encontrar que es muy bajo, por lo que tampoco ameritaría contratar seguridad privada al servicio público de serenazgo. La vida de los miembros de serenazgo se puede salvaguardar con una buena capacitación sobre cómo deben actuar ante diferentes situaciones y de tener bien definidas nuestras competencias como agentes municipales.
Asimismo, pensar en contratar seguridad privada no solo incrementa la ausencia del Estado; también menoscaba las competencias que tiene la Policía Nacional, además que resultaría siendo inaplicable para muchos distritos que no cuentan con presupuesto para ello, teniendo en cuenta que contratar seguridad privada resultaría más costoso que contar con efectivos policiales mediante un convenio con la PNP. Sumado a ello, algunos alcaldes tenemos programado equipar a nuestros efectivos de serenazgo con chalecos antibalas y armas no letales, tal y como señala la última ley aprobada por el Congreso de la República. La propuesta seguramente tiene muy buena voluntad, pero no respondería a la realidad de todos los distritos en el ámbito nacional debido al presupuesto económico.
Debemos poner mayor énfasis en requerir a la PNP que cumpla su deber para que se mejoren los mecanismos de control y supervisión de los agentes de la policía que realizan el patrullaje integrado, a fin de obtener resultados positivos en el trabajo conjunto entre las municipalidades y la Policía Nacional.
Por ello, es importante que el ministro del Interior, Víctor Torres, tenga mayor diálogo y coordinación con los gobiernos locales, toda vez que somos los alcaldes los que estamos en contacto directo con los vecinos y luchamos a diario contra la inseguridad ciudadana de nuestras localidades.