En nuestro país, la radio es el medio de comunicación masivo más extendido. Según datos del Concortv, el 71% de los peruanos la escucha de lunes a viernes durante más de dos horas y media en promedio. Su fuerza es especialmente visible en las zonas rurales, donde sigue siendo el canal más accesible de información y entretenimiento. La música domina la preferencia (87%), seguida por los noticieros (47%) y los programas deportivos (11%). La radio no solo informa: acompaña.
A diario difunde los más diversos sonidos y voces de nuestra cultura en todos los rincones del territorio peruano. Para muchos adultos, el radio receptor es la “cajita parlante” que guarda y evoca gran parte de la memoria musical de sus vidas: ese dial lleno de sorpresas y momentos imborrables de la memoria sonora de sus vidas.
Sin embargo, en la última década se han transformado los hábitos de consumo de los jóvenes en relación con los formatos, los medios y el entretenimiento, especialmente en la generación Z. Esta situación se acentuó con la expansión de las redes sociales y las plataformas digitales. Esta transformación afectó la tradicional y cotidiana escucha de radio.
La radio, al cumplir su primer siglo en el Perú, atraviesa un proceso de adaptación a un nuevo ecosistema mediático que la invita a reinventarse. Enfrenta el desafío de renovar su lenguaje, sus contenidos y sus formatos para reconectar con los jóvenes oyentes. La radio vive –y deberá vivir– en permanente adaptación, evolucionando en su rejuvenecimiento, como tantos otros medios y como la misma sociedad.
La radio no morirá. Pero, en un nuevo ecosistema mediático altamente digital, su hegemonía tradicional ha sido desplazada por una nueva constelación de medios sonoros, como el pódcast, el streaming musical y las plataformas sociales de audio, además de los asistentes inteligentes de voz, aplicaciones y dispositivos móviles.
Todo ello ha provocado cambios en los programas radiales, en la manera en que se consume el audio, en los perfiles profesionales de los comunicadores e, incluso, en los modelos de negocio. La “era de la audificación” de Internet está en pleno auge, y esta es una gran oportunidad para la radio.
La vida de los medios de comunicación es una cotidianidad de retos, y hoy su realidad es una coyuntura aún más exigente. En el Perú, la radio debe reconectar con niños y jóvenes a partir de su proximidad, su capacidad de generar emoción y su masividad, que permite el consumo compartido en las familias. La narración de historias, formato de alta demanda, puede ser un buen vehículo de expresión de las anécdotas familiares.
El nuevo desafío de la radio consiste en sostener su marca mediante asociaciones y maridajes con nuevas plataformas sonoras, así como en aprovechar el potencial digital a través de aplicaciones, dispositivos y nuevas tecnologías que no detendrán su evolución. Si asume este reto, tendremos una radio eterna.
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