"El COVID-19 no es la primera pandemia que azota nuestras costas y no será la última". (Photo by Michael DANTAS / AFP)
"El COVID-19 no es la primera pandemia que azota nuestras costas y no será la última". (Photo by Michael DANTAS / AFP)
Bob Menendez y Susan Collins

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Los devastadores eventos del 11 de setiembre de 2001 sacudieron a Estados Unidos hasta la médula y provocaron acciones inmediatas y consecuentes para proteger las vidas de los estadounidenses. El Congreso formó la Comisión Independiente del 11 de setiembre para investigar los pasos en falso de seguridad que contribuyeron al ataque y emitir recetas de lo que nosotros, como país, podríamos hacer mejor para prevenir futuros actos de terrorismo extranjero en suelo estadounidense. La comisión emitió una serie de recomendaciones, muchas de las cuales se adoptaron rápidamente, para reforzar la seguridad y mejorar el intercambio y la coordinación de información entre departamentos.

El número de muertos por la pandemia es más de 200 veces mayor que el de los ataques del 11 de setiembre, pero el Congreso aún tiene que establecer una comisión similar para investigar las vulnerabilidades de nuestro sistema de salud pública y emitir una guía sobre cómo nosotros como nación podemos proteger mejor al pueblo estadounidense de futuras pandemias.

Debemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para evitar que nuestro país y nuestras comunidades, las pequeñas empresas y las familias vuelvan a sufrir una experiencia similar. Es por eso que presentamos la Ley de la Comisión Nacional del Coronavirus. Tom Malinowski, demócrata de Nueva Jersey, y Mario Díaz-Balart, republicano de Florida, presentaron un proyecto de ley complementario en la Cámara de Representantes, lo que convierte a la ley en la única legislación bipartidista y bicameral de su tipo.

El proyecto de ley crea una comisión independiente y no partidista para evaluar la respuesta a la pandemia de Estados Unidos. La comisión tendrá un mandato amplio para investigar nuestra respuesta pandémica desde todos los ángulos, incluida la vigilancia internacional de enfermedades, coordinación del gobierno federal, estatal y local, participación del sector privado, y desarrollo y distribución de vacunas. También examinará por qué algunas de nuestras comunidades, especialmente las comunidades de color, experimentaron tasas desproporcionadamente más altas de enfermedad, muerte y daño económico.

El COVID-19 no es la primera pandemia que azota nuestras costas y no será la última. Los científicos predicen que las enfermedades pandémicas se volverán más comunes en el siglo XXI y debemos estar mucho mejor preparados para la próxima. Es por eso que un análisis integral de nuestra respuesta al COVID-19 es fundamental para garantizar nuestra preparación y salvaguardar la salud, la seguridad y los intereses económicos a largo plazo de nuestra nación. Creemos que, a raíz de esta catástrofe económica y de salud pública, debemos unirnos una vez más de manera bipartidista para hacer un trabajo serio y necesario para salvar vidas estadounidenses.

Instamos a todos nuestros colegas en el Congreso a que se unan a nosotros para apoyar la Ley de la Comisión Nacional del Coronavirus.

Debemos enfrentar la urgencia de este momento, examinar la respuesta de Estados Unidos al COVID-19 y aprender de nuestros errores. Después de enterrar a más de 600.000 de nuestros seres queridos, es lo menos que podemos hacer.


–Glosado y editado–

© The New York Times

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