Mark Zuckerberg. (Foto: EFE)
Mark Zuckerberg. (Foto: EFE)
Kara  Swisher

Periodista

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Los reguladores le han dado a Google, y Amazon un amplio margen para convertirse en algunas de las entidades más valiosas de la historia del planeta. Sus fundadores se encuentran entre las personas más ricas de la historia.

Todo eso se detuvo con el anuncio en octubre de que el Departamento de Justicia finalmente estaba apuntando a Google con una demanda antimonopolio. Y el miércoles pasado, en la acción gubernamental más potente desde el caso de Microsoft, la Comisión Federal de Comercio (FTC) y 46 estados, así como D.C. y Guam, presentaron una demanda alegando que Facebook ha empleado tácticas anticompetitivas que le permitieron intimidar y enterrar a sus rivales. La presentación recomienda dividir la empresa.

La FTC, que se encarga de proteger a los consumidores del dominio corporativo, ha eludido sus responsabilidades muchas veces a lo largo de los años cuando se trata de empresas tecnológicas. Finalmente ha decidido ir a por todas.

Facebook usará su enorme poder para hacer frente a la agencia, que solo tiene unos 1.100 empleados y un presupuesto insignificante de 330 millones de dólares. En contraste, los ingresos de Facebook aumentaron drásticamente a US$ 21.500 millones en su trimestre más reciente. Pero Facebook haría bien en montar la defensa más fuerte posible, ya que las estrellas finalmente están alineadas para una acción antimonopolio seria. En este caso, las estrellas incluyen a los federales, los estados y también un grupo bipartidista de legisladores.

La necesidad de esta acción legal ha sido obvia durante mucho tiempo. El crecimiento descontrolado de algunas empresas de tecnología ha sido un desafío para los nuevos participantes y, en última instancia, un freno a la innovación. Y con un poder ilimitado, las empresas de Big Tech se han convertido en matones, armados con puños llenos de datos, adquiridos a través de una participación de mercado descomunal.

Por eso es divertido que la primera respuesta de Facebook a la demanda haya sido actuar como una víctima. Facebook está redoblando el quejido al afirmar que el FTC no puede reevaluar acuerdos de años anteriores.

“El hecho más importante en este caso, que la comisión no menciona en su queja de 53 páginas, es que autorizó estas adquisiciones hace años”, dijo Jennifer Newstead, astuta consejera general de Facebook, en un comunicado. “El gobierno ahora quiere una nueva versión, enviando una advertencia escalofriante a las empresas estadounidenses de que ninguna venta es definitiva”.

Eso es risible y falso. La agencia nunca aprobó los acuerdos en cuestión, específicamente la compra por parte de Facebook de Instagram en el 2012 y la adquisición de WhatsApp en el 2014. Más bien, el gobierno simplemente no intervino.

Piense en ello más como arrepentimientos que ahora se están resolviendo, utilizando pruebas, y una serie de correos electrónicos de Mark Zuckerberg. Sus misivas dejan más claro que Facebook absorbió a posibles competidores para eliminar desafíos a su hegemonía.

Aquí hay una prueba para que comprenda mejor lo que eso significa: ¿Cuál fue la última red social importante y grande que ganó tracción?

Esa sería Snapchat, que comenzó en el 2011. Es una empresa creativa que Facebook hizo todo lo posible por comprar. Y cuando Facebook fue rechazado, simplemente copió los productos de Snapchat para absorber su innovación y acabar con ella.

Esta estrategia de “comprar o enterrar” recuerda las acusaciones dirigidas a Bill Gates de Microsoft hace décadas. Estos cargos todavía tienen peso cuando se lanzaron contra Zuckerberg hoy.

Es por eso que Newstead de Facebook está tratando de pintar el caso como una “historia revisionista”, alegando que el gobierno podría haber actuado para detener las adquisiciones de Instagram y WhatsApp si estuviera tan preocupado.

Es un esfuerzo inteligente afirmar que no podemos retroceder en el tiempo, incluso si no sabíamos entonces lo que sabemos ahora. Y lo que sabemos ahora es que Facebook se ha convertido en una amenaza en formas que requieren limitar su tamaño y poder.


–Glosado y editado–

© The New York Times

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