Lo que India ha hecho, en materia de firma de acuerdos comerciales, debería llamarnos un poco más la atención. Es uno de los movimientos más relevantes del comercio internacional en la última década. Estos procesos establecen nuevas condiciones de acceso a mercados, redefinen cadenas de suministro y alteran los incentivos de inversión global.
Estados Unidos e India mantenían un comercio bilateral cercano a los US$45 mil millones anuales, cifra reducida frente al retador objetivo político de alcanzar US$500 mil millones hacia el 2030, como condicionamiento impuesto por Donald Trump. Este desfase explica el énfasis de Washington en el esquema de aranceles recíprocos, formalizado mediante acciones presidenciales que permiten ajustar tarifas sin aprobación del Congreso. La señal es clara: el acceso preferencial al mercado estadounidense está condicionado a compromisos estructurales de apertura y corrección de asimetrías comerciales.
El acuerdo entre India y la UE abre un mercado de 450 millones de consumidores, con un PIB conjunto aproximado de US$23 billones. Además, contempla la eliminación de aranceles sobre más del 96 % de los productos, en el mediano plazo. Para India, cuyo crecimiento de productividad manufacturera ha promediado entre 4% y 5% anual en la última década, este acceso consolida su protagonismo como plataforma industrial de exportación.
Además, amplía su acceso a dos mercados que concentran cerca del 45% del consumo global. Estados Unidos asegura un mayor flujo de importaciones desde un socio alternativo a China; mientras que la Unión Europea reduce riesgos de dependencia en cadenas críticas.
¿Impacta a Latinoamérica? La relocalización de inversiones industriales hacia India puede intensificar la competencia en manufacturas de mercados desarrollados. La expansión productiva india incrementa la demanda de insumos, minerales y productos intermedios, donde países como el Perú pueden integrarse si fortalecen su oferta exportable.
Estos acuerdos afectan precios relativos, rutas logísticas, acceso a mercados y decisiones de inversión. Comprender esta arquitectura comercial permite anticipar desplazamientos de demanda y redefinir estrategias de internacionalización.
El Perú necesita diversificar mercados y profundizar la inserción en cadenas globales de valor, posicionándose como proveedor confiable de insumos, componentes y bienes intermedios para industrias internacionales. También elevar productividad y competitividad interna; alinear política comercial y estrategia empresarial, fortaleciendo la coordinación público-privada. ¿Por qué no hemos firmado hasta ahora un TLC con India? Debe ser una iniciativa pronta si queremos ser competitivos en un entorno donde las decisiones comerciales están crecientemente condicionadas por factores geoeconómicos y no solo por precios.
*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.